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Hipertexto y carnaval


Hipertexto y carnaval: El arte de la resurrección de Rivera Letelier


Por María del Carmen Castañeda Hernández [1]

Universidad Autónoma de Baja California

 


George Landow define al hipertexto como “un texto compuesto de bloques de palabras (o de imágenes) electrónicamente unidos en múltiples trayectos, cadenas o recorridos en una textualidad abierta, eternamente inacabada” (1995:16).  


        Con la publicación de “El jardín de los senderos que se bifurcan” (1941), Borges abre la posibilidad a la hipertextualidad y a la plurisignificación de los textos. El posestructuralismo francés de los ´60 acepta lo planteado por Borges y propone una teoría literaria alternativa a la tradicional. De modo que en literatura podemos encontrar muchos ejemplos de transliteraciones, logrando que el texto original se convierta, como dice Landow: “en un eje fijo del cual irradian los textos conectados, y ello modifica la experiencia del lector de este original texto en un nuevo contexto” (1995:51) y subraya tres características fundamentales del hipertexto: la intertextualidad, la interdiscursividad y el descentramiento.


El hipertexto muestra las interconexiones que un texto puede provocar, amplificándolas, supuestamente, hasta el infinito. Para Bajtin, “Todo enunciado es un eslabón en la cadena muy complejamente organizada, de otros enunciados” (1999:258) y propone el carácter dialógico del discurso en donde se fusionan dos fuerzas del lenguaje: la oficial y la circunstancial, que corresponde a los grupos marginales  que oponen resistencia a la adaptación del modelo y que actúan dentro de un plurilingüismo efectivo.


La escritura de El arte de la resurrección es definitivamente hipertextual de acuerdo a la propuesta de Bajtin: Rivera Letelier denuncia el control que ejercen los que tienen el poder sobre el ser humano común, el discurso oficial que maneja.


Encontramos en El arte de la resurrección, diversas formas de intertextualidad que se manifiestan en los diferentes tipos de discurso: el epígrafe, la

carta, la crónica, la entrevista y la historia. El libro se inicia con un epígrafe tomado de una obra de Nicanor Parra, Sermones y prédicas del Cristo de Elqui,  que nos introduce a una temática aparentemente religiosa:

 

N. S. J. no necesita presentación

es conocido en el mundo entero

baste recordar su gloriosa muerte en la cruz

seguida de una resurrección no menos espectacular

un aplauso para N. S. J.

NICANOR PARRA (2010:10)

 

 En este texto, original trabajo poético de Parra se cuenta la vida y predicación de un personaje real de los años treinta, Domingo Zárate Vega, de la región chilena de Coquimbo, que desconsolado por la muerte de su madre, decide dedicar veinte años de su vida a la oración, al ascetismo y, sobre todo, a la predicación de las enseñanzas y del evangelio de Jesucristo.

Los dos volúmenes sobre El Cristo de Elqui: Sermones y prédicas del Cristo de Elqui (1977) y Nuevos sermones y

prédicas del Cristo de Elqui (1979) se componen de poemas breves, sin embargo el poemario está invadido por temas políticos claves para hablar en forma encubierta de la censura y la violencia a través de la parodia, la sátira y la ironía.

Parra se centra en el discurso apócrifo del Cristo de Elqui que se convierte en medio ideal para lanzar una nueva forma de censura, en que a la prédica se añade el sermón y los temas políticos para hablar, en forma velada, de la violencia y la censura a través de la parodia, la sátira y la ironía.

Tomando como base la obra de Parra, Rivera Letelier reescribe la historia del Cristo de Elqui y exhibe una originalidad que reside no sólo en el sagacidad con que adecua los hechos sino en la particular fuerza del lenguaje. El manejo de la ironía, la capacidad crítica y paródica que manifiesta hacia el entorno que rodea a sus personajes y la destreza sincrética del texto, logra que éste se convierta en una especie de acumulación de acontecimientos de la cultura popular en Hispanoamérica; incorpora tradiciones y creencias actuales que vienen a confluir en un hipertexto, vinculando diversos textos, que proponen una relectura de éstos y confirman su carácter lúdico, carnavalesco.

Así, la intertextualidad puede surgir como contexto ficcional de las acciones de los personajes al lograr una analogía entre lo que el personaje hace y  la acción a la que remite la cita del intertexto. Por ejemplo, la inclusión de la carta del obispo que sirve como paratexto tiene la función de establecer el contexto. Esta carta que funciona como introducción a la novela, determina la lectura de la obra al presentar un esquema explicativo, subyacente, con la alusión a un hecho universalmente conocido y que, además, subraya la ambivalencia del personaje:


Se ha presentado entre vosotros un pobre iluso de los que hay muchos en el manicomio, y al cual los fieles, que lo son todos para ir a la iglesia, para cumplir su santa religión y para cumplir sus deberes, lo han acogido como el enviado de Dios, como el mismo Mesías, nada menos, y le han formado su comitiva de apóstoles y creyentes. (Rivera Letelier 2010:11)

 

Landow presenta a la interdiscursividad como otro rasgo importante del hipertexto. Al poner un texto dentro de una red de textos se intenta que coexista como parte de un diálogo. De acuerdo a Bajtin la novela es una hibridación de diversos lenguajes sociales que tiene como objetivo resaltar un lenguaje particular por medio de otro: “el prosista utiliza las palabras ya pobladas de intenciones sociales ajenas y las obliga a servir a sus nuevas intenciones, a servir al segundo amo”. (1999:124)

Los diálogos de los personajes de El arte de la resurrección parecen ser más monólogos interiores que pláticas. La simplicidad de los diálogos produce una impresión de indolencia, de retraimiento, de abulia. Predomina una postura estática y no de acción.

