Alex Fleites


            Alex Fleites (Caracas, Venezuela, 1954) 

Periodista, crítico de arte, editor y poeta. Ha publicado en La Habana ocho poemarios por los que ha obtenido diversos reconocimientos. Entre sus libros destacan: Primeros argumentos (Ed. Extramuros, 1974), Dictado por la lluvia (Ed. Letras Cubanas, 1976), A dos espacios (Premio “Julián del Casal”, Ed. UNEAC, 1981), De vital importancia (Ed. Abril, 1984), El Arca de la serena alegría (Premio “13 de Marzo”, Ed. Universidad de La Habana, 1985), Memorias del sueño (Ed. UNEAC, 1989), Ómnibus de noche (Ed. UNEAC, 1995), Las dos macetas de geranios (Ed. Gente Nueva, La Habana, 2003), Un perro en la casa del amor (Ed. UNEAC, 2003), La violenta ternura, antología (Ed. Letras Cubanas, 2006). Aparece incluido en importantes colecciones de autores cubanos, tanto en la isla como en el extranjero. Su obra ha sido traducida al Italiano, Francés, Inglés, Alemán, Ruso, Portugués, Vietnamita y Macedonio. 


 

 

EL HIJO PRÓDIGO

 

Y heme aquí en el punto del comienzo

 

Cabalgué como un predestinado

Cabalgué como un renuente

Cabalgué con la inocencia

de quien pierde la lumbre,

el sosiego que sólo fija el mar.

 

Aquí estuvo el hogar. Aquí, la mesa

sobre la que cantaba la hermanita

Aquí, los instrumentos de triturar olores

Aquí hubo una mujer cuidando el fuego

Aquí, los hijos, sus manos todavía inhábiles,

nos prevenían, nos incitaban, nos exigían más

 

Quien padece la salmodia del viento

no teme llamar a los postigos

Sólo entrever –la humildísima hendija–

 

Adentro se oyen pasos similares a los míos

Adentro, los murmullos, las caricias invisibles

Adentro, el tigre que desgarra los sueños

 

He vuelto, oídlo bien, he vuelto

Puedo pasar un día o un siglo ante el templo

con la apariencia de un borracho ciego

 

Terminarán por aceptar mi rostro

cruzado de verdes cicatrices

 

 

 

VISIONE LATERALE DI NUDO FEMMINILE*

 

                                        Para Roberto Fabelo

 

La noche aún no ha descendido

hasta el momento en que se funda

con el negro de los ojos

 

Es la peor hora

para la vista lateral de un cuerpo

que la luz resolvía con generosidad

 

Tan fina es la nariz

Exactos los volúmenes del seno y la pierna

La lúbrica mano justo en el lugar

 

El pobre Albert la entrevió

cercana y distante como el fruto

en la rama más alta del ciruelo

 

Y es rotunda como la verdad

Y es implacable como la venganza

Y es irrebatible como el tiempo

Y es sensible como el llanto

Y es, en resumen, como las grandes palabras

que nunca servirían para develar,

en su perfecta imperfección,

el amado perfil de una mujer desnuda

 

*Apunte de Durero

 

  

 

DE UN GRIOT PARA SUS HIJOS

 

Voy nombrando las partes

al tiempo que las toco

La lanzadera, el huso,

la fragua donde duermen

con ligerísimo sueño

el viento, el fuego y la materia

 

Purificado el cuerpo,

pasado el tiempo                                                                                        

del aprendizaje silencioso,

voy diciendo los nombres

que la noche me puso en los labios:

Gubia para extraer

el corazón de la madera

Escalpelo furioso

Pensativa reja del arado

 

Digo, nombro, tomo posiciones,

me apropio de lo que

siempre estuvo allí

para dolor y regocijo

 

Junto el barro del amanecer

Su forma ya no imita

Sólo quiere ser barro

 

Para que no se sequen,

expongo las palabras

sobre la hierba de la isla

                   

En su oscura esencia

todo queda dicho

 

Comience el día, cada cosa

ocupe el espacio de su nombre

 

Pasado este momento,

pueden tocar mi túnico y mi carne

Dispongan del pan

que les dejo servido

 

Y no me reverencien

 

Después de todo

no soy más que un hombre,

irreconocible entre tantos

que a esta hora, en rebaño,

se agolpan a la entrada                

de las usinas,

los estacionamientos               

y los ministerios


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