EL DOBLE
En la extensa noche me desplazo, a tientas persigo mi destino; largo es el cansancio del camino, y demasiado breve es el plazo. Busco en el silencio las señales que disipen esta oscura niebla; y sólo percibo en la tiniebla un mundo de seres fantasmales. Contemplo del arcano universo la vasta arquitectura pavorosa que muestra, en la sombra silenciosa, la oculta verdad de su reverso. Intuiciones vagas se sustentan en signos que todo lo confunden, y forman un cuadro en el que funden las dudas atroces que atormentan. Destierro, por fin, las ilusorias especies de falsos dogmatismos que construyen vanos espejismos, y vuelvo a indagar en la memoria. Torpes silogismos se derrumban imponiendo en derredor vacío, y escucho el eco, dentro mío, de mis propios pasos que retumban. Me acompañan sólo mis errores y también algún feliz acierto, constantes como el amigo cierto que mitiga todos los dolores. En arduos laberintos me fatigo y encuentro falaces apariencias; entre ellas, vislumbro una presencia acechando cual mudo testigo. Y en la absurda trama del bosquejo se dibuja un rostro conocido, y veo ese rostro sorprendido: es mi propio rostro en el espejo. Inútil es, que busquemos tanto, a ciegas, nuestra esencia más clara, cuando al fin tenemos, cara a cara, al doble que causa nuestro espanto.
ESPARTACO
Desde la noche borrosa, interminable, que el inabarcable tiempo no silencia, entre las sombras intuyo tu presencia como un símbolo de lucha inclaudicable. Te veo allá, en las colinas, indomable, feroz, altivo y firme en tu conciencia; desafiando al universo en tu sentencia y cumpliendo tu destino inexorable. Confiado en el justo filo de tu espada forjaste un grupo de sueños imposibles que hermanados con tu voz y tu mirada desafiaron la soberbia más terrible. Tras el polvo de los siglos, y la nada se alza, victorioso, tu nombre invencible.
ESENCIAS
¿Qué sutil transparencia
se agita
y reverbera
sobre la parca esencia
de las cosas?
¿Qué callada sensación
imprime su constancia
en la profunda
lejanía
del recuerdo?
Tal vezla mirada
no responda
al íntimo ritual
que permanece
como velo apenas sugerido.
O será
que la sencilla espera de la aurora
no se cuestiona
las horas postergadas.
Alza su vuelo
la sed ingobernable,
dejando un rastro
en el limbo de la Historia.
Un cántico remoto
muy tenue
se percibe
y el universo eterno,
inexplicable,
apenas se conmueve.
LA MEMORIA (II)
Vuelo de pájaro sin rumbo fijo. Espacio discontinuo poblado de metáforas. Sutil empeño de ayeres extraviados en despobladas noches somnolientas. Lejanas sensaciones retornan siempre al umbral y a veces el aire se despuerta dejando un hilo que enlaza las imágenes nunca del todo definidas. Cuando la niebla opaca los senderos el pájaro se encierra en su dolor más íntimo y el tiempo se hace hueco; la vida se torna pegajosa y los traidores sonríen su miseria.
SOMBRAS
Surgimos, sin saber,desde la sombra y, sin saber, tenemos un futuro. Despertamos a todo lo que asombra y en todo encontramos siempre algo oscuro. Caminamos por sendas inseguras, aferrados de aquello que creemos. Nos dan felicidades y amarguras y entre ellas, como sombras nos movemos. Pasan los años.Triunfos y fracasos dibujan el compás de nuestros pasos y siempre la sombra acechando el día. Cuando llega, por fin, lo que esperamos nos sorprende la sutil ironía y otra vez, a la sombra retornamos.
NOCTURNO
No me queda nada ya de aquellas sombras, tan sólo el recuerdo brumoso. Trato de captar el levísimo eco de la madrugada que susurra con su voz misteriosa. Evoco lugares, fechas, rostros y todo es materia imperceptible, todo es tiempo que pasa, tiempo atroz e inconmovible. Intento en vano fijar palabras que algún día serán olvidadas y, sin embargo, no me rindo. Voy hacia ellas como quien busca abrazar una esperanza. Acaso la poesía sea otra forma de mi sangre, vital y necesaria; un destino que fluye como el río hacia otro río mayor, hacia el azul infinito de las almas. Persigo mi propia voz y más allá crece el silencio en las entrañas de la noche intensa. En lo alto, las estrellas brillan todavía.
PEREGRINOS
¿Hacia dónde marchan esos peregrinos que en oscura noche diluyen su sombra? ¿Qué dioses ignotos en silencio nombran, acaso buscando torcer su destino? Perpetua negrura les muestra el camino a opacas pupilas que ya no se asombran; marchitas memorias que nada renombran, perdido por siempre el verbo divino. ¿Cuál es el sentido de tales jornadas si es que la esperanza les promete alguno? Entre esos espectros, ¿podrá existir uno capaz de aliviar almas tan golpeadas? Tal vez de sus pasos no quede ninguno. Tal vez se consuman buscando la nada.
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