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Reseñas


Portada Febrero lujuria

Tiempo santo: motivo y pretexto para el carnaval
Comentario al libro Febrero lujuria de Christian Reynoso

       Por Por Mariel García, Instituto de Estudios Peruanos



Febrero, botella febril de música y danza declama el poeta Núñez empinando su mulita de pisco un primero de febrero en un bar de la plaza Pino en Lago Grande. Paola Candelaria se mira al espejo sabiéndose bella y ansía ser la Señorita Reina del Folklore. Lizandro sueña con el sí de Paola mientras calma sus pasiones con otras, anónimas y foráneas. El Loco Montalván, conocido ladrón de la ciudad, atraviesa el mar de fieles en procesión para encomendarse a la Virgen, luego de su último atraco. Don Ignacio, más conocido como el Achachi, cuenta historias antiguas, en versiones indígenas e hispanas, sobre la llegada de la Virgen a Puno y, entre vasos de cerveza, explica que la devoción hacia ella empezó antes que la celebración de bailes de diablos coloridos sueltos por la ciudad. La familia Ramos Hinojosa, compuesta por microempresarios prósperos integrantes de la Diablada del barrio de Bellavista, se prepara para bailar fervorosamente como todos los años; mientras que en Buenos Aires, Guillermo se cuelga la mochila y se despide de su novia en la estación de bus, preparándose para el largo trayecto con destino a Perú en busca de aventura. Para Don Augusto este mes, como todo febrero desde que era niño, esos malditos osos y gorilas le hicieron soñar pesadillas, entonces el infierno hecho fiesta se instala en la ciudad. El padre Esquivel, guardián de la iglesia de San Juan, morada de la Virgen, oficia la misa de Fiesta y luego se escapa a su habitación a esperar impaciente la llegada de su amante a sueldo.

Desde su altar, vestida con sus mejores galas, la Virgen María Candelaria contempla la congregación de ánimos y la expectativa creciente de todos aquellos que llegan al centro de la ciudad a celebrarla, sea como motivo o como pretexto.

Es así que empieza Febrero Lujuria, la primera novela de Christian Reynoso. Él nos lleva de la mano por un recorrido a la celebración religiosa y folklórica más excesiva, que inunda de danzarines, bandas de músicos, visitantes peruanos y extranjeros e interminables botellas de alcohol las calles de la ciudad ficticia de Lago Grande, cada febrero. El autor recurre a una serie de personajes arquetípicos desde los cuales el lector va ingresando a este tiempo de fiesta. Es a través de sus diversas voces, de distintas edades, condiciones sociales, puneños o foráneos, poetas, microempresarios o ladrones, unos devotos y otros más dados a los placeres livianos, que el autor ilustra de manera íntima este espacio festivo y la idiosincrasia de quienes habitan y visitan la ciudad de Puno.

Conforme se suceden las páginas, las historias se irán mezclando, cruzando y desviando; atrapando en su desenfreno al lector. Descubriremos que tras las máscaras y trajes multicolores se esconde la oportunidad de ser otros, de desafiar los límites, de entregarse a lo que venga en este paréntesis de catarsis colectiva que permite que el resto del año todos vuelvan a desempeñar sus papeles; siempre sabiendo que al año siguiente se repite el ritual. En suma, a través de las páginas de Febrero lujuria podremos conocer y dejarnos envolver por otras realidades complejas y muchas veces ajenas, que forman parte de nuestra cultura.

(Publicado en la revista Cabildo Abierto # 26, agosto 2007)




Antropofagias

Antropofagias - Las indisciplinas de la comunicación

       Por Norval Baitello Junior, de la Pontificia Universidad Católica de São Paulo



El presente libro reúne y vincula conceptos, obras, pensamientos, ideas, autores, áreas de conocimiento. Los autores no permiten que los casilleros de las disciplinas contaminen su discurso. La comunicación está hecha de vínculos. No hay nada más devastador para el pensamiento que las fronteras y las barreras, los preconceptos y los conceptos prêt-a-porter, por eso es preciso destruirlos todos, pero destruirlos alegremente, destruirlos, devorarlos alegremente, como los antropófagos en su alegre ritual: canto, danza, las mejores pinturas y adornos corporales para la fiesta, y la carne de los enemigos valientes después de alimentarlos y tratarlos bien. Rodrigo Browne Sartori y Víctor Silva Echeto ofrecen a sus lectores una buena demostración de cómo debe ser una ciencia corajuda y abierta. No se intimidan por los objetos, ni por las teorías. Devoran sin temor las presas, pero construyen con ellas una relación de amor, complejos vínculos, innumerables puentes, reales e imaginarios. Nos ofrecen aquí el embrión de una ciencia de la comunicación sin temores, que devora con alegría las antiguas murallas de la ciencia disciplinaria, patriarcal y agonística, hecha por la guerra y para la guerra.

Rodrigo Browne Sartori y Víctor Silva Echeto, Antropofagias - Las indisciplinas de la comunicación, Madrid, Editorial Biblioteca Nueva, 2007, 176 páginas




Portada El Libro de las Celebracione

El libro de las celebraciones



El Libro de las Celebraciones es un proyecto que nace de la necesidad de celebrar a artistas de diferentes disciplinas, que con su obra han influenciado la cultura de Colombia. Personajes que han sentado precedentes, que han hecho y están haciendo historia y memoria cultural, que nos han regalado a nosotros los espectadores y lectores; una razón para recordarlos, para imitarlos, para traerlos a colación del pasado, para citarlos, para darles el lugar que no han tenido por olvido o injusticia, para contarle a otros eso que ellos hacen o que ya han hecho en este país. El lector podrá asistir a una fiesta en la que encontrará alrededor de cincuenta personajes con sus respectivos celebrantes: "...quienes traen consigo, las más de las veces desde el más allá, las voces reificadas o injustamente asordinadas de los celebrados".
Como dice Jineth Ardila en su prólogo, El Libro de las Celebraciones busca de forma tal vez utópica que muchos dejen de pensar que somos el país del nunca jamás: "aquí nunca jamás ha habido cultura, nunca jamás tradición, nunca jamás obra o idea importante que merezcamos rescatar, valorar, jerarquizar, conservar, continuar o, para comenzar apenas, celebrar".
El escritor Eduardo García Aguilar lo ha celebrado desde París así: "En un país tan terrible como el nuestro, donde la ley es el olvido y el ostracismo para la gente que dedica su vida a ejercer el arte, a enseñar, a amar, a cantar, a cuidar la naturaleza y donde por el contrario se encumbra y se premia a los pillos y a los asesinos, rescatar a esos hombres y mujeres buenos en el buen sentido de la palabra bueno era necesario para que desde el más allá o el más acá nos den energía renovadora para vivir en estos tiempos difíciles". Leer el El Libro de la las Celebraciones es como si se volviera de una larga ausencia. Es la pluma de los celebrantes que hacen que revisemos de nuevo el aporte que hicieron en el arte y el pensamiento colombiano: filósofos, historiadores, poetas, narradores, escultores, pintores, fotógrafos, antropólogos, arquitectos, etc. Con algunos de ellos hemos sido testigos presenciales de su paciente y fructífera obra.

El libro de las celebraciones. Fundación Domingo atrasado. Curadores y editores: Jineth Ardila, Santiago Mutis Duran y Juan Manuel Roca. Bogota. Abril 2007. 278 paginas.






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