El Sonido y la Furia: "Poética del terror" en la novela Estrella distante 1 de Roberto Bolaño

Por Mario Wong *
(París, Francia)

Para Jorge Najar, poeta peruano en París, y Jorge Zuñiga Pavlov, narrador "neochileno" en Praga, esta primera aproximación crítica a la obra de R.B.

Para mi hijo Michal.

"Soñé con detectives perdidos en la ciudad oscura"

"Si uno junta lo sublime con lo siniestro, el resultado al final es siniestro, ¿No?"
Roberto Bolaño

Portada de Estrella Distante

La guillotina aparece -en lo que va del inicio del Terror en la Francia revolucionaria en el S. XVIII y la primera mitad del S. XIX (Directorio, Imperio, Restauración)- como una máquina de espanto (con todo lo que tiene de fantasmática en la eficacidad de la aplicación de la violencia), que permite remontar el tiempo y hablar de una "poética de la guillotina" (2) en el arte y la literatura romanesca. Ch. Baudelaire escribe : "Un éclair...puis la nuit"; la guillotina se inscribe en la memoria e inagura un nuevo espacio de representación, fundando otra escena en la pintura, en la fotografía y en el cinematógrafo (el corte de la retina en el film El perro andaluz de L. Buñuel y S. Dalí, ya en el S. XX), suscitando así toda una constelación de imágenes y de textos a partir de esta machine à tuer en acción, y que aparece como el verdadero objeto del deseo (3). Se trata, pues, de la existencia de una "poética del terror" en el arte y la literatura occidental, en siglos anteriores, que bien pueden ser vistos como manifestaciones complejas de éste, y en el caso latinoamericano vinculadas a la violencia colectiva que inaguran los "nuevos regímenes" políticos -siguiendo los modelos del nazismo y del fascismo- de control societal, ya en la segunda mitad del S. XX ; el golpe de Estado de los militares el 73 en Chile, con el aplastamiento terrorista del gobierno democrático, presidido por S. Allende, se ubica dentro de esa tendencia. Con la novela, Estrella distante de Roberto Bolaño, sin lugar a dudas, esa poética se hace presente en la literatura ; hay una línea literaria que viene desde La literatura nazi en América(4), en que el siniestro Carlos Ramírez Hoffman, el mismo Carlos Wieder (el impostor Alberto Ruiz-Tagle) anti-poeta y asesino de esta primera novela, hace su aparición en la obra narrativa de este gran escritor fenecido recientemente.

I.- La estética del crimen en Estrella Distante

El terror de Estado que conlleva el golpe y la instauración de la Junta Militar pinochetista, aparece como un corte en la memoria, que obliga a los jóvenes que lo vivieron, ligados a los círculos poéticos de la universidad de Concepción, a una repentina madurez sangrienta; en este corte sangriento, que es parte de la estética de representación del terror en la novela, Carlos Wieder juega un rol protagónico: asesina y hace desaparecer los cuerpos de las hermanas Garmendia, Verónica y Angélica, ... "gemelas monocigóticas y estrellas indiscutibles del taller de poesía" (p. 15). El narrador nos cuenta que, en ese entonces, 1971 o tal vez 1972 (cuando Allende aún era presidente de Chile), el impostor se hacía llamar Ruiz-Tagle ; escribía poemas, seducía a las mujeres y se desplazaba astutamente por los talleres literarios de la universidad. Este artista bárbaro, dandy del horror cuya estética creativa lo conduce hasta los extremos letales de la tortura y el crímen, durante el putsch, piloteando un avión de la Segunda Guerra Mundial, hace exhibiciones aéreas, como expresión de una escritura poética de barbarie, o en forma más precisa, de una ... "horrible experiencia de deformación poética" (5), reproduciendo sobre el cielo, en latín, versículos de la Biblia (y frases de Renacer Chileno, en otras regiones al sur del Bío-Bío) que podían leer los prisioneros en los estadios, en esta historia de la infamia. Cito: "Corría el año 1974, si la memoria no me engaña. Un buen día la prensa nos informó que Carlos Wieder, bajo el mecenazgo de varias empresas privadas, volaba al Polo Sur. El viaje fue difícil y plagado de escalas, pero en todos los lugares donde aterrizaba escribía sus poemas en el cielo. Eran los poemas de una nueva edad de hierro para la raza chilena, decían sus admiradores. Bibiano siguió el viaje paso a paso. A mí, la verdad, ya no me interesaba tanto lo que pudiera hacer o dejar de hacer aquel teniente de la Fuerza Aérea" (p. 53).

