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Ómnibus
R e v i s t a  C u l t u r a l
Nº 0 Año I


Círculos del Viento 0

Alejandro Ruiz Morillas
(España)

Faro nocturno

la poética de la forma de vivir nuestro vih
(Escorzo narrativo en ese sentido)
1

La noche que me lleva contra las rocas

... cubos sudados de hielo en whisky

discursos sobre una nariz molida

... sobre el estorbo de nuestros cuerpos en la vía

y cantan canciones.



La breve alucinación del lunar de tu cuello

se me cansan los bostezos

se me acaba tu dinero



es hora de cerrar,

... y lo intento.





2

Ahora, que ya no llueve

... tiritan humo

nuestras cenizas apagadas.



En unas horas,

... Granada se irá despertando.



Se sacará las lagañas que le duermen en los cajeros automáticos.

Circulen.



Llovió durante toda la noche en cenefas de tristeza,

el agua podrida que descansa

mojando el pelo de mi amigo

(nunca tuvimos

... dónde meternos).



Y la terrible necesidad que nos llevó sobre los adoquines

... desde donde hubo más barro que tragar

hasta tu falsa inocencia de horas muertas.



Y nos quisiste, mintiéndonos.



Y nos dejamos querer, no por lo que parecías

... sino por la mentira que eras

... que éramos los tres

allí

... entretenidos, cansados.



3

Les he hablado a los chicos

... Algunos querían ser reyes

Hemos charlado sobre precedentes

No fueron los primeros, eso lo tienen claro

Han decidido/acordado

dejarse morir en la plaza

Van a dejar que todos les vean convertirse en cadáver



Invitados

La fiesta la garrafa la huida



4

ciudad

te pertenezco

tal que cáncer.



5

mi amigo mojado valiente,

lo sabíamos

... no bebemos para olvidar, bebemos

para desaparecer



y tú

desapareces desde mi hombro pelado



que nos arrastren, que ya no estamos



un rayo oscuro que sonríe

... cuando hurgas a escondidas en mi bolsillo

vacío como el pasado

... pese a las inyecciones y medicamentos

tú nunca te curas

y yo me muero por tu sangre.









1

La punta de tu lengua

Horadando en el gozo del hueco

Que dejó el pudor al marcharse





Con qué naturalidad me bailas, ya descalabrado

cada mañana

qué gran ayuda me significa

este romance nuestro

para madrugar e ir a trabajar



tú ya sabes,

sexo pedernal

ciudad de magnates oleosos

puntual





Nada me cuesta sonreír maravillado

coloreado a puntos pop-art

la belleza está en todos lados

en nuestro interior,

es el jardín botánico de nuestra flora intestinal



Me he lavado la cara

      pero mi esfínter dilatado

      aún es la mejor ventana

      al centro de mi alma



2

Cables pelados, trenzas de cobre al aire

son conexión que nos mantienen

en una misma habitación de mala gana

el día que se avecina, que se nos vendrá encima

descubrirá una nueva imperfección otro lunar poco erótico

y aún así, creo

vamos a buscarnos asustadizos en el vaho





Prendidos por una pose extraña

somos juguetes rotos

el uno del otro

Gabriela Alejandra Núñez Aliaga (Nocturna)
(Chile)

In/conexiones (o Proyecciones en asociación "libre")


Pinto 

un

punto

contra distancias 

lucha permanente

con su in/existencia,

espacio entre la caída y el "fondo",

¿quién habla?

¿quién "es"?



El ático

y

el sótano

esconden con polvo

secretos del ayer/hoy/mañana,

de un tiempo

que no-tiempo

se adhiere a las mucosas

obstruyendo puertos vacíos.



La que no tiene luz gusta de los faroles,

nunca totalitarios,

"siempre" focos restringidos,

dirigidos de forma ambigua.



X x X x X x



Me lancé al andén pasado ya el tren,

pero vendrá otro y me comerá entre rieles

(cual parrilla)



El fin es comienzo y el comienzo fin

de lo no bueno

no malo

no regular

que en su soltura ha sido atado

con ligas que no resisten (resistirán)



He recordado como "se abren" las ventanas

en un olvido de cruces rotas

y cristos no resucitados.

Ayer lloré por estar viva

o por la tortura de parecerlo en la muerte.



X x X x X x



Se/an/amos cuidadoso/s que cada "querer"

construye nuevas preguntas

sobre los mitos edificados

y los puntos convergen/divergen en caída y vaivén pendular.



Si me golpeo contra el "signo" de la que no conozco (pura)

tal vez-quizás evalúe las defensas

que "probablemente" nacieran de mi pseudo-enfermedad






Tres en punto

El movimiento pendular repele al centro circunscribiendo la "existencia" Si prestas atención a los relojes perderás la marca del sol entre los números a la hora en que se rasga el velo y surge la grieta Ésa: la hora de la muerte dos mil cuatro veces repetida -¿no merece ella aún más años de homenaje?- Sopor años sostenido en el histrionismo de la mansedumbre, elipses, aunque de "polo a polo" golpeándose el pecho, golpeándose el pecho, golpeándose el pecho -como es sagrado- ¡El vino para celebrar! la cena de los corderitos, atados como carrusel listos para ser montados, mareados, trasquilados, violentados, acribillados sentenciados y humillados frente al transfigurado Mis rodillas se cansaron, mis dedos acalambrados te apuntaron de frente en "castigo" me empujaste, mas ya estaba en caída Se aprecia bien desde el centro, buena vista, tres en punto.

