"Aterrada por mi propia capacidad ilimitada de sentir"
¿Escritura vs Naturaleza ?

Reflexión alrededor de Concierto animal de Blanca Varela

Por Grecia Cáceres *
París, Francia

" Los seres que más venero son los silenciosos...me he entrenado yo misma al silencio - obligada también por mi propia capacidad
ilimitada de sentir (...) Es a causa del miedo perpetuo que siento de esa fuerza desconocida que me acecha justo debajo del piso ?
Nunca ceso de sentir que camino muy despacio sobre un volcán"
Virginia Woolf, extracto de carta a una amiga

" La mujer como el hombre es su cuerpo,
pero su cuerpo es otra cosa que ella "
Simone de Beauvoir, Le deuxième sexe

" Por definición, la abstracción es la capacidad de dejar de lado
lo concreto, de dar la espalda a lo real, a lo particular a lo tangible,
para elevarse hacia el cielo de la verdad general. Los hombres - a los que no se
les dice que su destino esta esencialmente y exclusivamente ligado al
cuerpo (su belleza, su fertilidad)- pueden darse a esta actividad llevando
paralelamente una vida física normal. Las mujeres, aparentemente, no
pueden, para hacer posible una vida del intelecto, las mujeres deben
renunciar siempre, de manera mas o menos extrema,
a las posibilidades del cuerpo".
Nancy Huston, Diario de la creación

Grecia Cáceres

Sentir/escribir... ¿Se puede sentir en el momento de escribir o se debe dejar el sentimiento afuera a fin de acceder al mundo impoluto del pensamiento? ¿La naturaleza, el peso del cuerpo, su cuidado nos deja la libertad de escribir ? ¿Proust debía dejarse morir, dejar de alimentar su cuerpo para aspirar a recuperar el tiempo perdido ? ¿Una mujer puede abandonar la materialidad del cuerpo para poder ser escritor o poeta ? ¿Por qué la culpabilidad de Virginia Wolf ante de su escritura ? ¿Por qué temblar ante la cosa del lenguaje ?

El cuerpo es un obstáculo para el lenguaje en tanto que su transposición le hace perder toda materialidad. El lenguaje es necesariamente un espacio de aire enrarecido en el que todo objeto, al elevarse a la idea, perdería indefectiblemente su sangre, su peso, su olor. Como Mallarmé, preferimos la rosa " ausente de todos los ramos " a la rosa real, la que se puede admirar y oler pero que es mortalidad y tiempo ? Ese es el problema con el que se debatió Mallarmé, apenas nacía la modernidad en la poesía y en el mundo. Mallarmé, finalmente, renuncio la materialidad por temor a la finitud, pero se dio contra la Nada. El lenguaje, el nuestro, modernos, ya no aprehende lo real, ya no hay lazo mágico o religioso entre las cosas del mundo, nada que dé origen o sentido, las cosas son una por una, nada mas. La rosa de nuestra escritura es la que no existe ni existirá jamás.

En este universo desencarnado, la mujer, ligada a la procreación y al cuidado del hogar, mas que a la creación propiamente dicha, ha sido siempre identificada como musa o victima. ¿Pero qué pasa cuando la mujer es una creadora, como Virginia Woolf, Sylvia Plath o Blanca Varela ? Como dice Nancy Huston, la mujer debe renunciar a una parte de la vida del cuerpo para elevarse a la escritura... ¿Pero dónde exactamente termina el cuerpo y comienza el espíritu? ¿Renunciar a su cuerpo, a la maternidad (Simone de Beauvoir), al erotismo o a la heterosexualidad (Virginia Wolf), a la comida (Simone Weil), o escoger el suicidio como Silvia Plath?

¿ Cómo el cuerpo femenino puede dar el salto hacia la escritura dejando de ser emblema del arte y sin tener que explotar una y otra vez los caminos ya conocidos de un erotismo que se agota en si mismo, y sin renunciar a nada para ser respetada como " intelecto "?

En el Perú tenemos mas suerte que en otros países... tenemos a Blanca Varela, que a mis ojos ha " resuelto " la dicotomía " muy tempranamente en su obra... ¿De qué manera llego? En Varela se da el combate entre lo alto y lo bajo, entre la escritura y el cuerpo sin crear falsos equilibrios, rompiéndolos mas bien pero encontrando la manera de hablar del cuerpo y de la animalidad en la escritura encarnando ésta ultima, situándose en un territorio que sin nostalgias de lo mítico, a la manera de Mallarmé, logra rehacer el lazo entre el mundo y el ser humano ...

