REVELACIONES En el lecho vacío de Dios todas las putas son vírgenes por última vez ARTE POÉTICA Una vaca pasta en nuestra memoria la sangre escapa de las ubres el paisaje es muerto de un disparo La vaca insiste con su rutina su cola espanta el aburrimiento el paisaje resucita en cámara lenta La vaca abandona el paisaje continuamos escuchando los mugidos nuestra memoria pasta ahora en esa inmensa soledad El paisaje deja nuestra memoria las palabras cambian de nombre nos quedamos llorando sobre la página en blanco La vaca pasta ahora en el vacío las palabras están montadas sobre ella el lenguaje se burla de nosotros LA PORTADORA Ella sacó a pasear las palabras y las palabras mordieron a los niños y los niños le contaron a sus padres y los padres cargaron sus pistolas y abrieron fuego sobre las palabras y las palabras gimieron, aullaron lamieron lentamente sus ciegas heridas hasta que al fin cayeron de bruces sobre la tierra desangrada Y vino la muerte entonces vestida con su mejor atuendo y detúvose en la casa del poeta para llamarlo con gritos desesperados y abrió la puerta el poeta sin sospechar de qué se trataba y vio a la muerte colgada de su sombra y sollozando "Acompáñame", le dijo aquélla "porque hoy estamos de duelo" "Y quién ha muerto", preguntó el poeta "Pues tú", respondió la muerte y le extendió los brazos para darle el pésame PRECAUCIONES DE ÚLTIMA HORA Debo cuidarme de los gusanos cuando me entierren lo más seguro es que hablen mal de mí que escupan sobre mis poemas y orinen las flores frescas que adornarán mi tumba llegado sea el caso que hasta devoren mis huesos me arranquen los intestinos o en el colmo de la injusticia se roben mi diente de oro y todo esto porque en vida jamás escribí sobre ellos SINFONÍA NEGRA Eva colgaba sus muertos de la ventana para que el aire lamiera los rostros preñados de cicatrices Ella miraba esos rostros y sonreía mientras el viento empujaba sus senos hacia la noche agusanada Una orgía de aromas sacudía el silencio donde ella se deseaba a sí misma y entre suspiros y adioses un grillo ciego desmalezaba sus antiguos violines Nadie se acercaba a Eva cuando daba de mamar a sus muertos la cólera y el frío se disputaban su adolescencia el orgasmo daba paso al horror el deseo a la sangre y pequeñas criaturas violentas despegaban de su vientre poblando los amaneceres de luto y de pesadillas Luego cuando todo quedaba en calma y las sombras por fin regresaban a su origen Eva guardaba sus muertos besándolos en la boca y dormía desnuda sobre ellos hasta la próxima luna llena QUE SALGA EL INDIO ENTRE LAS PIEDRAS Que salga el Guayasamín que cada uno tenemos que salga el indio entre las piedras, médula a médula el gran precipicio que somos, la gran llaga ecuatoriana y lo que cae del ojo al cielo, y lo que arruga el aire y lo que sale de nosotros mismos como una rosa deforme y lo que araña más adentro que salga que salga el trueno, la bocanada, el relámpago la hebra furiosa y tuerta que mira sangrar el alma y aquí, en esta jaula ardiente que es América de luto están pendientes los nombres de aquellas manos clavadas de aquellos pies desahuciados, de aquellos huesos de humo de aquel sueño arrojado al gran ataúd del miedo o simplemente del árbol con sus ramas infinitamente secas Porque no estamos muertos, no estamos y hay uno que ahora brinca por encima de los sables y hay uno que bebe fuego y lleva alas de ceniza y hay uno que agrieta el río con su cráneo universal y hay uno que dice yo, yo soy el indio entre las piedras y todo el horror humano se me apaga en el cuerpo y tengo lágrimas y penas y el corazón como una luna borracha y el esqueleto dormido, y la mandíbula tiesa y a mi oído brama el perro de las noches podridas y a mi boca rueda el beso de la angustia que mata Y yo pinto, yo pinto con mi voz y con mis uñas repletas yo pinto con mi oxígeno