Raúl Heraud Alcázar, Lima 1970, Licenciado en Psicología, realizó estudios en TRE y Psicología Social en la Universidad de Alicante - España.
Fue productor y conductor del espacio radial cultural "Cantares", entre sus publicaciones contamos con Hecho de Barro - 2001 y Respuesta para tres o cuatro -2002, bajo el sello editorial de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega (Lima-Perú), ambos poemarios fueron elogiados por reconocidos escritores, entre ellos, César Toro Montalvo y Eduardo Gonzalez Viaña.
Ha sido antologado en compilaciones sobre poesía peruana como El ojo de la aguja - 2003, y Ríos viejos voces nuevas - 2004 editado por la Casa del poeta peruano, en donde laboró como editor.
A fines del 2005 parte de su último poemario fue editado por la revista cultural La tortuga ecuestre de Lima - Perú, siendo esta una de las revistas más antiguas y especializadas en poesía peruana. El magazín cultural Vulture de España le ha dedicado el número completo a su obra poética y actualmente se encuentra preparando la publicación de su próximo poemario El arte de la destrucción. El pasado mes de julio de 2006 fue antologado en Cuentos Reales de Pedro López Ganvini, en donde se encuentran registrados 22 narradores peruanos.
Ha realizado traducciones de diversos poetas brasileños, como Cecilia Meireles y Vinicius de Moraes.
De: HECHO DE BARRO - Lima, 2001
Vórtice La muerte nace de la vida misma, del bostezo divino, de la vorágine del mundo, del embutido de santos e iglesias de este planeta, nace del terror de la página en blanco, de la penúltima carta de la baraja, de la unión de tu sexo con el mío, de la víspera del lunes, la muerte nace también del vacío colectivo, de rémoras narcisistas y de mentes obtusas... la muerte no es el descanso eterno. Es el sello de entrada al gran circo humano. Hecho de Barro Todo esto que escribo ya no es mío, nunca lo fue, he muerto seguramente después de haber sido un viejo transeúnte, un maniático comprador de libros, a mi velorio quizá asistan mis amigos, les ruego no vistan trajes oscuros ni lleven corbatas, no traigan flores, menos palabras de pesar, ni se les ocurra escribirme poemas póstumos, les prohíbo visitar mi tumba sobre todo los domingos de fiesta, no intenten limpiarla, tampoco santiguarse o rezar por mi atribulado espíritu, solo déjenme descansar esta noche que ya tuve bastante con la vida... In Útero Escudriñar en el himen de lo real, ser pasajero abrupto de la conciencia, esculpir esta categoría funesta con el barro que me devolvió hombre, habitar formas vertiginosas y deleznables, contemplar el mundo vertical e inconcluso. Encontrar el camino de regreso. Despertar en el ala madre de un cisne...
De: RESPUESTA PARA TRES O CUATRO, Lima - 2002
Edípico Al final del pasillo y en mi revolver hay un segundo de hombre que no puedo soportar, salgo cojeando de mi hembra que viene de perderse de su hembra, me santiguo maldigo mi pantalón y al hombre que se santigua conmigo, mi pantalón no es otra cosa que mi mujer, ella se parece tanto a mi madre, ella es mi madre, tiene una esquina llorada yo la lloro aquillá, debo matarla pero no, a mi madre no le duele la muerte le duelen los años, nunca quiso vivir a los cuarenticinco nunca quiso morir a los cuarenticinco pero ella se le parece tanto y yo ya no soy el niño de su vientre ni siquiera el hombre que tiene ahora entre sus piernas pero ella se le parece tanto... soy al final del pasillo insufrible masa arrojada y esquizoide... carroña de alguna creación impura. La última cena La casa se está quemando padre y hace rato en la mesa vienen sobrando cubiertos. La casa se está quemando y son tus hijos los que arrastran por manteles tu indiferencia tu odio delimitado de cuchillo a cuchillo se pasea aún sobre sus parpados genufléxos. Y son también tuyos los que baten ahora sus mandíbulas una y otra vez sobre tus sienes una y otra vez despellejándote una y otra y otra vez impunes... veinticinco años después todos absolutamente todos se pudren en el gran estómago del mundo... la casa se está quemando padre y de este lado de la mesa nadie se atreve a levantar tus restos.
