CONTEMPLO TODA esperanza para avanzar, mientras secuestro un horizonte y disco mi música vibrante. De nuevo prado que debilita aliento, un golpe de costillar hasta que el hueso resopla en claras de huevo. Fue en Arequipa salida tras salida cocinándose el rayo de sol. Su ira encendía y amé una desaparición desde abajo donde el selector detiene, documenta la bocina, los oídos por Dios, la rueda, señor, la mercadería de Tacna, los impuestos, señora oscurece, hay otra línea, y yo atiendo el llamado, el llanto oculto y las ideas que avanzan. NUNCA LA MUERTE sin desdecir su próximo movimiento. Mejor termino la asignación de los peruanos. Tal vez merezcan un montaje, una salvación. Sin decir nada siempre extra mar el lujo, el detalle desde las costas. No saben cómo abren su cuerpo, cómo el mío inconcluso abraza lo suyo. Son promesas. Están abiertas todavía las obsesiones. No ofendida No. Ni siquiera fuente de agua vista que ha venido a romper el hielo entre nosotros. Con este medieval te formas de soledad. Loca ya, divina no, loca ya. Extra en todo, por ahora digamos, isis, casi prometea te puedo amar en el Perú. AMORES DEL AIRE se miden en el campo de aviones. El paso de los astros desvela su no digas nada. Cambia de ruta el avión achorro. Deja los vestidos de noche dividida el día que anuncia otro atentado. Deja la línea del espacio que arrastran revistas de literatura en Londres y blue jean en New York y chompas de naranjas en Cuzco. Al bajar tendré culpa. Cuando me veas qué haré al ver tu avión si yo sueño que estoy muerto sin ti. El paso de los astros es vuelo. Ahora para no ver la ruina debo tener miedo de hablar. Dejo amor dejo aire y no respiro sino riberas y se lee ya desde los extensos movimientos de mis campos otra oscura composición. ERES UN carmín azul. El viento de escritura peligra. Está liza la mano que dispara a tus detectivas y tocan lluvias. Mi amor es una virtud aquí. Vaya preocupación con el abrelatas y tus peinetas y tus ojos enterrados. Sana organización la de esta palabra para organizar la fijeza en el objeto. Te miro en tu tacón y raya la forma en que seguiré tu moderno movimiento. No el que se muere No el que persiste. Si eres mi fin preocupas la idea de un entierro y tu canto va hacia arriba. Último vuelo, último ángel de rocola y camaná con cucharas apenas y puertas rotas. Te golpeo y dejo mi voz en la intemperie. DETRÁS DEL TELÉFONO clara contigo la belleza que salta las aguas y alza su volumen. Asumes fiebres y te dejas caer dentro de la tina cerca de este desierto también donde hablo donde se cocina la carne donde vivimos y dueles en un fondo de luces y perfumes. Rexonas cítrica de limones la escritura y su constelación. Soberbio te llamo indigna y tu boca menta la madre en mi lengua.
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