la cicatriz del viento raspo la puñalada maldita de los siglos me sumerjo en el ácido mortal de las pupilas andinas desnudo el recuerdo de la calavera sombría y en mí sobreviven las tripas cortadas de cuajo y cada grito soy yo, cada mejilla nacida del grito cada suspiro fatal y su patria de aguja cada mujer, cada hombre cada animal volteado en la vértebra dramática todos y cada uno de ellos y en todas partes la vida como un sol amargo y yo, hinchado de colores cierro las alas y duermo sobre la tristeza VINCENT 1993 a Vicente Huidobro El gran poeta de las vanidades se mira al espejo y dice no hay otro mejor que yo no hay otro más hermoso y delicado más burlón, paradojal e irresistible Y cuando voy por las calles me persiguen y me piden autógrafos se aglutinan en torno mío o se desmayan porque soy más inmortal que las agujas y en mi boca suspiran las estrellas Así, cada montaña es un pelo en mi oreja y cada nube una escalera de emergencia donde subo y bajo como un mago persiguiendo su conejo sin darle jamás alcance No obstante los helicópteros me adoran me adoran también las escolares que diviso de reojo me adora el trapecista de un circo desahuciado me adora la azafata de un vuelo imaginario me adoran los enanos, los duendes, los fantasmas y todos gritan "Ahí va Vicente, ahí va con su cara encerrada en un sombrero ahí va, el que se orina en los astros el que respira copihues y cambia de color hasta volverse inaguantable" Y yo me río como un Buda chocho cuando arrojan flores a mis pies y me lleno de números telefónicos y de mujeres que darían sus propios pechos por rozar mi frente de amante multitudinario o por mirar mis cabellos salidos de un arcoiris de fruta Tengo unos cuantos lunares en francés y un gato que me habla en un idioma póstumo y un perro que me muerde y me lame las antenas y un cilantro preguntando quién soy y yo le digo "No me busques no hagas caso de la rosa deshojada tú tienes tu propia sabiduría tu propio olor tu apellido en la cazuela del domingo y no necesitas ser tan hermoso para que ellos te respeten cuando con sólo probarte tienes ganado el cielo y un espacio en mi garganta" Ahora me marcho en mi paracaídas me marcho en mi aeronave de plumas anónimas me marcho a pellizcarle las nalgas a un piano a dormir una siesta en un ataúd de huevo GUACOLDA Hembra continental vestida para un viaje sin palabras la sombra del espejo donde mueren las miradas se parece a ti tiene las mismas grietas esparcidas en un mar amargo la misma historia adolorida en el balcón donde la raza asoma Oye a los jinetes adherirse al gran imán de los recuerdos siente a la manada desgarrar las armaduras de los dioses huele al primogénito del viento galopar de noche mientras sangran a lo lejos las encías y la muerte entra en la herida de la muerte deshuesando el bien y el mal Sube en el latido del cultrún hasta donde el cóndor sacude su cabellera intratable su túnica de plumas ancestrales su vuelo matrimonial de alas sonámbulas Y baila baila junto a los hijos que no vendrán a consolarte baila entre los guerreros que degollará el olvido baila con tu pueblo el rito de la flecha sudorosa el rito de la flecha sin piedad el rito de la flecha sin sonrisa el rito de la flecha humedecida por el llanto de las calaveras por el llanto de los coihues y de los sueños castrados Y aún así cuando la sangre mueva los pies para hablar con los espíritus y tú la veas venir hacia tu propia sangre hacia tu propio pie hacia tu propio origen cuando el musgo tape las sobras de la gran ira de Arauco y los pájaros queden con la servilleta puesta malhumorados por no haber llegado antes cuando los ríos se ahoguen de ardor y el queltehue amontone los gestos del último de los caídos lucha lucha para que el pan se desmigue en tu mesa lucha para que el maíz recupere su orgullo lucha para que la flecha sonría de nuevo para