DINOS JRISTIANÓPULOS

        DINOS JRISTIANÓPULOS (1931)[1]

Poeta, ensayista, prosista, crítico y traductor, nacido en Tesalónica. Su verdadero nombre es Kostantinos Dimitriadis. Estudió Filología en la Universidad Aristotélica de Tesalónica y trabajó como bibliotecario en la Biblioteca Municipal de su ciudad. Fue fundador y director de la revista Diagonios que circuló desde 1958 hasta 1983, con algunas interrupciones. Es uno de los poetas más destacados de lo que se conoce como Círculo de Diagonios. La poesía de Jristianópulos se caracteriza por su intensa disposición erótica y el influjo de Kavafis. Ha publicado casi una veintena de libros de poesía, más de 30 libros de ensayo, 4 obras narrativas y algunas traducciones. En 2011 recibió el Gran Premio Estatal por el Conjunto de su Obra, pero se negó a aceptarlo. Enlace Centro Nacional del Libro de Grecia (EKEBI) 




CON DEVOCIÓN

Ven a que intercambiemos cuerpo y soledad

A que te dé desesperación, que no seas una bestia,

a darme fuerza, que no sea un guiñapo.

A que te dé derrota, que no seas un fresco

a que me des ascuas, que no me hiele.

Y luego a que caiga con devoción a tus pies,

para que ya aprendas a no dar patadas.

 

 

UN MINUTO DE SILENCIO

Vosotros que encontrasteis a vuestro hombre

y tenéis una mano que os aprieta con ternura,

un hombro en que apoyar vuestra amargura,

un cuerpo que defiende vuestra excitación,

¿acaso os habéis ruborizado, al menos una vez,

por toda vuestra felicidad?

¿acaso habéis dicho de mantener un minuto de silencio

por los desesperados?

 

 

ABANDONO LA POESÍA

Abandonar la poesía no quiere decir traición,

no quiere decir abrir una ventana para el trapicheo.

Han terminado ya los preludios, ha llegado la hora del diluvio.

Los que no estén lo suficientemente condenados,  deben por fin callar,

ver de qué nuevas maneras pueden estar hartos de la vida.

Abandonar la poesía no quiere decir traición.

Que no me acusen de facilidad, de que no cavé profundo,

de que no ahondé el cuchillo en mis huesos más desnudos,

sin embargo, también yo soy hombre, por fin me he cansado, cómo decirlo

¿existe cansancio más aterrador que la poesía? 

Abandonar la poesía no quiere decir traición.

Encuentra uno tantas maneras de cuidar su catástrofe.



[1] Pseudónimo del filólogo e investigador Konstantinos Dimitriadis.

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