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Carlos Meneses

 

 Minis del libro ENANOS QUE PUEDEN CRECER

 

Carlos Meneses

Escritor y periodista peruano


                                                       Pintura

                                                                         Para Neyyire Gül Isik

 

      Les decía a sus amigos que conocía una señora que vivía en un cuadro, del que se escapaba  a medianoche y volvía al amanecer. Que había intentado retenerla sin conseguirlo. Se reían de él. Invitó a algunos descreídos a su casa, les mostró el cuadro en el que se veía una bella  mujer recostada en una butaca. Los volvió llevar por la noche y comprobaron la ausencia. La dama no retornó más a su sitio. El encontró un papel en el que le comunicaba su disgusto por la impertinencia de descubrir su secreto.

 

 

                                              El rigor del destino

                                                                        Para Rosa Planas F.

 

    El dueño del automóvil le había dicho a su amigo Pedro que podía llevarlo hasta su pueblo que estaba a 25 kilómetros de distancia. Pedro estuvo muy contento con la invitación. Cuando no habrían avanzado ni 3 kilómetros se dio cuenta de que iban a una velocidad imprudente y que su amigo no dejaba de hablar por el celular. Hasta le pareció ver a la vieja dama a su lado. Como el dueño del auto no le hacía caso, hizo ademán de abrir la portezuela y tirarse al vacío. Ante eso Felipe, que era el que conducía se detuvo y dejó bajar a su amigo. Pedro anduvo unos metros en dirección a una parada de taxis que conocía de tiempo atrás. Andaba con paso vigoroso e inesperadamente cayó a tierra como si fuera de plomo con la sien perforada. Los del club de tiro ni se percataron.

 

  

                                                       Desafiante

                                                                          Para Ana Leslie Ortiz L.

 

   El gran invento era un aparato más bien pequeño que tenía un espejo encima. Ella  delante viéndose en ese espejo debía pulsar un botón. Se vio tal cual era y no le importó. Pulsó otro botón y cuando miró el espejo le costó reconocerse, habían surgido unas pequeñas bolsas bajo los ojos. Al tercer botón pulsado no aceptó la imagen que apareció en el espejo. ¿Seré así a los 50? Se dijo. Cada botón que pulsaba la mostraba de 10 años más. Cuando llegó a los 60 hizo una mueca desagradable, esa no puedo ser yo, dijo como si hablara con la imagen. Otra pulsión y apareció una cara atravesada por las arrugas y los surcos, las mejillas caídas, la piel flácida, la boca sin dientes, maldijo a medio mundo, cerró el puño amenazando al espejo y cayó al suelo sin aliento.

 

 

                                                          Hambre feroz

                                                                         Para Nekane Domblás

 

     Llevaba días sin comer. Halló un campamento y pidió alimento. Le dieron una pistola, la devoró. Pasaron días y el hambre insistía, le dieron un fusil, un rifle, una escopeta. Los comió vorazmente. Días más tarde volvió a pedir alimento. Le dieron una ametralladora, una espada, un florete y hasta un trabuco que ingirió en el acto. Cuando volvió hambriento pidió un enorme  cañón que estaba frente a sus ojos, se lo negaron. Alguien comentó que ese hombre se parecía a un lanza granadas. Le molestó el comentario, gritó ¡fuego! De su cuerpo salieron balas que aniquilaron a quienes lo habían estado alimentando.

  

 

                                                          El Viajero

                                                                         Para Mercedes Truyols

 

    Su miedo a lo desconocido y su escasa economía lo encerraban en su estrecho apartamento. Ansiaba conocer París, New York, Buenos Aires, Calcuta, Pekin, halló la forma de eliminar su ansiedad viajera. Pintó en el suelo los nombres de las ciudades que quería conocer. Se desplazaba de una a otra con una guía de viajes en la mano. Imaginaba cómo sería vivir en cada uno de esos lugares. La amiga que lo visitaba diariamente la reprochaba su actitud. Lo instaba a romper con ese comportamiento resignado. Un día le hizo la maleta, lo sacó a la calle, tomó un taxi y lo dejó es las estribaciones de la ciudad. Haz auto stop, camina, no te pares hasta llegar a conocer lo que deseas. Su mensaje tiempo después decía, “Gracias Linda, casi me muero de hambre y de cansancio pero he conocido 20 ciudades hermosas y me preparo para conocer más”.

 

                                                  Poder volar

                                                                   Para  Celia Assef

 

      Era un cartero muy conocido en el barrio. Un día los vecinos le dijeron que tenía un bulto entre el hombro y la espalda. El bulto se fue agrandando. Resultó ser el ala de un ángel. Soñó con la posibilidad de poder volar sin necesidad de avión. Era tal su ambición de vuelo que un día creyó que le había crecido el ala que le faltaba. Subió al edificio más alto de la ciudad, no pensó ni un instante, desplegó sus alas y se lanzó al vacío. Su única ala lo mantuvo en el aire un momento, luego empezó a decender. El ala imaginada no se movía a pesar de sus esfuerzos por conseguirlo. Soñó durante un instante que iba camino a la luna. Cayó en el barrio donde repartía cartas. Quienes lo asistieron dijeron que a pesar del golpe mortal mantenía una agradable sonrisa.

