Andrés Castro Ríos


            Andrés Castro Ríos
(Santurce, Puerto Rico, 1942-2006) 

Graduado en la Facultad de Humanidades de la Universidad de Puerto Rico. Uno de los fundadores de la revista Guajana. Es conocido por haber escrito la letra de "¡Coño, Despierta Boricua!", una famosa canción patriótica puertorriqueña relacionada al Grito de Lares, reconocido como el primer intento organizado para lograr la independencia de Puerto Rico. El Grupo Guajana constituye uno de los movimientos literarios más importantes de la Isla, y la crítica lo ha destacado como un hito en el desarrollo de la poesía nacional, el más tenaz y persistente en la historia literaria de ese país. Es autor de los poemarios: Muerte Fundada (1967); Estos poemas (1967); Don de la poesía (1974); Libro de glosas (1980); Convicciones para armar a la ternura (1988); Transeúnte de niebla (1991); Receta de mujer (1994); La noche y la poesía tienen algo que decir (1996); y Libro del Cuerpo y el Alma (2000).





EL HOMBRE

 

El hombre con su muerte proyectada

en el rígido espejo de la ciencia,

dobla la tempestad de su existencia

a fuerza de haber sido sombra o nada.

 

A fuerza de que fue carne imantada,

hueso gris en el pulso de la ausencia,

lleva su muerte en flor, su no-conciencia

por corona de dichas una espada.

 

Por corona de dichas un tormento,

una angustia de sal y un pensamiento

perdido sin razón, nunca pensado.

 

Perdido sin razón el hombre calla,

porque sabe, al final de la batalla,

que es un poco de polvo desatado.

 

 

 

 

UN DESTELLO DE LUZ…

 

Un destello de luz y una medalla

en el camino de un hermoso cuello,

era de pronto un celestial destello

cantando al alma por donde ella vaya.

 

Una herida mortal que no se calla

andaba a ciegas tras el cuerpo bello

y de los pies subiendo hasta el cabello

era una dulce y musical batalla.

 

Pasando por la lluvia y por el viento

comenzar a querer desde el final

pensando que lo eterno es un momento.

 

Ese amor que es celeste y es mortal

duerme en el pecho con el sufrimiento

guardado como un mismo madrigal.

 

 

 

 

OTRO PADRE NUESTRO

 

                                        a la memoria de Rosa Collazo

 

Padre nuestro que estás en el fuego,

en el agua, en el llanto, en las manos crispadas,

iluminado sea tu pulso, tu puño decidido, tu magia antigua,

venga a la sangre el reino de tus ojos ,

la luz de tu palabra, el paladar del tiempo,

hágase la voluntad de tu alegría,

el rostro de tu aurora, el pan de tu sonrisa

así en la carne como en el recuerdo,

en el coraje como en la justicia.

El pan puro de cada día bríndalo a los oprimidos,

olvida nuestra ira y entiende nuestra cólera

así como nosotros juzgaremos a nuestros opresores,

no nos dejes caer en la traición,

acuérdate de los judas y sus redes

y ampáranos de sombras de tortura,

de burócratas, hipócritas, tecnócratas

de los cerdos que nos hablan en tu nombre

y ahora y en la hora del amor de tu fuego,

escúchanos, abre bien tus oídos

y líbranos de los gringos.

Amén.