que el ciervo te enseñe a beber para que el miedo no roa tu alma Lucha hasta que el luto anestesie tu edad porque estás destinada a hacerte llaga y en ti mamarán las estrellas QUÉ DEBO HACER PARA CANTAR Qué debo hacer para cantar si a veces se me pierde el grillo que llevo adentro se me desprende la campana el timbre, el ave y sólo me queda el latido de algún jilguero en la memoria luchando por desatar su melodía sobre las alas del abecedario Y cuando encuentro al fin mi flauta en un estanque del tiempo se me oscurece la garganta de pensar a quién a quién, a quién dirigiré las notas de este arcoiris sin luz de esta ampolleta mal colocada y casi siempre insatisfecha Preferiría escuchar por las tardes a una gaviota sentada en mi cuaderno jugando a ser paracaídas en los espacios en blanco o repetir el grito de unos bigotes al ser arrancados de su lugar de origen Preferiría el sonido de un huevo sacando la lengua al aceite apresurado por entrar a la boca de mil mujeres sin dentadura Entonces recuerdo que llevo pegada una mosca al tímpano del alma ella se reproduce en mis sueños y no es violín porque en la muerte desafina y se le rompen las cuerdas al detenerse en la sangre UN DÍA VOLVERÉ A TUS OJOS Un día volveré a tus ojos y comenzaré de nuevo volveré con un sonido hueco de metal y sol mojado buscaré entre los papeles del tiempo tu cuerpo verde y tus cabellos de uva te coronaré en silencio con mi boca y con mis manos que no terminan Volveré por ti y por tu sangre estrellada viendo pasar la tarde como una sombra antigua algo se romperá allá arriba y no seremos nosotros algo se quemará de pronto con el eco de tus sábanas Y volveré más vivo, más puro, más hambriento y volveré volando y desgarrando plumas todo lo haré por ti, todo en silencio que hasta los gallos prolongarán la noche cuando te vean desnuda SI FUERAS CALVA TAMBIÉN TE AMARÍA Si fueras calva también te amaría me volvería loco besando tu cabeza tu pequeña luna dorada Si fueras calva, oh si fueras calva te llevaría por el río de la memoria me sentaría junto al fuego de tus ojos rapados derramaría un cisne en medio de tu frente Pero la larga y ciega cabellera el largo aliento de cristal la larga hebra de ceniza y polen que tú eres todo lo que la vida se guarda para sí en tus cabellos lo que la noche te roba en suspiros todo lo que el color del éxtasis te lame como en un vuelo relámpago como en un sol prolongado como en un juego de luces apiladas en tu cuello todo eso, amor, y más arriba esta ola esta corriente, este aire este racimo de algas enjuagadas al viento este cordón humano amontonado a ti esta marea, este soplo este susurro que me ata hasta las últimas raíces y lo que nace, y lo que acaba y lo que cae al gran abismo de tu sangre lo que no ha sido escrito, amor, todo el misterio porque en la sombra de tu pelo yo me ahogo para siempre LA PLAYA DE LOS POBRES 1 Los pobres veranean en un mar que sólo ellos conocen Allí instalan sus carpas hechas de mimbre y celofán y luego bajan a la orilla para ver la llegada de los botes curtidos de adioses En la playa la miseria se broncea boca abajo el hambre toma sol en una roca los niños hacen mediaguas en la arena y las muchachas se pasean con sus bikinis pasados de moda Ellas tienden sus toallas de papel y se recuestan a mirar el reventar de las olas que les recuerda la forma de un pan o una cebolla Mar adentro nadan los sueños Y ellas ven al vendedor de helados acariciando sus pechos o a ellas mismas en un viaje hacia la espuma del que regresan con vestidos nuevos y una sonrisa en el alma 2 Los pobres veranean en un mar que sólo ellos conocen Y cuando cae la tarde y el horizonte se desviste frente a ellos y las gaviotas se desclavan del aire para volver a casa y el crepúsculo es una olla común llena de peces y colores ellos encienden sus fogatas en la arena y comienzan a