Damaris Calderón


            Damaris Calderón  (Cuba, 1967)

Poeta, narradora, pintora y ensayista. Graduada de Letras por la Universidad de La Habana. Magíster en Lenguas y Culturas clásicas por la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación (UMCE), Santiago de Chile. Ha publicado, entre otros,  los poemarios: Con el terror del equilibrista, Duras aguas del trópico, Se adivina un país, Guijarros, El Túnel, Duro de roer, Babosas: dejando mi propio rastro, Sílabas. Ecce Homo, Los amores del mal, El Arte de aprender a despedirse y La extranjera. Es compiladora de la antología de poesía cubana Cercados por las aguas. Ha participado en bienales de poesía en Irak, París, Rotterdam, Montevideo, Chile y Cuba, entre otras. Poemas suyos aparecen incluidos en diversas antologías sobre poesía cubana y latinoamericana actual. Parte de su obra ha sido traducida al inglés, holandés, portugués, francés y servo-croata. En el 2014 obtiene el premio Altazor de la crítica por su libro Las pulsaciones de la derrota.



EL MUERTO ILUSTRE

Por el barranco
en el que me precipité,
nadie contempla mi belleza:
las deformaciones craneanas
que me hicieron mis padres desde la cuna
(con amor).
Almohadillas
y tablillas
en el hueso frontal y occipital
me distinguieron de mi tribu.
El amarillo y el rojo
simbolizaban mi nobleza
(y no alcancé a cruzar la Cordillera).
Cráneo que burló a Lombroso
siglos después,
regresaré por mi carjac y por mi flecha,
regresaré a venerar al Sol
desde las altas cumbres,
y al cóndor, de pigmentos rojos.
Astuto,
me las arreglaré para terminar lo inacabado.
(Las deformaciones craneanas no disminuyen
la inteligencia del difunto).

                        (De Parloteo de Sombra)

 

Mi cabeza está en otra parte

Literalmente:
fuera del camino.
Como el herido
convaleciente que
no puede ser
llevado en hombros.

Monsieur Guillotind
inventó una máquina
para separar
la cabeza del cuerpo.

(La cabeza cortada
contempla las cosas tal como son,
el Presente puro, sin ningún significado,
sin arriba no abajo,
sin simetría, sin figuras.
Sin desesperación.)

Rápida y eficaz
como el racionalismo.

 

 

SÍLABAS. ECCE HOMO


Hablar del pájaro parlante
parlanchín posado en una rama
cantando (como diría Juan Luis Martínez)
en pajarístico.
Y el hombre es una lápida
un cuarto oscuro, una silla vacía
y una lámpara.
El que se aproxima a la lámpara
puede encontrar una salida
(o la ilusión de una salida).
¿Hay salida posible hacia afuera
o toda salida es hacia dentro,
hacia el reino de la raíz?
Hundirse como Virginia Woolf
con los bolsillos llenos de piedras en el río.
He aquí la verdadera ganancia.
Lo que no alcanzan los nadadores de superficie.
El optimismo es una bandera a media asta
pero ostentada con júbilo.
Un consuelo o un autoconsuelo:
"Yo me levanté de mi cadáver y fui en busca de quien soy".

                        (De Sílabas. Ecce Homo)


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