De manera que podemos apreciar que la interdiscursividad se cumple, ya que la novela tiene, como afirma Bajtin, una función y condiciones determinadas, específicas para cada nivel de la comunicación discursiva que producen determinados tipos temáticos, composicionales y estilísticos de enunciados determinados y relativamente estables: “Es necesario tomar en consideración el peso psicológico que tienen en la vida las palabras de los otros sobre nosotros, y la importancia que tiene para nosotros el modo en que entendemos e interpretamos esas palabras de los otros”. (1999:76)

Por último, tenemos lo que Landow llama el descentramiento. A medida que el lector transita por la red de textos y encuentra un eje fundamental de lectura el centro del texto original se hace relativo, ya que además el lector puede complementar la lectura con sus propios textos.

En la práctica, el hipertexto opera a diversos niveles en la novela de Rivera Letelier, en primer término, desde el discurso de los personajes, es decir, por

una referencia evidente en boca de alguno de los personajes. Por ejemplo, cuando el narrador nos dice: “Y había acontecido en el clima árido del desierto de Atacama, más exactamente en el erial de una plaza de oficina salitrera, el lugar menos aparente para un milagro. Y, por si fuera poco, el muerto se llamaba Lázaro”. (Rivera Letelier 2010:13)

Y en segundo término, por el intenso diálogo textual que establece con otros discursos introduciendo un tipo de dialogismo textual en relación con otros del extratexto histórico-cultural: religiosos, políticos, sociales, poéticos, etc.

¿Pero cómo se relacionan el hipertexto con el carnaval? En primera instancia, por la inversión de las oposiciones jerárquicas tradicionales que se manifiestan en formas diversas: en el caso del hipertexto, por la “desaparición” del autor y por el lector dinámico, activado.

El carnaval se considera como una “segunda vida” del pueblo, es la vida festiva, basada en el principio de la risa. La fiesta es la característica fundamental de todos los ritos y espectáculos cómicos de la Edad Media. El carnaval se convierte en una liberación momentánea en la que se anulan jerarquías, se invierten las reglas y se olvidan los tabúes, caracterizándose principalmente por la lógica de las “cosas al revés”, así como “por diferentes formas de parodias, inversiones, degradaciones, profanaciones, coronamientos y derrocamientos bufonescos” (Bajtin, 1995:16). Por lo tanto podemos observar cómo el elemento del carnaval le confiere al texto su carácter paródico.

Asimismo, el hipertexto cuestiona las jerarquías textuales establecidas, que subvierten la linealidad del hilo narrativo e invitan a una lectura dinámica. Estas características vienen a confluir en El arte de la resurrección, ya que la novela permite poner un texto en relación con otros textos, analizarlo en contexto y unir obras literarias distintas, aunque se encuentren separadas por el espacio y el tiempo.

Al incorporar otros textos preconocidos por los lectores (las alusiones bíblicas, los Sermones de Parra) que sirven como fundamento al relato, se lleva a cabo lo que Genette llama alusión, es decir: “un enunciado cuya plena comprensión supone la percepción de su relación con otro enunciado al que remite necesariamente tal o cual de sus inflexiones” (1987:37) que cumple con las características del hipertexto.

Tenemos, por ejemplo, el enunciado siguiente: “¡Ese trastornado errante, lleno piojos, que se cree el Hijo de Dios, carajo¡”. (Rivera Letelier 2010:50) Su comprensión implica dos alusiones: la primera es que el Cristo de Elqui es considerado como un desequilibrado zarrapastroso y la segunda es que esto causa incomodidad  y enojo.

A través de la ironía, la farsa y el humor, elementos fundamentales del carnaval, se puede lograr la parodia intertextual que tiene una doble naturaleza, literaria e histórica, como en el fragmento a continuación:

 

La pequeña plaza de piedra parecía flotar en la reverberación del mediodía ardiente cuando el Cristo de Elqui, de rodillas en el suelo, el rostro alzado hacia lo alto —las crenchas de su pelo negreando bajo el sol atacameño—, se sintió caer en un estado de éxtasis. No era para menos: acababa de resucitar a un muerto. (Rivera Letelier 2010:13)

 

Si analizamos el título de acuerdo a la teoría del carnaval, podemos comprobar que Rivera Letelier pretende, entre otras cosas, presentar dos concepciones de mundo diferentes y desmitificar la versión oficial, ya que existe una paradoja explícita entre arte y resurrección.