cantar y a reír y a respirar la breve historia de sus nombres y beben vino y cerveza y se emborrachan abrazados a sus mejores recuerdos Mar adentro nadan los sueños Y ellos ven a sus hijos camino de la escuela cargando libros y zapatos y juguetes o a ellos mismos regresando del trabajo con los bolsillos hinchados y con un beso pintado en el alma Y mientras ellos sueñan el hambre apaga sus fogatas y se echa a correr desnuda por la playa con los huesos llenos de lágrimas LA INVITACIÓN Mis funerales serán mañana no te los pierdas trae a los niños si quieres habrá números para todos los gustos habrá mimos y magos y payasos y una cantante como nunca has escuchado Vendrá gente de todas partes a celebrar este día Los estudiantes llegarán con sus globos azules los pobladores alzarán sus banderas a un lado de mi tumba las hojas bailarán al compás del viento que también estará presente en este sencillo homenaje y una mujer desnuda como nunca has visto antes entrará en mi ataúd y lo sellará por dentro Qué más te puedo contar Los vendedores gritarán sus ofertas apostados en las cruces y ofrecerán retratos míos que no me favorecen y también mis originales que no son originales sino copias que algún vivo imitó con cuidado para enriquecerse Te pido no compres nada más bien disfruta el momento porque a las quince en punto un coro de grillos dará inicio a la fiesta Entonces se apagará el cielo de golpe cuando las nubes lo cubran en señal de respeto y las palomas dibujen mi nombre en pleno vuelo y las abejas llenen de miel los recuerdos y las lágrimas Y hacia el final del día cuando todos estén cansados y borrachos un niño que no sabe leer pedirá la palabra y dirá el más bello discurso que jamás has escuchado Ya sabes no faltes a esta cita no hagas que me levante de mi tumba para tirarte las orejas o que esconda para siempre las llaves del cementerio y no tengas a quien llevarle flores ME SOBRA UN MUERTO a Pablo de Rokha Me sobra un muerto me sobra me sobra un muerto y no soy yo quién es y viene de la levadura y de los precipicios me sobra un muerto un muerto martillándome la piel me sobra un muerto y no soy yo porque estoy vivo y lo presiento lo respiro y cae de la manga de otro muerto y cae y cruza mi camisa y da la vuelta y sigue y sigue en mi esqueleto un muerto un muerto en mi esqueleto instalado de por vida un muerto me sobra y no soy yo y llora y grita y ríe con su carcajada demoniaca un muerto un muerto sagrado un muerto en el gemido del espanto un muerto derramado en mi garganta y en mi sed con su ceniza de elefante en el vinagre en el aliño de los años un muerto arañando los cristales entre tábanos y hormigas y gusanos hambrientos defecando un muerto sus palabras o en la suma de las voluntades o en ninguna o en la roca de las rocas trapicado el invencible el muerto agujereado por los otros inmutable en el zarpazo en la estocada del olvido me sobra me sobra un muerto y no soy yo porque patea y raspa engulle con su dentadura cavernaria hasta rozar por fin la sal del universo SANGRE EN EL EXILIO Cuando llegó el invierno a Chile miles de pájaros volaron con la primera lluvia estaban asustados entre la sombra y la muerte y prefirieron emigrar con sus vidas hacia otras vidas Tomaron el primer avión, desesperados se arrojaron a los muelles persiguiendo barcos cruzaron las montañas huyendo de las lanzas y dejaron atrás la patria y a los herederos del hambre Algunos no despegaron jamás les arrancaron las alas en el intento y la lucha desaparecieron con nombre y apellido bajo los árboles de hierro los encerraron en jaulas por especies y cuando años después los encontraron tenían la caricia del cuervo entre sus plumas Los otros, los perseguidos los pájaros del pueblo que lograron atravesar la muerte debieron acostumbrarse a volar de otra manera a sentir de otra manera, a respirar de otra manera La