El huracán del crimen se abate con toda su crueldad sobre las hermanas Garmendia y otras poetizas; las gemelas aparecen en la escritura aérea del piloto Wieder; escritura "poética" que ... "recibió el espaldarazo de uno de los más influyentes críticos literarios de Chile (algo que literariamente hablando no quiere decir casi nada, pero que en Chile, desde los tiempos de Alone, significa mucho), un tal Nicasio Ibacache, anticuario y católico de misa diaria aunque amigo personal de Neruda y antes de Huidobro y corresponsal de Gabriela Mistral...En su columna semanal de El Mercurio Ibacache escribió una glosa sobre la peculiar poesía de Wieder. El texto en cuestión decía que nos encontrábamos (los lectores de Chile) ante el gran poeta de los nuevos tiempos. " (pp. 44-45). Crimen y literatura no se encuentran desligados, y aquí, pues, el rol legitimador de una cierta crítica (6).

"¿Y qué pasó con las hermanas Garmendia?" (p. 50). Arturo B, el narrador, quien acaba de salir del centro de detención militar, y su amigo Bibiano O'Ryan intentan esclarecer este siniestro crimen, y el rol que en él habría jugado Alberto Ruiz-Tagle/Carlos Wieder. "La Gorda", otro de los personajes que habían frecuentado el taller poético, le dice a Bibiano que Ruiz-Tagle era Carlor Wieder: "Lo había reconocido por la foto del Mercurio. Cosa bastante improbable, como me hizo notar Bibiano, semanas o meses después, puesto que la foto era borrosa y poco fiable. ¿En qué se basaba la Gorda para su identificación ? En un séptimo sentido, me parece, dijo Bibiano, ella cree reconocer a Ruiz-Tagle por la postura. En cualquier caso, en ese tiempo Ruiz-Tagle había desaparecido para siempre y sólo teníamos a Wieder para llenar de sentido nuestros días miserables" (pp. 51-52). Bibiano sigue de cerca las actividades del teniente Wieder y el narrador nos cuenta que: ... "quería, finalmente, escribir un libro, una antología de la literatura nazi americana. Un libro magno, decía cuando lo iba a buscar a la salida de la zapatería, que cubriría todas las manifestaciones de la literatura nazi en nuestro continente, desde Canada (en donde los quebequeses podían dar mucho juego) hasta Chile, en donde seguramente iba a encontrar tendencias para todos los gustos. Mientras tanto no olvidaba a Carlos Wieder y juntaba todo lo que aparecía sobre él o sobre su obra con la pasión y la dedicación de un filatelista. " (pp. 52-53).

Oscura maldad

En esta pesquisa de cuasi novela policial, hay una cierta fascinación, hipnótica, de Roberto Bolaño, personaje, y de su amigo Bibiano O'Ryan por la transformación del impostor en una especie de Ángel de la muerte: "Una vez Bibiano me enseño una foto: ésta era mucho mejor que aquella en la que la Gorda creyó reconocer a Ruiz-Tagle. En efecto, Wieder y Ruiz-Tagle se parecían, pero yo por entonces en lo único que pensaba era en abandonar el país. Lo cierto es que, tanto en la foto como en las declaraciones, ya no quedaba nada de aquel Ruiz-Tagle tan ponderado, tan mesurado, tan encantadoramente inseguro (incluso tan autodidacta). Wieder era la seguridad y la audacia personificadas. Hablaba de poesía (no de poesía chilena o poesía latinoamericana, sino de poesía y punto) con una autoridad que desarmaba a cualquier interlocutor (aunque he de decir que...) y aunque por la transcripción de sus palabras uno percibía un discurso lleno de neologismos y torpezas, algo natural en nuestra lengua adversa, adivinaba, también, la fuerza de ese discurso, la pureza y la tersura terminal de ese discurso, reflejo de una voluntad sin fisuras" (p. 53). Y, más adelante, después del "último salto", hacia la Antártida, en las declaración que hace Wieder sobre el silencio. Cito: ... "explicó que el silencio eran las olas del Cabo de Hornos estirando sus lenguas hacia el vientre del avión, olas como descomunales ballenas melvilleanas o como manos cortadas que intentaron tocarlo durante todo el trayecto, pero silenciosas, amordazadas, como si en aquellas latitudes el sonido fuera materia exclusiva de los hombres. El silencio es como la lepra, declaró Wieder, el silencio es como el comunismo, el silencio es como una pantalla blanca que hay que llenar. Si la llenas, ya nada malo puede ocurrirte. Si eres puro ya nada malo puede ocurrirte. Si no tienes miedo, ya nada malo puede ocurrirte. Según Bibiano, aquélla era la descripción de un ángel. ¿Un ángel fieramente humano?, pregunté. No, huevón, respondió Bibiano, el ángel de nuestro infortunio. " (pp. 54-55). Nota final de humor negro -a lo Nicanor Parra- del narrador, en este extenso párrafo, como un "antídoto" a la fascinación que ejerce el crímen, a lo que Georges Bataille llamaba la violation des interdits (7), a la presencia del mal absoluto (8); fascinación ésta de la "poética de la guillotina", de la poética del terror en el arte y la literatura moderna y "post-moderna".

