
Concentrada en las dimensiones de mi bolsillo en la secuencia precisa del recorrido de la miga en la aparente flacidez de su caída Intentaron que levantara la vista y mirara más lejos pero desconocían la fuerza de mi empecinamiento no eran suficientes el diazepan ni los antidepresivos ningún laboratorio tenia la más remota idea pero ellos seguían intentando que levantara la vista y viera más allá de mi oscuro bolsillo así trababa el Primer Mundo de remediar lo obvio encargaba a las Farmacéuticas la receta de la alegría así malvivía yo haciendo de conejilla ignorante feliz sin retórica ni ecos ciudadana ejemplar de la alcantarilla al metro pero sin alegría Concentrada en las dimensiones de mi bolsillo en el cálculo exacto del número de migas cómo habían llegado ahí... eso sí era un misterio
Si pudiera estar contigo otra vez en otra parte ten por seguro que buscaría ese lugar para encontrarnos donde intentar de nuevo lo que no fue posible recuperar lo que debe olvidarse Tendrá que ser un territorio neutro un espacio borroso sin matices como la sala de espera de un dentista la cola de un jubilado para cobrar su paga la sobriedad del negro frente al rojo Deberá ser un territorio escaso donde no quepan los mínimos los engaños y la sinceridad sea una espina cruda cosida en un colchón desvencijado y tuerto Elegiría, tal vez, la pensión en los muelles de una ciudad mediana portuaria aquella habitación con vistas al océano tras la ventana sin cortinas ni puertas y antes de abandonar nuestro cuerpo en la cama tú admiraras las grúas afanarse en las cargas y yo la lontananza gris oscura en las barcas Y aún si nos envolviera la suciedad de los contenedores de los suelos mojados y de las aguas turbias no empañaría un ápice nuestro amor insalubre cosido entre miserias roto en fallos Y aún si la mugre reventara las paredes y tus labios los míos no habría nada que pudiera limitarnos despojados de vida y de esperanza saboreando sólo ese momento oscuro antes del alba antes de que te levantaras para mirar las grúas el trajín de los estibadores con las cajas y te siguiera yo a espiar las gaviotas sembrando los páramos donde pacen las olas los brillos de petróleo del mar muerto Y tú escribirías un poema más amargo que éste y yo sería incapaz de comprenderlo caería sobre los muelles esa neblina injusta la ceniza del último cigarrillo la última gota de la última botella la última migaja del último pastel del último depósito de tinta malgastada las sábana sucia la pared desconchada el abismo que nos unió y ahora nos separa y todo eso y más sin ceremonias nos diríamos adiós por la mañana más derrotados y menos indecisos Ten por seguro que si encontrara ese lugar mítico donde pudiéramos de nuevo reunirnos sé que yo estaría ahí en tu pensamiento y que tú no acudirías a la cita siempre es así la justicia de clara de mezquina la suerte y aún sabiéndolo bien empezaré a buscar la pensión en los muelles esa ciudad mediana portuaria ese páramo sembrado de petróleo de amores en mar muerto
yo escribía caerá una gran nevada sobre los campos de la muerte una nevada espesa intensa blanca sobre los cadáveres apilados en perfecto desorden sobre los miembros y mutilados huesos sobre vísceras robadas por las hienas picoteadas a destajo por los buitres sobre aquel amasijo de carne maloliente sobre la suciedad fangosa y las gangrenas caerá una gran nevada que sepultara todo yo escribía que iba a amanecer después un horizonte limpio de cristales helados luminoso impecable blanco hasta el infinito frío sin vida alguna pero algo se murió en mi pensamiento y el hilo del destino sufrió un corte ahora escribo caerá una gran nevada sobre los campos de la muerte una nevada espesa intensa blanca arrasará el recuerdo y las letras que escribimos en vano y los torpes poemas la falsa emulación del dolor y la pena del asco y la ignominia sobre tanta inmundicia de papel pretencioso caerá una gran nevada que sepultara todo ahora escribo que crecerá después un espejo en el cielo y todo será uno liso continuo y recto frío hasta el infinito blanco perfecto y vasto y nadie lo verá porque no habrá vida alguna