tierra ajena los había recibido la tierra amiga los invitaba a su mesa a compartir el pan y sus dolores Muchos incluso en la agonía soñaron con ver la patria por última vez pero la patria también agonizaba había querido volar con sus alas rotas ME HE DECIDIDO A VIVIR Me he decidido a vivir y creo afirmar que mis latidos se convencieron de ello He tenido ofrecimientos sinceros para cohabitar la extremidad de una telaraña o para servir como testigo de matrimonio forzado Es más he sido amante de la noche con sólo cantos y bostezos repetidos No me gustan los aviones porque menosprecian a las aves Tampoco soy creyente incondicional de las pasas en las empanadas de las secretarias con dos idiomas o de la crema humectante como único remedio para las arrugas Me he decidido a vivir y creo afirmar que mi nariz se ha convencido de ello Escojo la corbata que hace juego con el mundo elijo los zapatos que le vienen a mi sombra y a mis sueños gastados No miento al decir que lavo detalladamente la fruta que ingiero por temor a la hepatitis lo mismo hago con los espárragos y las botellas Me encanta encadenarme a los parquímetros y anclar en una esquina y detenerla con la frente y avanzar por el cemento entre ruedas venenosas luego frenar tenderme en línea recta en perspectiva en ángulos de piedra y de madera Escupo el largo y viejo ceremonial de los santos sobre sus fieles devotos sobre sus libros desahuciados Y a cada cual lo suyo a cada camisa su cuello a cada pierna de mujer y a cada cadera su vestido a cada misa su vino y su pan de miga inconclusa Nada escribo sobre los ascensores Es de mala educación eructar al desayuno o en la cena? Me he decidido a vivir y creo afirmar que mi poesía se ha convencido de ello Me he decidido a vivir a la manera de los gorriones y de las aves sencillas a la manera de una lluvia que me hace estornudar a la manera de entender lo poco que entiendo VUELO SUBTERRÁNEO Soy el objeto que soy y a veces también soy otro y estoy lejos sentado en agua y tierra y en el eco de las lenguas ardientes Y duermo, sí, duermo la colosal aventura de la palabra humana acuchillada y ebria sangrante en el recuerdo de los muertos que parecieran venir de adentro y sollozaran al verme escribir sus nombres Y ahora, cuando sale de mi boca esa tonada de lluvia y sol mojado me recuesto por todas partes y respiro cicatrices y recojo las migajas que le sobran a mi alma y tengo frío y me despierto en medio de las rosas sin entender quien vive o ama todavía Por eso es que mi ombligo no tiene edad y sigo esperando el día de los besos perdidos aún cuando mis uñas no tienen ganas y mi cabeza está más triste y oscura que nunca aún cuando mis sueños son anónimos y mis huesos ya no encuentran el murmullo de los siglos Y vuelvo a deletrear cenizas y vuelvo a perseguir mi sombra y a este árbol que agoniza entre mis dedos lo enterraré conmigo y volaremos en espiral como los dientes de algún resorte y moriremos juntos, sin ataúd como las cuerdas de una guitarra olvidada y moriremos por siempre y será un premio un premio a nuestros pies y a nuestra médula un premio a nuestra antología de vidrio Y lloraremos gusanos y lloraremos ratas y lloraremos hormigas sin fecha y gatos de luto y lloraremos sonrisas en los ojos ajenos y negros bosques donde una flor se arrancará los cabellos Porque este cielo aún no me conoce aún no oye el acorde que llevo en los sesos no me conoce, y soy el objeto que soy y a veces también soy otro y estoy lejos y me extiendo por muros y calles y pueblo estrellas y dejo la luna en la mesa, sin avisar y me emborracho a la salud de nadie y me despierto en medio de las cruces con una vigilia de araña y con un beso dedicado a cada muerto y a cada muerto un abrazo y un latido de tumba y a cada muerto un suspiro un trozo de mi antiguo corazón que se derrama como un río de gemidos