Se ha hablado mucho del bestiario vareliano, se ha hablado mucho de la materialidad en el lenguaje a través de sus " ejercicios materiales ", de la voluntad de hacer " lo interior exterior sin usar el cuchillo ". Lo interior no siendo jamás la interioridad psicológica o emocional, sino el interior de las vísceras, de lo bajamente material que va desde sus orígenes en el barro de antes de la creación, desde la salida del pez reptando hacia la orilla hasta los desechos del cuerpo, sus jugos, sangre, saliva, sudor, grasa... Todo ello esta en la poesía de Varela y de manera tal que se puede también hablar también de su lenguaje como desnudo de artificio, como diáfano sin contradicción... Un verso diáfano, desasido pero nunca abstracto, jamás en la perfección deshumanizada, distante de una intelección del mundo limpia de toda corporeidad... Blanca Varela logra lo imposible, la unión de los contrarios y ello hace de su obra poética una de las mayores y no sólo en lengua castellana.

Quisiera releer con ustedes algunos de los poemas de Concierto Animal, poemario de 1999, magnifico poemario que es una de las cimas de ese pacto renovado de Blanca Varela entre escritura y cuerpo.

Concierto Animal

Desde el título, Blanca Varela tienta lo imposible, en la tradición de sus títulos siempre contradictorios, rebeldes, insolentes ... Como Ejercicios Materiales, en Concierto Animal encontramos lo armónico, la matemática perfección de la música y lo animal, desorden de lo irracional, lo inocente primario... Para revertir nuestro pensamiento, Blanca animaliza lo humano (gracias al bestiario) rompiendo los limites entre lo alto y lo bajo, el mundo de la idea y lo bajamente material, el cuerpo que se debe dejar de lado para poder " crear ".

Animalizar lo humano o humanizar lo animal ... en la obra de Varela encontramos desde el simio hasta la arana, pasando por los animales microscópicos que emergieron del agua, en el inicio de los tiempos que dominan el " libro de barro ", por ejemplo. La figura del niño o la niña, el recién nacido, apenas salido del agua matricial son también variaciones de lo animal, puesto que casi humano, humano no terminado, no caído, no dividido aun entre alto y bajo.


" niño come llorando
llora comiendo niño
en animal concierto "

Comer y llorar ... solo actividades " materiales ", esenciales a la vida, no intelectualizadas.


" placer y dolor
hacen al ángel
a dos carrillos músico "

ángel

Dos principios vitales, placer y dolor, nada mas y nada menos, no hay lugar para la abstracción y la idea. Sin embargo, el niño es ángel, dentro del mundo binario, pertenece a lo alto, lo angélico, el salto no se da hacia la abstracción sino hacia lo espiritual o lo bello ... El ángel que como Jano, tiene dos faces o carrillos, el ángel no vive en beatitud, sino entre el placer y el dolor, una existencia vecina a la nuestra pero aun no corrompida, la corrupción siendo la ruptura del equilibrio entre el concierto y lo animal.

En el segundo poema encontramos el primer animal del bestiario, el " fatigado cabrio ", ¿contradicción ? El macho cabrio, imagen de fuerza vital se vuelve emblema de la muerte:


" la muerte se escribe sola
una raya negra     es una raya blanca
el sol es un agujero en el cielo
la plenitud del ojo
fatigado cabrio
aprende a ver en el doblez "

Muerte/escritura ... La distancia, el doblez de la mirada deja entrar la muerte, rompe el pacto del hombre con el mundo, el concierto animal calla dejando paso a lo escrito, raya negra /raya blanca, nada, vacío, agujero como un sol en el cielo ... Blanca Varela se opone a una escritura que se funda en la distancia con lo material, en el doblez, el cabrio, imagen también de la sexualidad masculina esta fatigado, no hay vitalidad de un solo lado.

El siguiente poema ataca** ya directamente la vida mental, a la preeminencia de la cabeza sobre el cuerpo :

" mi cabeza como una gran canasta
lleva su pesca

deja pasar el agua mi cabeza

mi cabeza dentro de otra cabeza
y mas adentro aun
la no mía cabeza

mi cabeza llena de agua
de rumores y ruinas
seca sus negras cavidades
bajo un sol semivivo

mi cabeza en el mas crudo invierno
dentro de otra cabeza
retoña "

Una cabeza que es una canasta llena de huecos, no retiene nada, estamos lejos del elogio de la vida intelectual y de la superioridad de la mente sobre el cuerpo. Por el contrario, cabeza llena de rumores y ruinas, de negras cavidades, en un paisaje de desolación, bajo un sol casi muerto ... No hay " luces ", de la luz de la racionalidad del siglo XVIII, solo quedan ruinas y rumores ... no hay verdades ni certezas. La cabeza, sede del individuo, se vuelve impersonal, anónima, cabeza dentro de otra cabeza, la no mía, la del otro, ajena. La cabeza no es tampoco el lugar de la libertad o de la voluntad humana, sino mas bien un paisaje casi vacío, invadido por lo ajeno, cabeza hueca, porque cortada del cuerpo y de su " animal concierto ".