II.- Crimen & Literatura: El asesinato y la desaparición de las gemelas Garmendia

Después de ocuparse de dos personajes, Juan Stein y Diego Soto (capítulos IV y V, respectivamente) -pertenecientes, ambos, al mundo literario de Concepción-, quienes en ese tiempo desaparecen de distintas formas (el uno como activista en el movimiento guerrillero centroamericano salvadoreño y, el otro, acuchillado por una pandilla neo-nazi, cuando intenta defender a una mujer que es agredida por éstos, en la estación de trenes de Perpignan, al sur de Francia), el narrador vuelve a Carlos Wieder (Cap. VI) ; aquí tenemos breves noticias de las hermanas Garmendia.

Como un "epílogo poético" a su última exhibición aérea -en la misma estética de muerte y dolor- sobre el cielo de Santiago, Wieder organiza una exposición fotográfica, en la habitación de huespedes del departamento, en Providencia, de uno de sus colegas de arma, que enfrenta a los asistentes, casi todos ellos militares, excepto una mujer, Tatiana von Beck Iraola (cuya familia pertenece a esta casta), quien vomita en dicho acto, al ver las fotografías, y dos periodistas que en sus ratos libres escribían poemas "surrealistas" o "superrealistas", se ven confrontados con las imágenes del horror creado. La noche de la exposición, entre las fotografías, casi todas ellas de mujeres que ... "parecen maniquíes, en algunos casos maniquíes desmembrados, destrozados ", un cadete cuya presencia allí nadie acierta a explicarse -nos dice el narrador-, tal vez el hermano menor de uno de los oficiales, se puso a llorar y a maldecir y lo tuvieron que sacar a rastras. Los reporteros surrealistas hacían gestos de desagrado pero mantuvieron el tipo. Aquí el autor da la voz a otro asistente, el teniente Julio Cesar Muñoz Cano, quien año después habría publicado el libro Con la soga al cuello ("especie de narración autobiográfica sobre su actuación en los primeros años del gobierno golpista..."); cito: " Según Muñoz Cano, en algunas de las fotos reconoció a las hermanas Garmendia y otros de los desaparecidos" (p. 97).

C. Wieder, poco después de esa exposición fotográfica, prácticamente desaparece de la escena; sin embargo, su leyenda ... "crece como la espuma en algunos círculos literarios" (p. 107). Es Bibiano O'Ryan quien le sigue la pista, a través de textos literarios ... "aparecidos en revistas de escasa circulación, algunas marginales y hechas con muy pocos medios y otras de lujo, con un papel excelente, profusión de fotos (en una se reproduce casi toda la poesía aérea de Wieder, con una cronología de cada acción) y diseño aceptable" (p. 104). Este seguimiento, a través de la literatura nazi latinoamericana -cuando descubre, por azar, un apartado litarario en la Biblioteca, que alimentan de tiempo en tiempo con textos suyos- que tiene ... "la clave para encontrar al esquivo Carlos Wieder" (p. 106). En otro momento, Bibiano lo descubre como autor de war games; esta pista lo lleva a ponerse en contacto "con un coleccionista de rarezas literarias, para llamarlo de alguna manera, de la Philip K. Dick Society, de Glen Ellen, California" (p. 110), llamado Graham Greeenwood (la referencia literaria es evidente), tipo éste que ... "creía, a la manera norteamericana, decidida y militante, en la existencia del mal, el mal absoluto" (Ibid.) ; pensaba que un especímen de la calaña de Wieder "tenía que recalar tarde o temprano en los Estados Unidos" (Ibid.), se mantuvo alerta, durante un tiempo, esperando señales que pudiera dejar en su paso, pero sin éxito (p. 111).

