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Ómnibus
Nº 1 Año I  enero 2005


Círculos del Viento I

Irene Vilches Canalejo (Cimodare)
(España)

Avec le temps ...



Con el tiempo

(avec le temps ...)

aprendo a quererte 

en la distancia;

aprendo a amar 

tu ausencia, 

y a enamorarme

sin tus ganas.

Aprendo a verte 

como el fantasma

que me susurra en la noche

palabras de amor y esperanza.

Palabras que construyen

en el aire

un futuro compartido,

hecho de pasión y de calma.



Con el tiempo

voy gastando tus recuerdos

a base de cigarros y desvelos,

(y espero / y temo) encontrar en otros ojos

comprensión, compañía

y consuelo.



Con el tiempo

-como tú-

busco ese punto de encuentro

entre tu indiferencia

y mi obsesión,

entre tu silencio

y mi llanto,

tu cobardía

y mi dolor.



Con el tiempo

he olvidado mi rencor,

que borré a base de poemas,

silenciando con versos,

gritos, dudas, blasfemias ...

y esta absurda desilusión.



Con el tiempo

y con paciencia, 

con el tiempo

-tanto tiempo...-

este antojo de tu boca,

vivo en mi abstinencia,

se ha resignado, en tu ausencia,

a morir de soledad





Aquella mañana ...



Habría dado mi vida

por hacer eterna aquella mañana,

viendo el sol aparecer

escondida tras tu espalda.

La cama,

que había sido nuestro campo de batalla,

fue entonces mi universo,

tu tempestad y mi calma.

Sereno y dormido,

eras toda mi geografía,

explorada en la noche

y contemplada en el día.

Volví a escalar tu espalda

apoyándome en tus curvas,

guiada por tus lunares,

buscando tus rojos labios,

sabedora de sus manjares.

Y volví a morder la fruta prohibida,

presagiando ya el final,

apurando la tibieza

de nuestro pecado carnal.


Mitad de mí que no soy yo ( ...tú)



Sonrisa perfecta

con alas inmensas.

Unos ojos muy negros,

de mirada profunda,

descarada y tierna.

El tacto: muy dulce 

(me hueles a hierba)

Y una voz que me llena,

aunque a veces ajena.

Caminar seguro,

con andares firmes,

veloces, no esperas.

Unas manos vacías

si-no-están-en-mis-caderas

(mi pequeña licencia)



Así te veo, mi vida,

y así en mi vida te vea;

veamos la vida, mi vida,

que sin tí la vida no vea.

Ricardo Ruiz
(Argentina)


¿así también somos

como cucarachas

en esta casa?

sobrevivientes

comiendo de papeles

haciendo pequeños ruidos

entre los libros

debajo de la noche

si desaparecidas

vueltas otra vez

en los des.hechos cotidianos

cobrándonos justicia

en un bombón

pequeñas gregorios al revés

baratas asquerosas

caminando aún

sin las dos patitas de atrás

nos inmunes

a la radio.actividad

esperando hacer

que el mundo nuestro sea







como quien

sola

dice

y cae

del banco

de la cocina

al cielo

no posible

soñado

reluciente

de lamer sus pies

sustitutos

pastillas

como truenos

de paz

en esta guerra

y rota

del dolor

un gesto 

pinta

sobre su boca



¿lo que no fue

no pudo ser?

¿elegías

romances?

¿otras prendas de amor?



así

como quien

en un gesto

cae

de la paz

de la cocina

al trueno

del dolor

no soñado

sustituto

de amor

en esta guerra

de lo que no fue

otro cielo pinta

sobre su boca

rota dice

y sola 





¿si irrepetible

esta historia

se repite?

como tragedia

una 

y otra vez

como farsa

¿y otra vez y otra?



simulacro

etcétera o revés

de una trama no tejida

continua continúa

o desdichada

se desdice

¿es otra?

y de tantos rostros

lo que queremos ver

nos ciega nos muda

nos rota el alma



¿caballos y bueyes

contando historias

de bueyes y caballos?



si desde lo dicho

al hecho

de piedras otra vez

el roto pecho lleno

¿qué cavidad

contenga y abra

de tanta oscuridad 

razón? providencia

de las manos hecha

astucia o barbarie



Diana Marcela Flórez
(Colombia)



Esta noche recorrí la ciudad siendo no vidente.

Las calles me pudieron haber visto pasar varias veces,

allí,

rasgando inmensos lienzos

simples y descoloridos por el paso del tiempo

que fueron obstaculizando el único camino que no era incierto.

He pintando hoy los colosales muros de mi apariencia,

con nuevas formas y colores.

Esta noche el veneno ya no embriaga,

y la ausencia es un dolor soportable,

Hoy podré ufanarme diciendo: " No he caído en ese viejo y estólido juego".



Lo único que necesita esta noche es viento ...

no esa débil brisa que soplaba mi mar durante el día

y la tierra ajena en la noche.

Esta noche la luna se ha vestido con una estera magnífica de estrellas,

ha venido a obsequiarme un viento fuerte y arrollador,

ese torrente de aire inquieto,

veloz y pasajero que anegan los pensamientos que un día tuvieron dueño.



Y sé que no tengo miedo de poder sentir de nuevo,

ya no es negro lo que estoy viendo ...

Es solo como el viento

ligero, majestuoso, sosegado

portador de recuerdos. 

Esta noche ha venido al fin a liberarme de la aflicción que he cargado por tanto tiempo.



Y así borraré los caminos que me llevaron a tan equivocadas partes

y fingiré que todo fué un largo y confuso sueño.


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15 de enero de 2005