Alexis Gómez Rosa


            Alexis Gómez Rosa  
(Santo Domingo, República Dominicana, 1950)

Poeta. Realizó sus estudios de secundaria en su ciudad natal; obtuvo una Licenciatura en Letras de la State University of New York (Saratoga Spring, 1989), ciudad donde vivió durante varios lustros. Tiene una maestría en Literatura Hispanoamericana de New York University. Trabajó como profesor de lengua española en el sistema de educación pública de New York, y enseñó cultura dominicana en The City University of New York (Hunter College). Ha escrito los libros de poesía: Oficio de post-muerte (1973); Pluroscopo (1977); High Quality, Ltd (1985); Contra la pluma la espuma (1990); Tiza y tinta (1991); New York en tránsito de pie quebrado (1993); Si Dios quiere y otros versos por encargo (1996).

 



SEXTANTE DE LA NOCHE AL SOL

 

Congeladas las manos y los pies y la cabeza en flecos dividida.

Unos contra otros apiñados. Los unos sobre los otros en las alturas.

El cielo se desploma transformando su azul en melodía de pífano.

El lago, carcelero, retiene la mirada de Dios imantada en la escarcha.

La hora manda un whisky y prevenido en el desgarrón del ahora.

Meditación : contempla arcos y escaleras.

La luz catedralicia desova colibríes y gorriones.

Tanta belleza me azora y enloquece. A eso (¡por Dios!),

hay que sacarle el cuerpo.

 

 

 

 

PLAGIO

 

                A todas mis hermanas

 

Me acabo de reír de cuajo se me sale mi madre,

por los cuatro costados del cuerpo.

Con la cabeza, las tripas, el corazón me estoy riendo

y a nadie le debo el desparpajo.

Nunca he sido tan Altagracia como hoy padre

da olvido, desplumándome por el barrio

(157 Street and Broadway), ejecuta un ronco saxofón

venéreas nocharniego, pero esta risa madre?

Pin pún la mueca, el estallido, el punto de remate

con que me cierro a una, traigo de ti una sombra

intermediaria de comunicación tierra y cielo.

(Para los nacidos bajo el signo de Virgo: te favorece

el No. 14, el 26,

y "cuídate de esa mujer de piel trigueña".

Con tus ojos lo verás con tus manos.

Descaminar la risa, avance quilombos, tragaespaldas

miserable,

y mamá rodando al piso. (Versión original: "y al

unísono mamá, rodando abajo es que me orino").

Cacofonía de la calle (pero cacofonía física),

que termina en una bandeja de fiambre con galletas

de soda.

Dándome contra el imbécil bribón que me camina

(altagraciano), con los buches repletos de comida.

 

 

 

 

DICEN LAS MALAS LENGUAS QUE SOY

 

                                        A Cayo Claudio Espinal

 

Poeta: eso dicen las malas lenguas que soy: un decir

parásito al coro.

Argamasa de música y letras con todos los sentidos,

haciéndole la vida imposible a los buceadores de sueños,

a los enamorados que, en los palcos

de la luna, les desenrollo la lengua y la sacudo.

Bah, dizque poeta, y no poder empinarme en tus palabras

para echar florecitas a ese amor que me dieron

en préstamo.

Ni tampoco llevar, con legítimo orgullo

y sacerdotal desasosiego, el matrimonio de dos cuerpos

por mi poesía.

Error de la benevolencia (¿de cálculo?),

seguro que error de apreciación:

grave, muy grave, en el saludo rotundo que circula

(amantísimo),

lirismo del viento de Long Island.

(Para corazones de capa y espada,

una tonadilla de niebla y alcanfor).


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