Posteriormente, Bibiano cree encontrar señales de Wieder, con la aparición de una poesía suya ... "en una revista Argentina de cierto prestigio, sobre una vieja empleada indígena que huye aterrorizada de una casa, de la mirada de un poeta, de una nueva forma de amar y que según Bibiano -nos dice Arturo B., el narrador-, incansable en sus interpretaciones, se refiere a Amalia Maluenda, la empleada Mapuche de las hermanas Garmendia que desapareció la noche de su secuestro y que algunos colaboradores de la Iglesia Católica, que investiga las desapariciones, juran haber visto en las cercanías de Mulchén o de Santa Bárbara, viviendo en ranchos de los faldeos cordilleranos, protegida por sus sobrinos y con el firme propósito de no hablar jamás con ningún chileno" (p. 112). Se sabe, finalmente, que Wieder abandona Chile, y que "abandona las revistas minoritarias en donde bajo sus iniciales o bajo alias inverosímiles habían ido saliendo sus últimas creaciones..." (Ibid.) ; es en 1986, en el círculo que se reunía alrededor de las cenizas del fallecido crítico Ibacache, que "trasciende la existencia de una carta ( y la noticia no tarda en hacerse pública) presuntamente enviada por un amigo de Wieder en donde se comunica la muerte de éste" (p. 113). El narrador hace un recuento de la presencia evanescente de Wieder en la obra del crítico (pp. 113-116) ; seguidamente señala que con el paso de "los años y las noticias adversas o la falta de noticias, contra lo que suele suceder, afirman la estatura mítica de Wieder, fortalecen sus pretendidas propuestas. Algunos estusiastas salen al mundo dispuestos a encontrarlos y si no a traerlo de vuelta a Chile, al menos hacerse una foto con él. Todo es en vano. La pista de Wieder se pierde en Sudáfrica, en Alemania, en Italia..." (p. 116).

III.- "Desenlace" de la novela

Maldad gris

Es en 1992 que -después de que en los círculos literarios chilenos se cree que, efectivamente, Carlos Wieder esta muerto-, "su nombre sale a relucir en una encuesta judicial Sobre torturas y desapariciones. Es la primera vez que aparece públicamente ligado a temas extraliterarios. En 1993 se le vincula con un grupo operativo independiente responsable de la muerte de varios estudiantes en el área de Concepción y en Santiago. En 1994 aparece un libro de un colectivo de periodistas chilenos sobre las desapariciones y se le vuelve a mencionar. También aparece el libro de Muñoz Cano, que ha abandonado la Fuerza Aérea, en uno de cuyos capítulos se relata pormenorizadamente (si bien la prosa de Muñoz Cano peca en ocasiones de un fervor excesivo, de nervios a flor de piel) la velada de las fotos en el departamento de Providencia. Algunos años antes Bibiano O'Ryan publica El nuevo retorno de los brujos en una modesta editorial especializada en libros de poesía de reducido formato. El libro es un éxito y catapulta a la editoriala tirajes hasta entonces impensados. El nuevo retorno de los brujos es un ensayo ameno (y a su escritura no le son ajenas las novelas policiales que Bibiano y yo consumimos en nuestros años de Concepción) sobre los movimientos literarios fascistas del Cono Sur entre 1972 y 1989. No escasean los personajes enigmáticos o estrafalarios, pero la figura principal, la que se alza única de entre el vértigo y el balbuceo de la década maldita, es sin duda Carlos Wieder. Su figura, como se suele decir más bien tristemente en Latinoamérica, brilla con luz propia" (pp. 116-117). Sin lugar a dudas aquí, en las líneas seguidas de este largo párrafo, la escritura transgresiva de Roberto Bolaño, que transforma los monstruos en objeto estético (9), muestra los "límites" de la literatura (10) para dar cuenta del "sistema" de representación del terror, basado en una poética del mal absoluto, del espanto, de las sombras, de lo secreto.

