La mirada mexicana de Valle-Inclán

Por M. Ángeles Vázquez *
(Madrid. España)

Valle-Inclán, 1921

Es irrebatible que Ramón del Valle-Inclán (1866-1936) es uno de los escritores españoles más carismático, apasionante e innovador del siglo XX, del que poco se puede añadir aún habiéndose convertido en un clásico de la literatura hispana. Su indumentaria estrafalaria, como si de un "enfant terrible" se tratara, le provee de un desaliñado aspecto: su ostensible manquera y su delgadez extrema, barbas blancas y anteojos redondos -fachada real que no obstante él se ocupa de acentuar-, dotan a Valle de un retrato fronterizo a su esperpento. En el segundo viaje que realiza a México, desembarca en el puerto de Veracruz el día 7 de septiembre de 1921, y en una de las entrevistas que días más tarde le hicieran en El Heraldo de México, diría acerca de su poética teatral: Estoy haciendo algo nuevo, distinto a mis obras anteriores. Ahora escribo teatro para muñecos. Es algo que he creado y que yo titulo 'Esperpentos'. Este teatro no es representable para actores sino para muñecos a la manera del teatro 'Di Picoli' en la Italia ... Esta modalidad consiste en buscar el lado cómico en lo trágico de la vida misma ...

El mismo vocablo esperpento tiene un origen etimológico incierto, tanto como el encuadre literario al que se ha visto sometido el estudio de su obra, bajo el yugo siempre obstinado de la clasificación generacional como condición presuntamente cientifista en la que se asocian géneros y estilos cronológicos sin más consideraciones. A caballo entre el modernismo y el noventaiochismo, su obra primigenia se amasa con un fuerte componente romántico que ya nos apunta a un Valle con un atropellado sentido fugista de la realidad en donde la literatura es ilusión, fantasía, hasta llegar a engendrar un audaz género que marca un hito en la historia de las letras hispánicas.

caricatura de Valle-Inclán

La tragedia grotesca ha dominado gran parte de la literatura del siglo XX, algunos antecedentes los encontramos en Cervantes, Pérez Galdós o Quevedo, pero Valle-Inclán le dará un tratamiento ambiguo para exhibir un proyecto perifrástico de la realidad (aunque nunca se llega a alejar -en la última etapa creativa- del romanticismo inicial). Nos sugiere con sus esperpénticos personajes, la técnica del guiñol, la dinámica de sus movimientos y finalmente su formalidad de máscaras. Máscaras distorsionadas por el efecto de los espejos cóncavos en los que se mira la naturaleza humana: ésta será la pericia del esperpento valleinclaniano y que merece una evaluación distinta a la de sus predecesores.

Valle no dotará a sus personajes del patetismo y enloquecimiento que hallamos en la obra de Galdós -sentimiento producido por la realidad social que vive-, ni los dotará de la moral estoica quevediana, él re-crea su particular pleito en seres ridiculizados y extravagantes, en gárgolas a modo de los personajes de la commedia dell'arte (claro influjo modernista), pero con la peculiaridad de que éstos no nacen de la figura humana, lo harán desde la conciencia artística de su progenitor o desde ese dualismo romántico que genera lo grotesco como tragedia o como comedia en una formalidad deshumanizada y vejatoria, tullida. Un proceso, como apunta Anthony N. Zahareas, análogo a la distorsión naturalista de los Caprichos de Goya y en nuestro tiempo al Guernica de Picasso, las figuras desecadas de Giacometti, los cuartetos de Bartok, el humor del dadaísmo o las máscaras de Ghelderode. O lo que es lo mismo, y tal y como el mismo Valle reconoce, el proceso que modifica al artesano en un gran demiurgo. Único don Ramón del Valle-Inclán.


Firma de Valle-Inclán

Acerca de Todo Valle-Inclán en México

SCHNEIDER, Luis Mario (prólogo, notas, iconografía y bibliografía de), México D.F., UNAM, 1ª edic., septiembre 1992 Todo Valle-Inclán en México

(Publicación de la Dirección de Literatura de la Coordinación de Difusión Cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México. Se editaron 1000 ejemplares. Se utilizó papel Couché de 225 gr y Bond de 90 gr. en portada e interiores respectivamente. el diseño de la portada es de Vicente Encarnación, utilizando una caricatura original de Ernesto García Cabral, publicada en Revista de Revistas del año 1921. El trabajo fotográfico es de Bernardo Arcos y Lorena Alcaraz. El cuidado de la edición estuvo a cargo de Cristina Pruneda).

