Blanca Varela


         Blanca Varela (Perú, 1926 - 2009)


Una de las grandes voces de la poesía peruana durante la segunda mitad del siglo XX. Estudió Letras y Educación en la Universidad de San Marcos en Lima. En 1949 se traslada a París donde conoce a Octavio Paz, quien sería una figura decisiva en su proceso literario. Posteriormente vivió en Florencia y Washington. Entre sus obras figuran: Ese puerto existe (1959), Luz de día (1963), Valses y otras confesiones (1971), Canto villano (primera recopilación de su poesía, 1978), Como Dios en la nada (Antología 1949 – 1998). Por su trabajo literario obtuvo importantes distinciones como el Premio Octavio Paz de Poesía y Ensayo (2001), el Premio Ciudad de Granada (2006) y los premios García Lorca y  Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2007).


 

 

 


CASA DE CUERVOS

porque te alimenté con esta realidad
mal cocida
por tantas y tan pobres flores del mal
por este absurdo vuelo a ras de pantano
ego te absuelvo de mí
laberinto hijo mío

no es tuya la culpa
ni mía
pobre pequeño mío
del que hice este impecable retrato
forzando la oscuridad del día
párpados de miel
y la mejilla constelada
cerrada a cualquier roce
y la hermosísima distancia
de tu cuerpo
tu náusea es mía
la heredaste como heredan los peces
la asfixia
y el color de tus ojos
es también el color de mi ceguera
bajo el que sombras tejen
sombras y tentaciones
y es mía también la huella
de tu talón estrecho
de arcángel
apenas pasado en la entreabierta ventana
y nuestra
para siempre
la música extranjera
de los cielos batientes
ahora leoncillo
encarnación de mi amor
juegas con mis huesos
y te ocultas entre tu belleza
ciego sordo irredento
casi saciado y libre
con tu sangre que ya no deja lugar
para nada ni nadie

aquí me tienes como siempre
dispuesta a la sorpresa
de tus pasos
a todas las primaveras que inventas
y destruyes
a tenderme -nada infinita-
sobre el mundo
hierba ceniza peste fuego
a lo que quieras por una mirada tuya
que ilumine mis restos
porque así es este amor
que nada comprende
y nada puede
bebes el filtro y te duermes
en ese abismo lleno de ti
música que no ves
colores dichos
largamente explicados al silencio
mezclados como se mezclan los sueños
hasta ese torpe gris
que es despertar
en la gran palma de dios
calva vacía sin extremos
y allí te encuentras
sola y perdida en tu alma
sin más obstáculo que tu cuerpo
sin más puerta que tu cuerpo
así este amor
uno solo y el mismo
con tantos nombres
que a ninguno responde
y tú mirándome
como si no me conocieras
marchándote
como se va la luz del mundo
sin promesas
y otra vez este prado
este prado de negro fuego abandonado
otra vez esta casa vacía
que es mi cuerpo
a donde no has de volver

 

 

CURRICULUM VITAE

digamos que ganaste la carrera
y que el premio
era otra carrera
que no bebiste el vino de la victoria
sino tu propia sal
que jamás escuchaste vítores
sino ladridos de perros
y que tu sombra
tu propia sombra
fue tu única
y desleal competidora.

 

 

EJERCICIOS

I

Un poema
como una gran batalla
me arroja en esta arena
sin más enemigo que yo

Yo
y el gran aire de las palabras

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