Del juego poético al absurdo sin piedad. El teatro de Julio Cortázar

Por Cristina Bravo Rozas
Universidad Complutense de Madrid
(Madrid. España)

Los reyes. Julio Cortázar

El teatro de Julio Cortázar resulta todavía una incógnita para el cortaciano de a pie. Sin embargo, su teatro también existe. Tres piezas teatrales -Dos juegos de palabras. I Pieza en tres escenas (1940), Dos juegos de palabras.II. Tiempo de Barrilete. Pieza en un acto (1950) y Nada a Pehuajo -(¿?) forman su producción conocida. A éstas habría que añadir Los Reyes considerado como "Poema dramático" y "Adiós, Robinson" un guión radiofónico.

A pesar de su brevedad Cortázar también nos seduce en este género con las armas que había empleado en sus relatos y novelas: la poesía y el humor. Su mentalidad mágica y lúdica que ya definía en su texto "Poesía permutante" se vuelca de lleno en su universo teatral. Su escenario está impregnado del juego que define al niño y al poeta ("porque jugar poesía es jugar a pleno, echar hasta el último centavo sobre el tapete para arruinarse o último hacer saltar la banca") 1 . Por esta razón puede que titule Dos juegos de palabras sus obras escritas entre 1948 y 1950, cuando el teatro del absurdo se gesta en Europa y en Hispanoamérica. El autor nos convierte en espectadores incrédulos que presencian el juego de la existencia. En las dos piezas los diálogos se tiñen de poesía para trasladarnos a territorios surrealistas, como el mismo decía.:

"la poesía sigue siendo la mejor posibilidad humana de operar un encuentro que nadie describió mejor que Lautremont y que puede hacer del hombre el laboratorio central de donde alguna vez saldrá lo definitivamente humano, a menos que antes no nos hayamos ido todos al quinto carajo" 2 .

Cortázar busca en su teatralidad al igual que Artaud lo deliberadamente antinaturalista para de esta forma crear personajes simbólicos que reflejen mitos o comportamientos humanos que muestren al hombre total y no a un individuo personalizado.

Cortázar. De Obras Completas, Galaxia Gutenberg, vol. II

En Pieza en tres escenas, la acción se desarrolla en un universo aparentemente real pero que nos traslada a lo onírico (recuerda sin duda lo neofantástico o el realismo fantástico de sus cuentos, en los que la realidad se impregna de fantasía). En este texto el espacio es una plaza donde no ocurre nada, que en la acotación se define como "un perro enroscado que sueña y se agita y se lo siente sollozar como un viento pequeñito pero violento que le cruzara el cuerpo hasta la boca" 3 .

Julio Cortázar

Los personajes también pertenecen a este mundo de ensoñación representan a diferentes formas de percibir la realidad. Mientras Nélida, Remo y los marineros son la pasión, la diferencia que se construye día a día, la aventura de vivir, Nuria, el novio, padre y madre son la costumbre, el orden cerrado.

En Juegos de Palabras II. Tiempo de Barrilete también existe esta atmósfera onírica, aunque la acción se desarrolla en una "estancia criolla para patrones criados en Europa" y los personajes tienen un marcado acento criollo, sin embargo nos sorprenden con su juego léxico constante y el sinsentido de esta "familia criolla" que tiene una estancia. Se habla de hombres que juegan con las palabras y que mueren de ellas, de girasoles amarillos que serán decapitados y de "mancuspias" que muerden a los protagonistas y producen su muerte.

En Nada a Pehuajó. Pieza en un acto, obra de la que no se tiene constancia de la fecha exacta de su escritura pero que Saúl Yurkievich sitúa entre 1975 y 1980; se acentúa el carácter farsesco. La escena se desarrolla en un restaurante imposible con personajes estereotipados socialmente (jueces, arquitectos, turistas americanas, maitre, mozos, empleados, clientes, señor y señora López...). Con ellos el autor descubre una sociedad burguesa caracterizada por el absurdo y la ineficacia de los ciudadanos que la componen, seres indolentes, poderosos y corruptos que encarnan un retrato esperpéntico de nuestro tiempo.

En estas piezas teatrales que en realidad son todavía textos dramáticos al no haber sido representados, Cortázar retrata mediante la poesía, el juego y el humor, el mundo que siempre critica y rechaza en sus escritos: el mundo de la burguesía, que cercena la pasión y el amor en Pieza en tres actos, que aparenta lo que no es y traiciona sus raíces en Tiempo de Barrilete y que fija unas estructuras de poder ineficaces y ridículas en Nada a Pehuajó.

Al igual que en su Teoría del Túnel en la que propone la poesía como elemento esencial para construir la novela actual y en definitiva descubrir al hombre total que la habita; Cortázar también busca el sentido de la existencia y del ser humano a través del juego, la poesía y el humor en este escenario absurdo que el fabricó para que sus personajes, sin duda sus propios lectores, fueran devorados por mancuspias antes que la indolencia burguesa acabara con todos ellos.

Tumba de Cortázar en París

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1 "Poesía Permutante" en Último Round, Madrid, SigloXXI, 1998, pág 272

2 "Noticias del mes de mayo" en Íbid, pág 104.

3 En Dos Juegos de Palabras I. Pieza en tres escenas, Crítica (2) MIL, Editorial Disgrama, Zaragoza, 1991, pág 23.
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20 de marzo de 2009

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