Marioantonio Rosa



            Marioantonio Rosa
  (San Juan, Puerto Rico, 1965)

Ha publicado: Misivas para los tiempos de Paz (1997), Tristezas de la Erótica (2004), Duelo a la Transparencia (2006). En preparación se encuentran Kilómetro Sur, La Tierra de Mañana, y el libro de cuentos Disparando al Perro Sideral. Ha sido publicado en diversas antologías de poesía siendo la más reciente Poetas del Mundo, Voces para la Educación, del Sindicato de Maestros del Estado de México, junto a Ernesto Cardenal y Raúl Zurita (2007). Graduado de Pedagogía en la Universidad de Puerto Rico y maestría en Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Guadalajara, Jalisco, México. Poeta, crítico literario, periodista cultural. Sus artículos y poemas han sido publicados en varias revistas en las que se destacan Luvina de la Universidad de Guadalajara, Tierra Baldía, Universidad Nacional Autónoma de México, Exégesis, Universidad de Puerto Rico. Dirige el suplemento LIBROS, del semanario puertorriqueño Claridad, en donde es columnista desde el 2002.

 


 

 

 


MANIQUÍ

 

hoy estaba en el eclipse

el sol atacado en la vitrina

se hizo más imposible, más amado a muerte,

umbra espesa en secretos solitarios

y él, tan espigado en su tinta de prisioneros

con silencio unánime, brumoso en asomos

el cauce de la ropa y la intimidad del frío

 

el color servido en números y pliegues

fácil de romper los ojos, frente de alientos

la piel, como si fuese un sismo de muñecas

carrousel donde el pasajero se disipa

porque el sueño del maniquí se hace con raptos

y un cascabel lujoso en caídas ebrias

estaba en el eclipse con su humo

el sol sin escape en su barranca momentánea

puso sobre la sombra el aura de los pedazos

un brillo de cuerpo ronco, lápida de alas

pero es que él, maniquí, nunca huye,

no sabe hacer otra cosa que derrumbarse

perderse poco a poco contra mis ojos

lucir la lengua en charol de su pez cuchillo

preparada para los encuentros y los corredores

es una mujer exacta, es un hombre exacto

puede llegar a la belleza por su cacería de movimientos

y tiene fondo de ciudad, una ciudad hecha a martillos

pesados novilunios, trasmutaciones de metal

el sexo fuerte de las rúbricas, la estampa de espejismos

y el tren donde el silencio se cambia la ropa del milagro

 

lo miro casi suspendido en mis labios

bajo la vitrina del mundo, ahora soleada en cansancio

luego del eclipse y las soledades de la luz.

 

 

 

 

 

LOS VERSOS DEL PESCADOR

 

.."Si no es el mar, si es su nombre, en un idioma sin labios.."

-Pedro Salinas-

 

..."Estás en ti todo, mar, y sin embargo

que sin ti estás, qué solo, qué lejos

siempre, de ti mismo..." -Juan Ramón Jiménez-

 

el mar lo conocen mis pies en la arena

bajo la resaca anfibia de toda su desnudez

el fuego mojado que sabe en los labios a siglos

y el infinito que sólo en mi soledad deambula

yo como el hombre, ardo en ocasos

y en la oscuridad infantil de las algas

abiertas en gran marea, y el despojo

del cardumen que inicia su luz de asalto

llenando de palabras el temblor de la marejada

por eso escribo expiando una canción muerta

donde el ala de mar extingue el tigre azul de su sed

ése, que va y muerde las espumas para que se rebelen

y luego hagan las sombras de la noche en soberanía

para ser del mar, hay que amarse en solitario

tener la frente en surcos sin origen de tierra

en vasos de raíces quemar el lodo de nuestra estatua

y remar en silencio los horizontes vencidos

ser invisible como una sombra de luna

ser solar en medianoche, cuando todo es alto,

y no llegan al regazo las oraciones

ahora sube una lenta sinfonía de gaviotas

la costa se aleja en su salmo desnudo

y escucho el silencio de las olas, parece una caricia,

una mano de mujer sobre la lágrima, duele el azul,

yo te he amado en la tempestad que me abandona

con todos los amaneceres rendidos en mis redes

ahora que duermes en mi espejo de sargazo

y en mi lancha tu nombre reposa geografías

 

hazme de tu cuerpo,

gran silencio del mar

corazón mío.

 

 

 

 

COMO UN RASTRO…

 

Como un rastro de vino hacia la ausencia

tus ojos se despiden

ofrecen los cansancios de un celaje

y el baile manso

se apalabra en el espectro que nos usa.

 

Desnuda y última

la miel de un sueño creador

va tallando el viaje pronunciado

el cuerpo se retira a las cenizas

 

la vestidura es nueva

en infinita cal sobre luces

 

cuerpo final

al que no se puede nacer con mi semen y mis palabras

para vivir libre sobre los días de una fábula soleada

cantando los hijos del destierro

 

te voy amando extraño

 

el cuerpo miente y tus ojos se marchan.


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