Según Bajtin el carnaval es la fiesta de la transgresión y del mundo al revés por excelencia. De manera que durante esta celebración los individuos se ven dispensados de sus esquemas de género y de clase con la ayuda del disfraz que permite la ocultación, el desvío y el simulacro de las formas particulares de la identidad.
Rivera Letelier, por lo tanto, carnavaliza al Cristo de Elqui en la novela que nos ocupa. Desde pequeño, Domingo Zárate va mostrar inclinaciones místicas y el don de la profecía. Pero es sólo después de la muerte de su madre cuando decide irse como ermitaño al valle de Elqui y es ahí, precisamente, donde descubre, a través de una visión, que él es la reencarnación de Jesucristo. La noción del renacer es lo fundamental durante el carnaval. No es la burla por la burla sino de la crítica en función de sí misma, del sentido de muerte y de resurrección, esta última relacionada con el “mundo de los objetivos superiores de la existencia.” (Bajtin, 1995:14)

De esta forma podemos concluir que El arte de la resurrección es un hipertexto en donde el orden lógico-causal pierde su funcionalidad y viene a ser sustituido por una estructura dinámica que coloca al lector en una situación de reto obligado a escoger sus centros. Esta textualidad dinámica la convierte en “obra en movimiento” que no puede fijarse y que confirma el carácter lúdico  del hipertexto. Esto nos lleva a pensar en el propósito consciente e intencional del autor  que invita al lector a participar activamente.

En ese sentido, El arte de la resurrección acerca, reúne, afirma; reemplaza la dimensión monológica y se abre a una dialogía no sólo representada, sino real, propia del carnaval, que aproxima la práctica hipertextual a lo conocido y popular.

 

Bibliografía

Bajtin M. (1999). Estética de la creación verbal. 10ª, México: Siglo XXI.

_________. (1995). La cultura popular en la Edad Media y en el Renacimiento. Madrid: Alianza Editorial.

Genette, G. (1989). Palimpsestos. La literatura en segundo grado. Madrid: Taurus.

Kristeva, J. (1982). Semiótica I. Madrid: Espiral.

Rivera Letelier, H. (2010). El arte de la resurrección. México: Alfaguara.

Fuente, José Alberto de la. “Disparates religiosos y políticos en la poesía de Nicanor Parra” en SciELO– Scientific Electronic Library Online. 2007. www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0716-58112007000100003...sci...

Landow, G. (1995). Hipertexto. La convergencia de la teoría crítica contemporánea y la tecnología. Colección Hipermedia nº 2. Barcelona: Ediciones Paidós.

 



[1] María del Carmen Castañeda Hernández (México D.F.) es egresada de la carrera de Lengua y Literatura Hispánicas de la Universidad Iberoamericana en México, D.F. y de la Maestría en Psicología de la Universidad de Xochicalco. A lo largo de su vida profesional ha impartido clases de español, inglés y literatura en los diversos niveles educativos. Desde hace dieciocho años es profesora de las carreras de Lengua y Literatura de Hispanoamérica y de Comunicación en la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma de Baja California, UABC; siendo sus áreas de especialización la Historia de la Literatura (Literatura hispanoamericana, mexicana, europea, literatura y cine, etc.) y el Desarrollo de habilidades de lectura.  

Ha participado en presentaciones de libros como: A la sombra del ángel de Catherine Blaire CECUT l996,  Paisajes del limbo de Mario González Suárez  CECUT  2002, Delirio  de Laura Restrepo, CECUT 2004,  Protagonistas de la literatura de Emanuel Carballo, XXIII Feria del libro de Tijuana 2005, Ángeles del abismo de Enrique Serna UABC 2005, Los otros de Claudia Guillén, Feria del libro, Tijuana 2011, Saberte de memoria de Roberto Arizmendi CECUT 2011, El complot de los románticos y La patria insomne de Carmen Boullosa, Feria del libro, Tijuana 2012. 

Conferencias: Homenaje a Pedro Páramo UABC 2005, Pedro Páramo University of San Diego 2005, Novela de la Revolución, UABC-Cal State San Marcos. 2006, Pedro Páramo: mito o ficción, UCSD 2007, Rosario Castellanos, 50 años de narrativa, CECUT  2007. Homenaje a Carlos Fuentes, Feria del libro Tijuana 2012, Aura a 50 años de su publicación CECUT 2012, Acercamiento a la Literatura Hispanoamericana CECUT 2012. 

Programa literario de radio: “La Tertulia”  en Estereo- Frontera de 1994-1995. 

Ponencias: Literatura de hoy, Seminario Diocesano 2008. Presentación y semblanza de Gregorio Luke, FELIUS 2008, Entre ficción y ciencia: Charles Sanders Pierce y Guillermo Martínez, 3eras Jornadas Peirceanas, UABC 2010, “Lengua y Literatura de Hispanoamérica: Una propuesta de diseño curricular” CIFCOM2011, octubre 2011 

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