De las dos polémicas visitas que Valle realiza a México (1892 y 1921), El Universal le despide con un reportaje de Ruy de Lugo Viña, bajo el título "Las últimas palabras de Valle-Inclán en México" y con el virulento subtítulo "El estrambótico literato español agasajado en este país por un pequeño grupo de nuestros literatos snobs, salió ayer de esta capital". En una arbitraria y equívoca entrevista, reportero y entrevistado llevarán a sus últimas consecuencias tan desafortunada conversación, a tal punto que Valle llegó a declarar que el rey de España era un "cobarde vergonzoso" y que la única solución para evitar la censura en su país era una revolución comunista. La patulea española residente en México le desdeñó y calumnió con auténtico desdén. Son abundantes y significativas las homogéneas notas de prensa que se editan en la época y que lamentablemente no pueden ser transcritas en este estudio, pero hemos seleccionado una de ellas para que el lector tenga una idea más clarificadora de la contienda que tuvo Valle que librar con el fanático intelecto de algunos de sus compatriotas residentes en México: "No tuvo en cuenta Valle-Inclán al intentar mofarse de los Reyes Católicos, que, gracias a ellos, hoy este gran país goza de sus derechos y está a la cabeza de los grandes países mundiales. Habló de la aridez de Andalucía y Extremadura, como si hiciera veinte años que falta de España, pues hoy Andalucía es la región tal vez de España más cultivada y floreciente"

Mientras se publican esta y otras manifestaciones de similares características, Unamuno es procesado, a Valle no se le publican sus obras, Pío Baroja es perseguido y muchos otros intelectuales son sometidos a un exilio forzoso.

No rompería nunca Valle sus lazos intelectuales y afectivos con México. Se apropiaría de personajes y lugares para su posterior obra, como Tirano Banderas, publicada en 1926.

BREVE ESTUDIO DEL CONTENIDO DEL TEXTO

En una cuidadísima edición, con ilustraciones de caricaturas y grabados de la época, cartas manuscritas de Valle-Inclán y fotografías, algunas de las cuales son recogidas a modo ilustrativo en este trabajo, Schneider recorre magistralmente, toda la trayectoria personal y literaria de nuestro autor durante su estancia en México, de su vida y obra oculta. Confesaría Valle-Inclán a Alfonso Reyes: "México me abrió los ojos y me hizo poeta. Hasta entonces, yo no sabía que rumbo tomar".

Valle-Inclán llegada a México. 1921

Dividido el texto en varias secciones con fines didácticos, no se descuida la intención de recuperar la producción de Valle en México ni la repercusión que ésta tuvo en el ambiente intelectual de este país. La primera parte del libro congrega todos los artículos que Valle-Inclán escribió a los 25 años en el periodismo mexicano durante su primer viaje. Hallamos a un escritor aún contaminado por la influencia romántica de finales del siglo XIX y con una probada inexperiencia literaria, pero que exhiben una etapa desconocida de nuestro autor. La mayoría de ellos fueron recogidos por Williams L. Fichter en 1952. Citaremos algunos de los más peculiares:

1. "En el tranvía" El Correo Español, 24 de abril de 1892.

A modo de pequeño relato narrado en primera personal, Valle detalla minuciosamente su encuentro casual en un autobús madrileño con D. José Zorrilla, en el que dialogan acerca de "asuntos de amena y vaga literatura, como se dice en el Ateneo"

2. "Pablo Iglesias". El Universal, 29 de mayo de 1892

Una apología del "apóstol del socialismo español". Un breve recorrido por su personalidad y su manifestación política en Francia.

3. "Un libro raro o la ciencia de las castañuelas", El Universal, 10 de junio de 1892

A partir de un libro español en el que se habla sobre la crotología o ciencia de las castañuelas, donde se aportan instrucciones "científicas" del modo de tocarlas, se deriva hacia un fragmento narrativo, que con exquisita sensualidad describe el cuerpo femenino de una bailaora española.