De: EL ARTE DE LA DESTRUCCIÓN - Lima, 2006 (inédito)
Instantánea Cuando vemos crecer a nuestros hijos sabemos que la vida Se instala cada vez con mayor fuerza en ellos las fotos incontables se apilan en la mesita del comedor como trofeos año a año se hace mas nostálgico nuestro recuerdo la familia crece y la vida se vuelve imparable a nuestro alrededor viejos tíos y abuelos se acercan a su techo humano las fiestas que celebrábamos antaño se van haciendo ajenas indiferentes sin su presencia la vida sigue discurriendo mas y mas incontenible acomete con furia entorno a nosotros nos pasa de largo sin mirar algunas veces encontramos en aquellas fotos una distracción un consuelo pasajero mientras mas allá los hijos convergen rozagantes felices la mayoría de nosotros se ha ido o se esta yendo pero a ellos nada de eso les interesa claro esta las charlas dejaron de ser las mismas y el café con música de fondo ya no tiene sentido sin embargo la familia aun ríe se abraza llena de vida no logro reconocer a cada una de las criaturas que pueblan esta habitación ellos tampoco me reconocen me besan saben mi nombre nos tomamos fotos en las que siempre aparezco con ese rasgo fatídico si pudieran comprender que todo ciclo es efímero y que con el pasar de los años aprenderán a lidiar con sus temores a renunciar a sus sueños hasta llegar a hacerse amigos de su propia muerte entonces nosotros ya no estaremos allí les tocara marchar a paso lento por el mundo negarse a los agasajos organizados en sus nombres a las fotos preparadas con la familia alrededor pronto comprenderán que dichas fotos son coloridas tumbas preparadas de antemano que aquellos momentos no representan nada mas que episodios muertos mascaras huecas sin importancia por ahora ese momento no les ha llegado ellos sonríen sin temor para la típica postal familiar colocan sus inocentes años al centro sin menor remordimiento hacen muecas y se burlan sin ver las sombras curvas a sus espaldas ninguno huye del espectro que proyectan los muertos en el comedor. Los Odios Qué se servirán nuestros fantasmas ahora que las humillaciones cesaron y los cuervos no beben mas de estas heridas sangrantes cuán solos deben sentirse ahora que la casa se cae a pedazos y se marcharon ya los niños y sus risas extranjeras las flores y su música sin tiempo la mesa donde nos devorábamos mis hermanos y yo todas las tardes mi madre vive aún con esos fantasmas juega con ellos al azar desafiando la muerte brinda con el licor amargo de la soledad con las sombras que acompañan su exilio por las mañanas ella se desespera llora se deprime, da de comer a nuestros fantasmas con las sobras de su amor reza un padrenuestro en el altar de sus mentiras se viste con el hábito triunfal del rencor y más fervientemente que nunca mi madre nos odia....... Tren Fantasma II Adelante esta es la casa devastada de los corazones y las mañanas ciegas de las escenas innombrables de los aciagos "te quiero". este es el comedor aquí he odiado hasta odiarme: "la cena predilecta del fracaso" pasen esta es la casa devastada de las vidas sórdidas y siquiátricas de las ejecuciones continuas de los clamores insanos. la sala y la cocina como ven cien veces muerta y cien veces redimida petrificadas de espanto por favor sírvanse un vaso de mi rencor un poco de mi vergüenza hoy cenaremos apariencia no se preocupen por los reproches es parte del exquisito plato. detrás de estas puertas es donde paseo mi encierro donde escondo mi desesperanza es en este sillón donde me embriago hasta dañarme... adiós vengan a visitarnos nuevamente olvidamos mostrarles la colorida habitación de nuestro hijo... por las tardes él construye su florido mundo con palabras traumáticas.
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