Uno de sus colegas de armas, ... "que lo acompañó en algunas misiones en Santiago (pocas, como se preocupó por aclarar)", defiende a Wieder en los siguientes términos: ... "el teniente de la Fuerza Aérea sólo hizo lo que todos los chilenos tuvieron que hacer, debieron hacer o quisieron y no pudieron hacer. En las guerras internas los prisioneros son un estorbo. Ésta era la máxima que Wieder y algunos otros siguieron y ¿quién, en medio del terremoto de la historia, podía culparlo de haberse excedido en el cumplimiento del deber? A veces, añadía pensativo, un tiro de gracia es más un consuelo que un último castigo: Carlitos Wieder veía el mundo como desde un volcán, señor, los veía a todos ustedes y se veía a sí mismo como desde muy lejos, y todos, disculpe la franqueza, le parecíamos unos bichos miserables ; él era así ; en su libro de historia la Naturaleza no tenía una postura pasiva, más bien al contrario, se movía y nos huasqueba, aunque esos golpes nosotros, pobres ignorantes, solemos achacárselos a la mala suerte o al destino ... " (pp. 118-119).

En lo que concierne al seguimiento de la justicia en esta década (en que Chile ha vuelto a la democracia) nos dice Arturo B: "Finalmente, un juez pesimista y valiente lo encarta como inculpado en un proceso de instrucción que no progresará. Wieder, evidentemente, no se presenta. Otro juez, esta vez de Concepción, lo cita como principal sospechoso en el juicio por el asesinato de Angélica Garmendia y por la desaparición de su hermana y de su tía. Amalia Maluenda, la empleada mapuche de las Garmendia, se presenta como testigo sorpresa... La noche del crímen, en su memoria se ha fundido a una larga historia de homicidios e injusticias. Su historia está hilada a través de un verso heroico (épos), cíclico, que quienes asombrados la escuchan entienden que en parte es su historia, la historia de la ciudadana Amalia Maluenda, antigua empleada de las Garmendia, y en parte la historia de Chile. Una historia de terror. Así, cuando habla de Wieder, el teniente parece ser muchas personas a la vez : un intruso, un enamorado, un guerrero, un demonio. Cuando habla de las hermanas Garmendia las compara con el aire, con las buenas plantas, con cachorros de perro. Cuando recuerda la noche aciaga del crímen dice que escuchó una música de españoles. Al ser requerida a especificar la frase "música de españoles", contesta: la pura rabia, señor, la pura inutilidad" (pp. 119-120). Y agrega, el narrador, que ninguno de los juicios prospera.

Cuando Chile ha olvidado (11) a Wieder, es que aparece en escena, entonces, Abel Romero (capítulos VIII, IX y X, finales), un ex-policía de los tiempos de Allende (y vuelve aparecer también en escena Arturo B, el narrador (12). En este sentido, en el "desenlace" de Estrella distante se puede hablar de "aparición de la desaparición" contra el olvido, para así poder hallar un "cierto sentido" en el rompecabezas de esta historia desquiciada de los tiempos del terror político; siguiendo, ambos las huellas del siniestro personaje (que en Europa habría participado en la filmación de películas de serie X, con varias muertes de por medio en el mundo del hard-core, y en revistas marginales francesas de littérature barbare) hasta España. Es en la costa barcelonesa -en un departamento de un edificio abandonado de Lloret (no es todavía la temporada veraniega)-, luego de la identificación que hace de él Arturo B: "Por un instante (en el que me sentí desfallecer) me vi a mí mismo casi pegado a él, mirando por encima de su hombro, horrendo hermano siamés..." (p. 152), que el ex-policia le "ajusta cuentas". Cito para concluir: "¿Lo va a matar?, murmuré. Romero hizo un gesto que no pude ver. Espéreme aquí o váyase a la estación de Blanes y coja el primer tren. Nos veremos más tarde en Barcelona. Es mejor que no lo mate, dije. Una cosa así nos puede arruinar, a usted y a mí, y además es innecesario, ese tipo ya no le va a hacer daño a nadie. A mí no me va a arruinar, dijo Romero, al contrario, me va a capitalizar. En cuanto ha que no puede hacer daño a nadie, qué le voy a decir, la verdad es que no lo sabemos, no lo podemos saber, ni usted ni yo somos Dios, sólo hacemos lo que podemos. Nada más" (pp. 154-155).

Roberto Bolano en ilustracion

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* Mario Wong. Lima, Perú. Reside en París desde 1989. Colabora en Perú en la revista de poesía  Maestra Vida y en diversos diarios limeños. Actualmente es corresponsal de la revista latinoaméricana Archipiélago (México). Entre sus publicaciones se encuentran: La Estación Putrefacta (Poesía, 1987), El Testamento de la Tormenta (Novela, 1997), Moi, Je Vis à San Miguel, mais Je Meurs pour Amalia (Relatos, ed. bilingüe, París, 2002), 14 escritores latinoaméricanos en París (Antología, 2000), Su Majestad el Terror (Novela inédita de muy pronta publicación).

