
Pensar la nación desde la intelectualidad afrocolombiana
Por Luz Adriana Ibarra
Polítologa e investigadora
Referencia bibliográfica: Francisco Javier Flórez Bolívar. 2023. La vanguardia intelectual y política de la nación: Historia de una intelectualidad negra y mulata en Colombia, 1877-1947. Bogotá: Editorial Planeta Colombiana S.A.
En los últimos años la historiografía colombiana ha experimentado una renovación impulsada por investigaciones que cuestionan los relatos tradicionales sobre la formación de la nación. Uno de los campos que más ha contribuido a este proceso es el de los estudios afrocolombianos al poner en evidencia las exclusiones y mecanismos de invisibilización que han caracterizado la narrativa nacional.
Uno de los propósitos centrales del libro es cuestionar una idea que durante mucho tiempo dominó la historia intelectual colombiana; la supuesta ausencia de sujetos negros en la producción de ideas y en su contribución a la configuración de proyectos políticos durante el tránsito entre finales del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX. A contrapelo de una historiografía que tradicionalmente privilegió a las élites blancas y andinas como protagonistas exclusivos del pensamiento nacional, Flórez Bolívar reconstruye las trayectorias de una generación de intelectuales negros y mulatos que participaron activamente en los grandes debates de su tiempo.
El período comprendido entre 1877 y 1947 resulta especialmente significativo; porque se trata de décadas marcadas por la consolidación del Estado-nación, las disputas entre liberalismo y conservadurismo, los procesos de modernización, la expansión educativa, la emergencia de nuevas corrientes políticas y el auge del racismo científico. Fue precisamente en ese contexto donde varios autores negros lograron abrirse espacio en escenarios intelectuales y políticos desde los cuales cuestionaron las jerarquías raciales y propusieron otras maneras de pensar la nación. Allí radica uno de los principales méritos del libro; en demostrar que estos intelectuales estuvieron lejos de ser figuras marginales. Por el contrario constituyeron una verdadera vanguardia intelectual y política que incidió en la definición de agendas nacionales relacionadas con la ciudadanía, la educación, la democracia, el socialismo, el nacionalismo y la justicia racial.
La obra está organizada en dos grandes apartados que, aunque abordan problemas distintos, se complementan entre sí para mostrar la complejidad del pensamiento político e intelectual afro. La primera parte denominada pensar la nación en tiempos de blanqueamiento, está integrada por cuatro capítulos dedicados a examinar la inserción de intelectuales negros en debates fundamentales sobre la modernidad, la ciudadanía, la educación y las alternativas al orden económico y social dominante. De este apartado destaco tres aportes fundamentales. En primer lugar la ciudadanía y la lucha por el reconocimiento, en tanto que la conquista formal de la libertad tras la abolición de la esclavitud no significó un acceso real a una ciudadanía plena, por lo tanto frente a la persistencia de prejuicios raciales; intelectuales negros y mulatos desplegaron estrategias discursivas para exigir igualdad jurídica, reconocimiento social y participación política efectiva. Otro aspecto importante tiene que ver con el papel de la educación en antiguas sociedades esclavistas (los departamentos de Bolívar y el Chocó); siendo la educación un escenario privilegiado de movilidad social y una herramienta fundamental para contrarrestar los prejuicios sobre la supuesta inferioridad intelectual de las poblaciones negras. Y finalmente el autor reconstruye la participación de intelectuales afrodescendientes en la circulación y apropiación de corrientes críticas del capitalismo.
La segunda parte del libro titulada el arte de repensar la nación mestiza; e integrada por tres capítulos, profundiza en la relación entre identidad racial, democracia y nación. Flórez Bolívar muestra cómo los intelectuales afros cuestionaron el ideal mestizo dominante y reivindicaron su identidad racial. En una nación que exaltaba el mestizaje como fundamento de unidad, pero que al mismo tiempo invisibilizaba las diferencias y profundizó las desigualdades raciales; el orgullo negro emergió como una estrategia política de resistencia, de reconocimiento y de dignificación individual y colectiva.
Por lo anterior considero que uno de los principales aportes del libro reside en su capacidad para desmontar la imagen de las poblaciones afrodescendientes como sujetos pasivos dentro de la historia nacional. Flórez Bolívar demuestra que intelectuales negros fueron productores de ideas, mediadores culturales y protagonistas de proyectos políticos que incidieron en la definición misma de Colombia como comunidad imaginada. Durante décadas buena parte de la producción académica tendió a representar a las poblaciones afrocolombianas desde perspectivas asociadas a la esclavización, la marginalidad o el folclor. Y sin desconocer la importancia de estos temas, el autor desplaza la mirada hacia la producción intelectual y con ello amplía la manera en que solemos pensar la experiencia afrocolombiana.