CONFESIONES No estoy, no soy, no pertenezco vago de lado a lado como un gran gusano negro Mi corazón tiene sus propios piojos mi historia es un collage de perros viejos que no ladran por temor a desaparecer Mi infancia me persigue con un cuchillo me persigue con un palo sin golpearme me persigue con retratos y con flores que se pegan a mi sombra sofocándola Será que todavía pienso que los árboles crecen de noche que la pluma canta más que el mismo pájaro y que el pájaro mataría por ser pluma Será que en mí la vida se deshuesa como un sapo como un sapo pero no salta se arrastra aúlla como un quiltro desgarrado mientras la muerte le lame las axilas y las ánimas rasuran el umbral del miedo La muerte me persigue con su carretilla al hombro se desviste lentamente para que yo la vea y me saluda de vez en cuando dando gritos de vieja ardiente La muerte tiene cuerda para rato y yo que conozco sus trucos yo que conozco su voz yo que le sé hasta el ladrido yo que me parezco a ella como un mellizo fiel y resignado yo soy la muerte también y desde ahora soy eterno INVENTARIO NOCTURNO Para qué comprar libros de versos si tengo la poesía en mi casa Es una navidad de palabras no regaladas aún un verdadero cumpleaños sin velas y sin torta sin invitados a la mesa Yo soy el festejado el importante todos los días del año Desde mi catre cuelgan apellidos sociedades que la tierra inaugura y me entrega a pedazos religiones como serpentinas abrazos fermentados o encubiertos Como accionista mayoritario de la poesía desayuno, almuerzo y ceno en cada página que escribo me bajo los pantalones si deseo entre oda y oda me tiro el pelo resucitándome esperando que las ideas reboten en las ventanas y se amontonen en mi cuerpo Respiro poemas por las orejas mi sudor es poesía cuando abro las piernas cuando orino y mojo mis zapatos, cuando estornudo Las sillas hicieron mi antología las toallas encuadernaron mi obra las hormigas tradujeron a su lengua lo que salía de mi boca las arañas enredaron papel y pluma el suelo se preocupó de autografiar cada mancha cada punta de ojo derramada y viva Mañana preguntaré mi nombre en las ciudades en los muelles, en las poblaciones mañana recorreré mercados y edificios a medio terminar mañana me sentaré a la mesa con todos los verbos y con un libro de versos recién comprado PORQUE EN MI CASA OCURRE DE TODO Aquí se baila al ritmo de las estufas se canta como los grillos más desesperados se aprende a desnudar al viento que nunca nos muestra su trasero y en noches de luna llena jugamos a ser felices midiéndonos los colmillos Porque en mi casa ocurre de todo y los pocos ratones que existen están condenados a seguirnos la corriente unos vestidos de superhéroes otros haciendo gárgaras con los bigotes de un gato muerto Y así como las ampolletas aportan lo suyo las sábanas también observan más allá de sus narices y ven miles de piojos sentados en el patio y pulgas tomando sol entre las patas de una gallina y caracoles reunidos en una gota de champagne cuando la tarde estira sus piernas por encima de los vivos Pero nos faltan aún las bisagras y algunas flores que no han sido entrevistadas y están las escaleras y el baúl de los recuerdos y aquella hormiga pacifista con sus dotes de gran oradora Y no se asusten si a ratos quedamos a oscuras son los zancudos que apagan la luz y vuelan con su coreografía hacia otra parte Porque en mi casa ocurre de todo y todos tienen derecho a voz y voto desde el baño a la cocina desde mi cama al hueco dejado por las arañas antes de hacer sus maletas Todos sonríen de alguna manera y se conforman con lo poco y nada que poseen Porque en definitiva aquí pueden estar tranquilos y saben que es peligroso cambiar de domicilio cuando han logrado el respeto de este pobre poeta que bien los tiene en su Santo Reino
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