                                             

 

                                                             ¡Gol!

                                                                     Para Ma. Ángeles Vázquez         

 

     “Flaco”, siempre estaba cabizbajo, entre los suplentes. Era corto de vista. Esa tarde su equipo perdía por un gol y tenía un delantero lesionado. Mandan al Flaco a cubrir ese sitio. Nadie confía en él. Lo ven avanzar, eludir a uno, dos, cinco contrarios, tirar a puerta, el balón pega en un poste. Vuelve a intentarlo. Dribla a 6 rivales queda solo ante el arquero dispara, la pelota pega en el travesaño. Insiste, avanza como si jugara solo, lo derriban se levanta, recupera el balón, tira, pega en otro palo. Retrocede, se apodera de la pelota en su campo, corre hacia la puerta contraria, tira desde lejos el balón se estrella otra vez en el travesaño. Queda sólo un minuto. El Flaco vuelve a avanzar. Los rivales están tan casados que han caído a tierra no ve la valla, su vista es deficiente, tira de lejos, alguien grita ¡Gol! No se alegra se va de la cancha triste, cabizbajo como siempre.                         

 

   

                                                           Vida o muerte

                                                                       Para Ester Montanaro

 

    Al entrar en el siglo XXI anunció su defunción en un artículo titulado “Hoy he muerto” publicado en varios periódicos. Y siguió escribiendo. Al cumplirse un año publicó otro artículo titulado “Llevo un año muerto”, y siguió escribiendo. Al tercer año concluyó la novela y la envió a la editorial con una tarjeta que decía: “llevo 3 años muerto nunca he vivido mejor”. La presentación del libro fue un éxito. La editorial le pidió otro más. Aceptó, al terminar el nuevo libro se sintió muy mal, murió antes de la publicación. La noticia de su muerte dio la vuelta al mundo. Nadie se interesó por leer la novela póstuma. 

 

  

                                                           Los Novios

                                                                   Para María Eladia Sánchez

  

    En el bar se han sentado uno frente al otro. Beben refrescos. El le ha cogido las manos a ella por sobre la mesa. Se miran a los ojos, a veces sonríen, dice algo. Piden más refrescos. Siguen mirándose. El mozo les trae nuevos refrescos. Los clientes se renuevan. Por la ventana se ve la calle oscurecida. Se siguen mirando. El mozo les dice que van a cerrar. No le oyen. La mesa está llena de vasos con refrescos que no han consumido. El bar cierra.                                              

 

 

                                                          Proyecto

                                                                Para Marisa Goñi

 

    Le escribió a su mejor amigo adjuntándole un proyecto que había pensado durante un año. Releyó el proyecto, decidió mejorarlo antes de enviárselo. Pasaron pocos días y recibió carta de su amigo presentándole un proyecto que era igual que el suyo pero con las mejoras que él quiso agregar.

  

                                                  

                                                        Gran Jefe

                                                                  Para Norah Cabello G.

 

    Entró en un despacho del primer piso y preguntó enérgico: ¿quién es el jefe? Apareció un joven de mirada altiva. Cuando él le dijo el motivo se terminó la altivez y le dijo que su superior estaba en la segunda planta. Subió por las escaleras, entró en ese despacho pidió por el jefe. Salió un hombre mayor muy despectivo. Cuando supo qué pretendía el visitante respondió que la solución estaba en el tercero. Ya en ese piso demandó por el responsable. Salió un hombre bajito, de bigote, se disculpó diciéndole que no sabía nada que eso era cosa de sus jefes que estaban en cuarto piso. Cuando llegó al décimo quinto piso harto de subir tantos escalones, un hombre mayor, en silla de ruedas, le respondió: pierde el tiempo hablando conmigo, busque a los jefes mayores están más arriba. Se imaginó subiendo veinte pisos más con paradas en cada piso. Desistió de hallar la solución.                                                

 

 

                                                         Pretendida

                                                                      Para Alessandra Tenorio C.

  

      Se llamaba Melania y tenía muchos pretendientes. Unos le ofrecían viajes por todo el mundo, otros una mina de oro, uno más un edificio de 400 pisos. Alguno las piedra preciosas más grandes del universo. Más maravillas que parecían imposibles. A todos les decía que trajeran un anticipo del ofrecimiento. Cumplieron. El que no tenía nada que ofrecerle, la secuestró una noche con todos los anticipos que había reunido. 


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