(1) Roberto Bolaño, Estrella distante, Barcelona, Ed. Anagrama, 1996.

(2) Patrick Wald Lasowski, Les échafauds du romanesque, Lille, Presses Universitaires de Lille, 1991.

(3) Sobre la "poética de la guillotina" en la la obra literaria de Marcel Schowb ver Les échaufauds du romanesque, pp. 75-77. Este escritor, autor de Vies imaginaires, junto con el Borges de Historia universal de la infamia y otros autores forman parte de la genelogía literaria de la obra de R.B. La literatura nazi en América.

(4) Roberto Bolaño, La literatura nazi en América, Barcelona, Ed. Seix Barral, 1996.

(5) Ver el ensayo de Álvaro Bisama, "Todos somos monstruos" (En : Patricia Espinoza H., Territorios en fuga. Estudios críticos sobre la obra de Roberto Bolaño, Santiago, FRASIS editores, 2003).

(6) Sobre crimen y literatura ver el monólogo en su lecho de muerte de H. Ibacache - seudónimo de Sebastián Urrutia Lacroix, cura del Opus Dei y crítico literario- en la novela de R. B. Nocturno en Chile ( Barcelona, Ed. Anagrama, 2000).

(7) Ver G. Bataille, La part maudite y, también, La littérature et le mal.

(8) "-De Estrella distante, me impacto el terror soterrado que emana, en la línea de La semilla del diablo -El bebé de Rosemary-, que citas, significativamente, hacia el principio y hacia el final de la novela: la idea de que el mal puede estar entre nosotros.
Es que Estrella distante básicamente es eso. Es una inmersión en el mal. El mal absoluto, si es que existe. Es intentar ver el rostro del mal absoluto, pero absoluto, absoluto" (Ver Dunia Gras Miravet, "Entrevista con Roberto Bolaño", Cuadernos Hispanoamericanos, N° 604, Oct., Madrid, 2000, p. 58).

(9) Alvaro Bisama, ensayo citado, p. 86.

(10) "El capítulo que Bibiano dedica a Wieder (el más amplio del libro) se titula "La exploración de los límites" y en él, alejándose de un tono por lo común objetivo y mesurado, Bibiano habla precisamente del brillo; se diría que está contando una película de terror. En determinado momento, con no mucha fortuna, lo compara con el Vathek de William Beckford. Cita las palabras de Borges al respecto: "Yo afirmo que se trata del primer Infierno realmente atroz de la literatura" Su descripción, las reflexiones que la poética de Wieder suscita en él son vacilantes, como si la presencia de éste lo turbara y lo hiciera perder el rumbo. Y en efecto, Bibiano, que se ríe a sus anchas de los torturadores argentinos o brasileños, cuando enfrenta a Wieder se agarrota, adjetiva sin ton ni son, abusa de las coprolalias, intenta no parpadear para que su personaje (el piloto Carlos Wieder, el autodidacta Ruiz-Tagle) no se le pierda en la línea del horizonte, pero nadie, y menos en literatura, es capaz de no parpadear durante un tiempo prolongado, y Wieder siempre se pierde." (Estrella distante, pp. 117-118).

(11) " - ... "¿crees que " Chile olvida " (Estrella distante, p. 120)?"
"-Sí, sí, todos los países olvidan. La memoria colectiva es tal vez una de las más débiles, de las más flacas memorias que puedan existir. Nunca se debe confiar en la memoria colectiva "
"¿Crees que, por lo tanto, la misión del escritor es recordar o, mejor dicho,hacer recordar, que no se olvide y que ..-?"
" -No, ahí ya no estoy tan seguro. Al menos mi misión sin duda no es esa. Yo no intento que nadie recuerde nada. Ya suficiente tengo con recordar yo mismo. Más que recordar es mirar. Simplemente mirar algo que uno muchas veces no quiere ni ver. Pero la misión de un escritor (si es que algún escritor tuviera una misión, que no la tiene) no es de servir de recordatorio de nada. El escritor simplemente escribe" (Dunia Gras Miravet, "Entrevista con Roberto Bolaño", p. 59).

(12) "Es entonces cuando aparece en escena Abel Romero y cuando vuelvo a aparecer en escena yo. Chile también nos ha olvidado" (Estrella distante, p. 121 ; es el comienzo del Cap. VIII).
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15 de octubre de 2007

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