KOSTAS MAVRUDÍS

     

       KOSTAS MAVRUDÍS (1948)


Poeta y prosista, nacido en la isla de Tinos. Estudió Derecho en la Universidad de Atenas, ciudad en la que vive. Dirige desde hace muchos años la revista literaria To Dendro. Ha publicado 5 libros de poesía y 5 de narrativa. Ha sido galardonado con el Premio Nacional de Relato 2013. 

Enlace Centro Nacional del Libro de Grecia (EKEBI)




VACACIONES

Por las noches se sienta sola en el extremo del patio.

Puedo llamarla La vecchia ubriacca [1],

así la llamaré,

como aquella mujer en un poema de Pavese.

 

Alquilábamos la primera planta.

 

Los viñedos alrededor con grandes chapoteos, también éstos como los antiguos poemas de Pavese, con las extensas narraciones y las metáforas imprevistas: «El campo es un lugar de verdes misterios», «un verano de voces, donde todos, como frutos maduros, llevan el perfume de lo ocurrido».

 

Al tema.

Me fijaba en su mirada cada noche,

ambigua (¿o burlona?)

no sabías si era auto-sarcasmo

o concernía al hecho de la vida

cuando alguien la mira desde el final,

 

algo como

 

«¿Pero no sospechasteis nada?»

 

Polonesa-americana, me dijeron, una novia que desde los años 70 sobrevivió (su marido, al regresar de América, se encontró pronto en el abominable jardín, desde el cual la vereda con nuestros frutales lleva a las playas y al gran hotel, lleno siempre de provincianos franceses que siguen a guías y animadores sin aburrirse nunca),

 

y luego ella, poco a poco eso que veo,

peso vitalicio como un heredero.

 

Duerme en un pequeño dormitorio en el extremo del patio.

Es difícil pensar que la hayan mirado de otro modo.

 

Sin hijos, como los personajes centrales en las grandes novelas, destacándose a sí mismos. Su padre quizás alcanzara el ferrocarril que silbaba y mandaba humo negro sobre la ciudad. Ella regresaba tarde del trabajo. Siempre el mismo recorrido, la acera en Loop helada, con un pequeño movimiento bajo el ruidoso tráfico aéreo, los anuncios verticales que se encendían y apagaban con su previsible magia. Y las tres hermanas se casaron aprisa (they married madly, helter-skelter, just to get out and have a change).

 

Mira nuestro plato que tiene dentro la palabra «Pez».

 

El uno espectáculo del otro,

 

¿o quizás baja a un recuerdo imperturbable

donde la vida sigue

y los viejos muertos son siempre jóvenes?

 

Alguien con un helado en la mano mira desde la valla el patio,

la mesa puesta.

 

Jóvenes en precipitadas bicicletas,

 

las dos jóvenes de la casa con cabello húmedo

pasan ante nosotros y salen a la noche.   

 

El camino hacia el Oeste. Principios de 1900. Desde un puerto del Báltico una gran caravana emigra a la perspectiva que se llama Nuevo Mundo. Cambian su paralizado destino, pero en la práctica el trascendental cronista maneja imperturbable al grupo y, poco antes de terminar el siglo, lo conduce allí donde quiere la trama y los personajes, llegando como siempre hasta el final. Uno de los niños, como veis, ha sido incorporado a nuestro círculo, conocidos y desconocidos nos hemos encontrado esta noche con un conjunto calculado bajo esta pérgola. Noche, pues. La década de los 90, el juego de las luces en el agua, la casa de dos plantas.

 

E NATA LA FIGLIA DELLA MIA FIGLIA [2]

El trayecto hacia la clínica de maternidad

(en el asiento del copiloto la maceta

con la cinta rosa)

es el camino de aquel geriátrico.

No es extraño que empiece a relacionar

ambas cosas, irreconciliables y lejanas.

 

 Hoy, en cualquier caso, habrá algo nuevo:

convergen en un recién nacido

imágenes, ausencias, épocas

viejas caras se encontrarán allí sin ubicar.

 

Sus historias desembocan

como afluentes, en el nuevo acontecimiento.

En la clínica maternal encontraré a una multitud de ausentes

(ellos, en gran parte, son el recién nacido

que llorará pronto molesto por la luz).

 

La muñeca con la pulsera, los pies,

las arrugas, son algo de Ellos,

fuera de la vista, entre los visitantes

y el siempre en movimiento personal de la clínica.

 

Alrededor los reunidos esperan, dicen palabras sabias, están alegres, se entregan al acontecimiento como el lector mediocre en el sentido literal; mientras que Ellos, lejanos como textos que vi hace medio siglo, ven la maceta, el movimiento en la antesala –celosamente pero en silencio arrogantes-, seguros de que el alma de los hechos es la memoria, en su espejo leemos el presente, el texto inverso. Saben que nada se ha perdido; aunque lejos siempre ganan; lo nuevo baja la mirada ante lo perdido.  



Bibliografía en español:

  • Mavrudís, Costas, «A propósito del padre». Traducción de Vicente Fernández González. El Laberinto de Zinc 1 (1996): pp. 31-34. 
  • Mavrudís, Costas, El préstamo del tiempo. Traducción de Vicente Fernández González. Málaga: Miguel Gómez Ediciones/ Colección Capitel nº 18, 2001. 
  • Mavrudís, Costas, Cuatro estaciones. Edición bilingüe a cargo de Vicente Fernández González. Madrid: Pre-Textos, 2015. 

En las antologías:

  • AA.VV., Nueve maneras de mirar el cielo. Málaga: Miguel Gómez Ediciones, 1996. 87 págs. 
  • Castillo, Horacio, Poesía Griega Moderna. Selección, traducción y prólogo. Buenos Aires: Instituto Griego de Cultura de Buenos Aires y de la Fundación de la Cultura Helénica, 1972. 292 págs. 
  • Revista Círculo de Poesía
  • Revista Fogal

[1] La vieja borracha.

[2] «Ha nacido la hija de mi hija». (italiano)


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