La segunda parte recoge su producción poética muy ramplonamente. Apenas cuatro poemas de un joven Valle, aprendiz aún y un único texto dedicado al indio mexicano, que es más, según nuestro criterio, una arenga a la revolución -dividido en cuatro partes- que un texto poético equilibrado y armónico.

Bajo el título "Entrevistas", se reúnen los reportajes y las respuestas que el escritor manifestó durante su segundo viaje a México, reseñadas todas ellas en diferentes diarios y revistas mexicanas. Todas ellas contienen un suculento contenido acerca de los violentos discursos que Valle-Inclán divulga sobre la política española y que le sirvió para crearse hostilidad y descalificación personal y literaria entre los residentes españoles y entre algunos medios periodísticos del país azteca. Cuando regresa a España, se ve condenado a la amnesia de sus editores, al ofrecimiento por parte del Gobierno de cargos puramente honoríficos y a la "gentil invitación" de nombrarle Director de la Escuela de Bellas Artes de España en Roma. Aún enfermo, Valle-Inclán era considerado un incómodo intelectual.

Correspondencia de Valle-Inclán con Alfonso Reyes haz click para ampliar la imágen

En "Correspondencia" se aglutinan las cartas que Valle-Inclán intercambió en un largo periodo con Alfonso Reyes y Genaro Estrada. Estas últimas, se mantenían inéditas hasta la fecha de publicación del presente texto. Nos interesa hacer especial mención a la que mantuvo con Reyes, que aunque ya se habían dado a conocer antes de la publicación del libro, su contenido está cargado de un erudito intercambio de reflexiones literarias, sociales: "No se pueden hacer revoluciones a medias. Los vagos tienen setenta por ciento de la tierra en su propiedad. Son el extracto de la barbarie Íbera, la tierra en manos de esos señores es la más nociva forma de poseer. Peor un millón de veces que tener las manos muertas" (1924) y de un desmedido afecto entre los dos escritores, que lo mantendría hasta la muerte: "Mi querido amigo: Ya no puedo ni mover la pluma, y para darle las gracias por sus gestiones y el envío de la plata mexicana, mi mujer me sirve de amanuense ..." (14 junio 1924).

Por otra parte, en un apéndice se concentran los escritos que publicó en España acerca de abundantes temas referidos a México.

Con una rigurosa cronología, este fragmento del libro incluye una antología de ediciones críticas de Valle-Inclán en México, aportando la participación de estudiosos del prestigio de Emma Susana Speratti, José Emilio Pacheco, Arturo Souto Alabarce, Dru Dougherty y Ramón Xirau, entre otros.

Por último y como colofón a este preciso y minucioso epítome, "Iconografía" y "Bibliografía" de y sobre Valle-Inclán en México, de la que transcribiremos algunas de las que consideramos entradas más sugestivas para los investigadores del bagaje intelectual de nuestro autor. Ilustran el texto un total de 41 espléndidas ilustraciones, entre las que se incluyen diferentes caricaturas al autor de artistas mexicanos de la época.

Valle-Inclán. 1927

BIBLIOGRAFÍA INDIRECTA EDITADA EN MÉXICO

HEMEROGRAFÍA

- EL CORREO ESPAÑOL

- EL DIARIO

- LA NACIÓN

- REVISTA MODERNA

- REVISTA DE LA UNIVERSIDAD DE MÉXICO

- EL UNIVERSAL


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(1) Schneider, L.M. (prólogo de), Todo Valle Inclán en México, México D.F.: UNAM, 1ª edic., 1992, pág. 14.

(2) El Día Español, órgano periodístico de la congregación española en México, 13 de octubre de 1921

(3) Valle presidió el Ateneo a título honorífico en los últimos años de su vida, ya enfermo y empobrecido, sin que consiguiera ayuda económica alguna del Gobierno español. No sucedió lo mismo con la Secretaría de Relaciones exteriores mexicana, que le ofrece una y otra vez que se traslade a la capital federal para ser atendido de su enfermedad. Valle rechaza reiteradamente tal invitación argumentando que su debilidad física y sus cuatro hijos se lo impiden. Aunque recibe dinero del Embajador mexicano, Valle le dirige una última carta desde Roma, el día 25 de septiembre de 1934, confirmándole que por razones de internamiento en una clínica, suspenderá de momento el "imaginativo viaje al país azteca"
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20 de junio de 2008

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