De ese abismo se puede salir, de manera humilde como la arana, alter ego típico de la poeta, a la manera de las esculturas de Louise Bourgeois :

Del abismo que arroja al aire
Esta ultima flor
Trepo como la arana que soy
Frágil y rencorosa
Deseando tocar alguna luz
Que endurezca mi corazón

Del abismo de la nada al corazón... es el camino que emprende la poeta, sin pasar por la cabeza. No se trata de un recurso a la psicología, nada mas lejos de la poesía de Blanca Varela que la psicología o la puesta en relieve del sentimiento frente a la razón. El corazón es, como para los antiguos, el centro del cuerpo, allí donde se debe dar el equilibrio entre lo corpóreo y material y el " alma ", por llamarlo de alguna manera.

Volviendo a la cabeza, Blanca Varela insiste en otro poema siempre en la vacuidad de ésta, su fragilidad y hace elogio de ello, de la fragilidad como de la pequeñez, la oscuridad, la materia que aunque opaca, es la única manera de hacer transitar el flujo de la vida.

Felizmente no tengo nada en la cabeza
Sino unas pocas ideas equivocadas por cierto
Y una memoria sin tiempo ni lugar
Nada para poner
Nada para dejar
Sino huesos cáscaras vacías y
Con suerte algo de polvo
Innominada nada
De lo que fue mi cabeza

A la manera de esos cuadros llamados " vanidades " Blanca Varela, moralista del siglo XX, destruye el culto a la racionalidad poniendo en evidencia la fragilidad de lo que deja o puede dejar una vida en la cabeza: el polvo, la nada que es el resto de una vida entera, y las ideas equivocadas. Nada se salva del naufragio del tiempo sin embargo, y ahí reside la gran originalidad de su obra, en perspectiva con otras obras mayores de poetas como Mallarmé, por ejemplo, a pesar de que hay en Blanca Varela la angustia o el terror a esta finitud humana, a su fragilidad, a la mortalidad del cuerpo, a la oscuridad, ella no la niega refugiándose en mundos inmateriales, no la niega y mas bien la acepta, gozosa, como parte de la coherencia del mundo, de la vida.

En el recuerdo la juventud es un misterio
Un objeto tan ajeno como la muerte
O el propio nacimiento
Aunque también al otro lado existan flores
Toda clase de flores
Las oscuras carnívoras y las tenues
Las ansiosas las suaves (...)

Es mas bien elogio de la finitud, y por ello, mirada clara sobre la oscura víscera y por ello, muy seguido Blanca Varela, remonta el curso del tiempo hasta llegar al nacimiento, desde la oscura caverna del cuerpo, lo orgánico que esta a la base de la " idea " siempre falsa por cierto cuando quiere ignorar lo de " abajo ":

A oscuras nace el sol
El fabuloso huevo
(...)
en plena oscuridad
el mas puro alimento
asume su precisa forma
la sangre ennegreciendo
aprende a brillar
como un dios

después se hace la luz
rueda la arana

Es en la oscuridad que se fabrica la forma, de la sangre negra Blanca Varela remonta hasta dios, con minúscula ... la luz viene al final y reencontramos la arana, alter ego del poeta, frágil y negra criatura que trepa incansablemente hacia la luz. El nacimiento es la figura recurrente de este paso incansable de la oscuridad a la luz y de la luz a la oscuridad :

Incorpóreo paseo del sol a lo umbrío
Agua música en la sombra viviente
Atravieso la afilada vagina
Que me guía de la ceguera a la luz

Bajo la alta cúpula sonora
En este colosal simulacro de nido
Toco el vientre marino con mi vientre
Registro minuciosamente mi cuerpo
Hurgo mis sentimientos`
Estoy viva

agua

Todo el imaginario vital de Blanca Varela esta contenido en este maravilloso poema... el ser que se da nacimiento a si mismo, nacimiento al mundo, en el aprendizaje que lleva de la ceguera al conocimiento. Este conocimiento del mundo se da a través del cuerpo, del cuerpo vivo, recién salido del agua intrauterina o del agua del mar, en el principio de lo humano. El sentimiento para Blanca Varela no es una abstracción sino la certeza de la existencia de ese cuerpo en el mundo, inmenso nido; el sentimiento es la felicidad de constatar los limites de su propio cuerpo en la inmensidad del mundo. No hay vacío ni angustia, sino alumbramiento feliz de la conciencia encarnada. La revelación es una constatación simple : estoy viva.