El libro también cuestiona los efectos del racismo científico. Las teorías raciales difundidas entre finales del siglo XIX y comienzos del XX sostenían que negros e indígenas eran biológicamente inferiores y, por tanto, incapaces de ejercer plenamente la ciudadanía o contribuir al progreso nacional. Estas ideas legitimaron prácticas de exclusión política, económica y educativa. Sin embargo uno de los aspectos más importantes del libro es que muestra cómo estos discursos fueron contestados e interpelados. Intelectuales como Candelario Obeso cuestionaron activamente las narrativas de inferiorización racial y propusieron visiones alternativas sustentadas en la igualdad humana y la justicia social.
En esa misma línea resulta valiosa la recuperación de figuras poco estudiadas por la historia intelectual colombiana. Juan José Nieto, Sofonías Yacup, Jorge Artel, Diego Luis Córdoba, Manuel Zapata Olivella, entre otros, lideraron proyectos políticos y culturales que ampliaron los horizontes del pensamiento nacional. En el caso de Juan José Nieto, por ejemplo, Flórez Bolívar recuerda la importancia de Yngermina, considerada la primera novela histórica de la vida republicana colombiana. Al respecto Flórez Bolívar señaló que:
En 1844, por ejemplo, el político Juan José Nieto (1805-1866) publicó Yngermina o la hija de Calamar, que es, hasta donde se sabe, la primera novela histórica de la vida republicana colombiana; y apenas unos años más tarde, el poeta Candelario Obeso (1849-1884) inmortalizó el sociolecto de los bogas del Magdalena en su obra Cantos populares de mi tierra (1877). En sus versos, Obeso dio forma a una lírica emancipadora que, entre otras cosas, habló del lugar anacrónico de la esclavitud en la vida republicana y celebró la importancia del discurso ciudadano para la existencia de la misma (2023, 14).
Igualmente destacable es el rigor metodológico del trabajo. La amplitud de fuentes consultadas permite reconstruir trayectorias individuales y redes intelectuales complejas. El autor combina el análisis biográfico con la historia intelectual y política, evitando tanto la exaltación acrítica de sus protagonistas como la simple acumulación descriptiva de datos. No obstante, precisamente porque el libro abre nuevas rutas de investigación, deja planteados interrogantes que podrían profundizarse en futuros estudios. Por ejemplo, sería interesante explorar con igual rigurosidad la participación de mujeres afrodescendientes en estos circuitos intelectuales. Así que lejos de constituir una limitación sustantiva estos vacíos evidencian la capacidad de esta obra para estimular nuevas apuestas investigativas.
Desde mi perspectiva, uno de los mayores aportes de esta obra es que no se limita a incorporar nuevos nombres a la historia intelectual de Colombia. También nos lleva a cuestionar la forma en que esa historia ha sido construida y quiénes han sido reconocidos como productores de conocimiento. En ese sentido, invita a repensar las exclusiones que han marcado la historiografía nacional y; en un contexto donde el racismo estructural sigue presente, plantea la necesidad de situar las agendas étnico-raciales en el centro de los debates académicos y públicos.
Por consiguiente la vanguardia intelectual y política de la nación representa una de las contribuciones más importantes de los últimos años. Lo que hace especialmente valioso este libro es la manera en que articula historia intelectual, historia política y estudios raciales; al tiempo que recupera trayectorias que durante mucho tiempo permanecieron relegadas del canon historiográfico. Por estas razones esta obra constituye una lectura indispensable para investigadores de la historia de Colombia, estudiantes de ciencias sociales y humanidades, especialistas en estudios afrocolombianos e iberoamericanos; así como todo lector interesado en comprender las múltiples formas en que sujetos históricamente excluidos contribuyeron a pensar y construir la nación.

Luz Adriana Ibarra
Luz Adriana Ibarra. Pertenece a la diáspora afrocolombiana. Actualmente es doctoranda del Programa en Estudios Internacionales en Paz, Conflictos y Desarrollo de la Universitat Jaume I (España). Magíster en Educación desde la Diversidad. Politóloga. Investigadora de la Academia de Historia del Cauca, Colombia. Líneas de investigación: construcción de paz, epistemologías para la paz, estudios afrodiaspóricos e interculturalidad. Publicaciones: Ibarra, Luz Adriana; Benítez Vidal, Lina y Cardona, Claudia. 2016. «Las máscaras de la diversidad». Plumilla Educativa, 18: 268–284. https://doi.org/10.30554/plumilla. Ibarra, Luz Adriana y Benítez Vidal, Lina. 2016. Sentidos y significados de la diversidad que han configurado los estudiantes de 14 a 16 años en la Institución Educativa Fidelina Echeverry de Puerto Tejada, Cauca. Tesis de Maestría. Universidad de Manizales. Ibarra, Luz Adriana. 2012. Historias locales. Población esclavizada en Cali, 1780–1830. Popayán: Ministerio de Educación Nacional, República de Colombia. Correo electrónico: ladriana@unicauca.edu.co