Jorge Carrera Andrade

(Quito, 1903-1978) Poeta, ensayista, traductor y diplomático.  Su obra está traducida a varios idiomas. Publicó en verso: Estanque inefable (1923); La guirnalda del silencio (1926); Boletines de mar y tierra (Barcelona, 1930); Rol de la manzana -1926/1929 (Madrid, 1935); El tiempo manual (Madrid, 1935); Biografía para uso de los pájaros (París, 1937); La hora de las ventanas iluminadas (Santiago de Chile, 1937); Microgramas (Tokio, 1940); País secreto (Tokio, 1940); Registro del mundo. Antología poética. 1922-1939 (1940); Canto al puente de Oakland (Stanfor, 1941); Poesías escogidas (Caracas, 1945); Lugar de origen (Caracas, 1945); Canto a las fortalezas volantes. Cuaderno del paracaidista (Caracas, 1945); El visitante de niebla y otros poemas (1945); Aquí yace la espuma (París, 1950); Familia de la noche (París, 1953); Edades poéticas -1922/1956- (1958); Moneda del forastero (Dijon, 1958); Hombre planetario (Bogotá, 1963); Mi vida en poemas (Caracas, 1962); Los primeros poemas de Jorge Carrera Andrade (Caracas, 1962); Floresta de los guacamayos (Managua, 1964); Crónica de las indias (París, 1965); Poesía última: Hombre planetario. Floresta de los guacamayos. Crónica de las Indias. El alba llama a la puerta (New York, 1968); Prosa y poesía de Jorge Carrera Andrade (Holanda, 1968); Libro del destierro (Dakar, 1970); Misterios naturales (1972); Vocación terrena (1972); Obra poética completa (1976); Jorge Carrera Andrade: los caminos de un poeta -obra poética completa- (Quito, 1980); Antología poética (Quito, 1990). Además los libros de Ensayo: Cartas de un emigrado (Quito, 1933); Latitudes (Quito, 1934); Guía de la joven poesía ecuatoriana (Tokio, 1939); Indice de poetas franceses modernos (Santiago de Chile, 1940); Ecuador Sheds its Blood for Democracy and Security of Wstern Hemisphere (San Francisco, 1941); Mirador terrestre. La República del Ecuador encrucijada cultural de América (New York, 1943); Rostros y climas (París, 1948); La tierra siempre verde -El Ecuador visto por los cronistas de Indias, los corsarios y los viajeros ilustres- (París, 1955); El camino del sol -Historia de un reino desaparecido- (Quito, 1959); Galería de místicos e insurgentes -La vida intelectual del Ecuador durante cuatro siglos: 1555-1955- (Quito, 1959); Poesía francesa contemporánea (Quito, 1961); Viaje por países y libros (Quito, 1961); Presencia del Ecuador en Venezuela (Quito, 1963); El fabuloso reino de Quito -Historia del Ecuador desde sus orígenes más remotos hasta la conquista española- (Quito, 1963); Carrera Andrade en la Academia -dos discursos- (Quito, 1963); Radiografía de la cultura ecuatoriana (Managua, 1964); Interpretación de Rubén Darío (Managua, 1964); Retrato cultural del Ecuador (París, 1965); Interpretaciones hispanoamericanas (Quito, 1967); Las relaciones culturales entre el Ecuador y Francia (Quito, 1967); Reflexiones sobre la poesía hispanoamericana (Quito, 1987). Memorias: El volcán y el colibrí (México, 1970).

 

 
MADEMOISELLE SATÁN [1]

Mademoiselle Satán rara orquídea del vicio.
¿Por qué me hiciste , di, de tu cuerpo regalo
la señal de tus dientes llevo como silicio
en mi carne posesa del Enemigo Malo.

¿Por qué probó mi lengua el sabor de tu sexo
y el vino que en la noche destiló tus pezones?
¿Por qué el vello que nace de tu vientre convexo
se erizó para mí con nuevas tentaciones?

¿Por qué se hundió en mis labios tu lengua venenosa
y se hallaron tus ojos con un lúbrico signo?
Y cuando haces vibrar tu desnudez lechosa
pienso en que debes ser la hembra del maligno.

