Sigfredo Ariel


            Sigfredo Ariel   (Santa Clara, Cuba, 1962)

Poeta, narrador, ensayista, dibujante, guionista de radio, cine y televisión, productor musical. Desde hace veinte años trabaja en la radio y la televisión cubanas, escribiendo y dirigiendo programas culturales. Ha publicado artículos, ensayos y entrevistas sobre estos temas en revistas especializadas de varios países. Poemas suyos han sido traducidos al inglés, alemán, ruso, italiano y francés. Aparece en numerosas muestras y antologías de la poesía cubana contemporánea. Ha recibido los premios de poesía El Caimán Barbudo (1985 y 1988), Premio Abril (1990), Premio La Gaceta de Cuba de Poesía (1995), Premio UNEAC de Poesía (1998 y 2005), Premio Nacional de Poesía Nicolás Guillén (2002), Premio Nacional de la Crítica (2002 y 2006), Premio Internacional ULCRA del Audiovisual Latinoamericano (México DF., 1990), Premio al mejor guión inédito en el XVIIII Festival de Cine de La Habana de 1997 y, en ese mismo año, la Distinción Por la Cultura Nacional. Recibió en 1999 la Medalla conmemorativa Fundación de la Ciudad de Santa Clara. En el 2012 Efory Atocha ediciones publicó la primera antología de su poesía con prólogo de Antonio José Ponte y dibujo de portada de Zayda del Río.


 

 

SOMETHING COOL

 

Acudirás

al locutorio

como al matadero

y los céntimos

que llevas en el bolsillo

de la americana

evocarán entonces

la voz de un instrumento

con el cual marcan el ritmo

los negros que padecen por amor

en un arcaico subsuelo del espíritu

que antes se llamaba nostalgia

rumba tocada en el cajón

del tórax

 

algo así.

 

 


 

DÓNDE HABRÁ

 

Dónde habrá ido a parar

el polvo de dos o tres gallegos

que en México fueron

por un tiempo virreyes.

 

Su lengua se escurrió

igual que el alma terca

de los pueblos que en lo oscuro

pasan rozando este autobús anglosajón

mientras rápidos suceden

los letreros viejos:

o tranvía

as bolboretas

o fogar do pan

quizás o fogar nostro

después de tanto tumbo

y tumbo por la patria

y no se sabe ya

por cuántos ojos

ni por cuántos

digamos

organismos.

 

 

 

SOBRE EL BREVE PUENTE MEDIEVAL

 

Por este mismo pasadero

hoy cubierto de grafitis de aerosol

bajaron los templarios

que adoraban a Mitra

bajo alguna basta figuración

del Cristo.

 

Guardaban las rutas peregrinas

y a menudo en los ratos muertos

copulaban entre ellos

en heladas galerías

como hacen todavía

soldados, estudiantes,

desterrados y marinos

sin dirigirse

apenas una frase

cuando la oscuridad

del cuarto negro

se arroja

sobre los elementos

y la testosterona

aúlla como un lobo

como el hombre

aúlla.


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