MORGANA: POLÍTICA Y FANTÁSTICA

Mario Suárez Simich *
(Madrid, España. OM)


Más allá de la siempre peligrosa y polémica diferenciación entre lo insólito, lo maravillo o lo fantástico, ya desde los primeros cuentos de E. A. Poe hasta los de Borges o Cortázar, estos escritores han planteado una estrategia destinada a atrapar y sorprender al lector. Ésta consiste básicamente en llevarlo de la mano a través del texto por un camino "racional" que tarde o temprano desembocará en una situación "irracional". Recorriendo este camino por el trayecto más corto.

De ahí que el género por excelencia de la ficción no realista sea el cuento. A lo que hay que agregar el fuerte arraigo que este tipo de narrativa tiene en la tradición de la Literatura Hispanoamericana. La Noche de Morgana, (Alfaguara, Madrid, 2005) de Jorge Eduardo Benavides tiene unos de sus pies asentado en esa tradición. El otro, lo está en la narrativa política, temática sobre la que el autor ha publicado ya dos novelas: Los Años Inútiles y El Año que Rompí Contigo, ambas publicadas también por Alfaguara.

La noche de MorganaDe esta suerte, tradición y oficio se unen en los textos de Benavides hasta llegar a la simbiosis que tiene como columna vertebral un acertado manejo del suspense y una inteligente construcción de la atmósfera. Esto le permite describir en el relato, "La noche de Morgana", una situación casi fantástica en la vida de una oficinista la noche en la que el Presidente va hacer una declaración política que traerá graves consecuencias sociales. Y aunque nada de lo relatado transgrede "lo real" el lector sigue a Morgana, el personaje, con la sensación de correr al filo de lo sobrenatural.

Con "Señas particulares, ninguna" sucede lo contrario. La certeza de lo fantástico es seguro en sólo en uno de los personajes, el cual sospecha que uno de sus amigos es una especie de reflejo viviente de él. Los hechos narran un contexto de vicisitudes políticas, problemas laborales, sabotajes y hasta una guerrilla "liberal". Lo extraordinario sólo domina al personaje principal y precipita el final. Esto es lo que autores como P. G. Castex denominan fantástico.

Así, alimentándose mutuamente en esta simbiosis, el resto de textos donde se nota la influencia principal de escritores como Julio Cortázar o Julio R. Ribeyro. De éste último, el titulado "Fracasado social".

Sólo una cosa "traiciona" a Jorge Eduardo Benavides y es el llamado "largo aliento". Hecho a la disciplina de la novela ha descuidado la brevedad. Ha dejado escapar historias que podrían llegar a ser cuentos "redondos" para dejarlos sólo en relatos. A pesar de esto, La Noche de Morgana es un reencuentro con esas historias que dejan en todos nosotros una sensación de placer e inquietud.

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15 de septiembre de 2005

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