Elsa Terrada
(Argentina)

Confidencias

Una mujer que se sabe triste, es algo peligroso: cuando una mujer asume su tristeza se acoraza adquiriendo cierto aire de autosuficiencia que espanta a los hombres.
Soy
una
mujer triste
que lo asume.
Que espanta hombres,
y ese espanto
me entristece.

Una mujer triste
- que sabe
que lo es -
no llora
 No.
¿Para qué?
si su vida
seguirá siendo
igual

  No es que haya resignación. Sencillamente comprende que: Tristeza, es la esencia de su alma. Entonces el aire de autosuficiencia invade. Lo espanta todo -no sólo a hombres -, el aire de autosuficiencia la deja sumida en un soberbio silencio
  Silencio
  de sabor
  amargo.
  Silencio
  con gusto
  a
  Soledad.

Orestes Verdammt
(Uruguay)

Yo iré; (como una fatalidad)

         Como a dar un paseo por la ciudad de los que ya no existen ni en las memorias de los hijos..
         Ya no te preocupes.
         Yo volveré, aunque me vaya, cuando no tengas otro lugar donde dormir.
         Y llorarás, por la soledad ganada, por el destino perdido, pero, ya no te preocupes porque, entonces, mujer, como una fatalidad, yo volveré.

         Ya no te preocupes, todo estará bien, voy a caminar en silencio. Escondido en el eco de tus pisadas, yo estaré, despierto, escuchando tus penas ahogarse en un cuarto de flores muertas.
         Ya no te preocupes, no hay fatalidad que al final no sea vencida por el sueño. No hay tristeza que pueda con toda la realidad que hemos dejado atrás ... Mis palabras hoy se forman a la vera de lo que no seré ...
         Como a dar un paseo por las ciudad de cemento y nubes, en invierno, saldré a buscarte, a encontrarte, sola, con las manos llenas de lágrimas ...
         Ya no te preocupes ... alguna vez entenderás el por qué de mis pasos, el silencio de lo cruel que resulta amar sin condiciones, sin redes, ni cadenas, ni límites de tiempo.

         Estará todo bien, no te preocupes más.
         Las manos que no te he dado, brindarán una calma noche a tus ojos, a tu cansancio, a tu llanto desconsolado ... y dejarás el dolor de saber que no he sido más que una referencia de lo que puede convertirse en olvido, aunque te acompañe siempre.

         Ya no te preocupes, mujer, pronto llegará la mañana y, como un mal trago en una confusa pesadilla, todo habrá pasado. Incluso yo.
         Ya no te preocupes.
         Algunas cosas funcionan con verdad hiriente.
         Ya no te preocupes.
         Yo me iré.
         Y volveré.
         Las veces que sea necesario, hasta que me olvides.

Marcos Llamedo
(Argentina)


I



Página en blanco

espejo

donde no nos podemos ver

reflejo

de lo invisible



II



Los párpados quemándose

en el mínimo contacto

desaparecen en la desértica

selva deslumbrante

arquitectura

hecha de nada

página en blanco



III



Página en blanco

nada delgada

de profunda nada

tomando la estela

hacia una palabra

en la celda de un nervio

por el brote de un pulso



IV



asoman reflejos negros

desde cuencas huecas

y cavernales

sueños alucinados

espejismos de nuestra esencia

página en blanco



V



Página en blanco

caras sin forma

todas sonrisa y

todas muerte

piromancia

de un sol primario

aquí

en este prisma

de luz que desola

te miro ser



VI



Nunca fuiste

y fuiste todo

muerte en su sudario

vida que atravesó

úteros mentales

desgarrándolos

de fuego blanco

página en blanco



VII



Página en blanco

aquí te miro vivirme

aquí te veo venir

viento de ningún cielo

por senderos que se abren

y se cierran

y se cerraron




Aire de la muerte



aire de la muerte

no tienes aire

luz de la muerte

no tienes luz

mirada de la muerte

no tienes ojos

cuerpo de la muerte 

no tienes cuerpo



sueño de la muerte 

no descansas

vienes con ojos abiertos 

tomando 

los atajos de la noche

cruzando 

por lo negro 

terminas en aire

en luz

en ojos

en cuerpo


María Estela Almeida
(Argentina)

Tears and souvenir


Yo no quiero perderte

saltando la puerta contigua

llorando otro nombre elaborado 

en la metamorfosis lunar.

Soy yo quien cruza la madrugada

saliendo del espejo de mi vientre.

El frío sudor de mi recuerdo

entraña un castillo vegetal ...



Yo no quiero perderte

untada a tu espalda de ángel

la levedad de la noche

descorre su horror.

Engendro zollozos "tears and souvenir"

y septiembre llueve ...



En la intranquilidad y la tormenta

la azalea escupe su arrojo

a la desierta terraza, que aloja un gato dormido

(ocioso guerrero de felpa).



Surge mustio tu rostro

verde-valle

que ondula mis colinas

pasando por debajo

de la mata voluptuosa



No quiero perderte

distancia de pino

puro presagio

antílope.



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15 de noviembre de 2004