En la obra de Blanca Varela no hay sino una manera de estar en el mundo y es la encarnación plena, no hay división entre lo alto y lo bajo, tampoco la nostalgia de una época mítica en la que el hombre y Dios se tuteaban. No hay miedo a la finitud sino aceptación de la muerte en la vida, no hay jerarquías entre lo humano y lo animal ni entre la cabeza y el cuerpo, hay mas bien elogio de la materia, fuente de la vida y de la muerte. Elogio igualmente de lo pequeño, de lo múltiple, de las oposiciones inmensas que dejan perplejo al hombre y que maravillan a la poeta, sin lugar a la angustia existencial de aquel que se rebela y quiere para el ser humano el lugar central:

Morir cada día
Recortarse las unas
El pelo
Los deseos
Aprender a pensar en lo pequeño
Y en lo inmenso
En las estrellas mas lejanas
E inmóviles
En el cielo
Manchado como un animal que huye
En el cielo
Espantado por mi

Este poema puede resumir el " credo " poético y personal de Blanca Varela... Están todos los elementos de su mundo a la vez antitético y uno, puesto que las antitesis son también el producto de nuestra mente separadora, que opone y divide para entender el mundo. Aprender a pensar en lo pequeño y en lo inmenso, inmenso como el cielo, pero cielo manchado como un animal que huye. Animal manchado, Blanca Varela insiste en el carácter "imperfecto" de lo animal, manchado alude a sucio pero también a pecado, el animal es inocencia, pero huye como un culpable. La unas y los deseos, lo corpóreo y lo incorpóreo, lo humano total en equilibrio y en armonía, armonía que Blanca Varela define como " concierto animal ".

De la oscuridad viene la luz, frágil, pero no hay vida sin muerte, la oscuridad es ambivalente, inicio y fin, contiene tanto el comienzo como el final. La muerte presente en la vida como la presencia de lo frágil, de lo finito, de lo pequeño, de lo que se ve apenas pero esta allí, a la manera del insecto que teje su tela en una esquina de la pieza, casi invisible...

Conclusión

No hay conclusión, todo es un movimiento y continuidad. Mientras sigamos leyendo poesía como la de Blanca Varela encontraremos las respuestas que buscamos, siempre diferentes en cada momento de nuestra vida. A finales de los 80' leí apasionadamente los libros de Blanca Varela que se encontraban en Lima, fotocopié lo que había en la biblioteca de la Católica y tuve también la suerte de ser recibida por Blanca Varela en su oficina del Fondo de Cultura Económica. En esa época su poesía me sirvió mucho, me di cuenta que se podía hacer poesía de todo y de nada, que el tema no era la exigencia de un movimiento exterior al poeta, aprendí el tiempo también, Blanca Varela me dio solo un consejo : no hay que apurarse en publicar sus poemas. Consejo sabio, difícil de escuchar cuando se tiene 20 anos.

Hoy, en los últimos libros de Blanca Varela encuentro siempre la revelación que me hace falta. El paso del tiempo, la muerte, el cuerpo frente a la finitud, la alegría frente a esa finitud que también es fiesta sabia pero fiesta, la evocación de la maternidad, que es la mía también cuando la leo y la reivindicación de lo vivo, que es también la muerte trabajando dentro de esa vida misma. No hay dicotomías falsas ni búsqueda de verdades únicas, hay aprendizaje lento y humilde aceptación a veces de lo imposible de negar... la rebeldía se refugia en la voluntad de ver, de ir hacia la luz, de conocer tanto el abismo como la fulgurancia, para tener todo y renunciar a nada durante el tiempo que nos es dado vivir. Como dice Blanca Varela en el poema que cierra el libro :

" se necesita el don
para entrar en la charca "

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* Grecia Cáceres. Lima, Perú. Escritora residente en París. Estudió Lingüística y Literatura en la Universidad Católica de Lima. Publica su primer libro de poesía De las causas y los principio Venenos/Embelesos en 1992 y la novela La espera posible en 1998. Su última obra Atardecer, 2005, ha sido traducida al francés con el título Fin d'après-midi.
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15 de febrero de 2007

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