Si se adueñó este ídolo de mi alma hasta la muerte
y no tengo la culpa ¡oh San Antonio casto!
Yo que era niño aún y como el roble fuerte
dejé quemar mi vida sobre tu altar nefasto.

Yo la he visto desnuda ¡Señor!, ¡si, yo la he visto!
Tembló y quedóse el alma eternamente muda.
Prefiero a ese recuerdo los tres clavos de Cristo,
la cruz, antes que verla en mis noches desnuda.

Señorita Satán, tú que todo lo puedes,
tus hombros, tu cadera que reclaman incienso,
tus suaves pies, tus brazos, son otras tantas redes,
tendidas hacia el pobre corazón indefenso.

Me diste el dulce gusto de tu boca, el turbante
martirio de tus muslos ceñiste a mi cintura,
y cuando fuimos presa del espasmo extenuante,
tu enorme beso fue como una quemadura.

Eres la hembra única, lo mismo en el reposo
que en el sexual combate, ¡Santa Orquídea del vicio!
Hasta cuando torturas con tu cuerpo oloroso,
no hay placer en el mundo que iguale aquel suplicio.

Satán, mujer que tienes un rubí en cada pecho,
tus verdes ojos lúbricos son siempre una asechanza,
tu desnudez que viene las noches a mi lecho,
para mi ciego olvido, es tu mejor venganza.
 

MICROGRAMAS 


    CONCHA MARINA

Entre la arena, es la concha
lápida recordativa
de una difunta gaviota.

***

    TORTUGA

La tortuga en su estuche amarillo
es el reloj de la tierra
parado desde hace siglos.

Abollado ya se guarda
con piedrecillas del tiempo
en la funda azul del agua.

***

    NUEZ

Sabiduría comprimida
diminuta tortuga vegetal,
cerebro de duende
paralizado por la eternidad.

***

    TIERRA DE PAJAROS

Es América entera 
inmensurable pajarera.

En el amanecer sonoro 
cada árbol es un coro.

Hay tantas alas en vuelo 
que alzan América al cielo.

***

    MECANOGRAFÍA

Sapo trasnochador: tu diminuta
máquina de escribir
teclea en la hoja en blanco de la luna.

***

    ARAÑA

Araña del suelo:
charretera
caída del hombro del tiempo

***

    LO QUE ES EL CARACOL

Caracol:
mínima cinta métrica
con que mide el campo Dios

                De Microgramas (1926)

AQUI YACE LA ESPUMA

La espuma, dulce monja, en su hospital marino 
por escalones de agua, por las gradas azules 
desciende hasta la arena con pies de luna y lirio.
¡Oh Santa revestida con vellones de oveja! 
Les dan una final cura de cielo
a las rocas heridas tus altísimas vendas.
¿De dónde tanta nieve caminante, 
tantas flores saladas
y despojos de cirios y camisas de ángeles?
¡Oh monja panadera! De cristalinos hornos 
fríos de eternidad, sacas infatigable 
tus grandes panes blancos y esponjosos.
Despliegas el mantel de un festón de infinito 
en donde el horizonte, en su plato de nubes, 
sirve el manjar del sueño y del olvido.
También, obrera nívea, eres enterradora:
Llevas hasta la arena en paletadas 
montones de cadáveres de pálidas gaviotas.
Ruedan sobre la orilla tus vanas esculturas 
que pronto se deshacen
en un mármol soluble, en ingrávidas plumas.
Móvil, caída nube, al chocar con la tierra 
expiras, pero se alza entre las rocas 
cual fantasma gaseoso tu presencia.
Arremangado el manto sonante, casta monja 
recorres suspirando
tu plantación errante de magnolias.
¿Con material de garzas y medusas 
tu flotante y blanquísimo cimiento 
va a sostener acaso la ideal arquitectura?
¡Frontera del abismo, guardada por palomas! 
Tu ejército nevado avanza hacia la tierra 
¡oh monja capitana! en batallas de aurora.
En la arena o las rocas hallas tu fresca tumba; 
mas vuelves a nacer a cada instante 
y sin pausa atesoras en las conchas tu albura.
De las fieras del mar balsámica saliva 
acaricia tus plantas de cristal y de hielo, 
¡Santa Espuma, difunta en las gradas marinas!

De Aquí nace la espuma (1948 - 1950) 



[1] En 1924 aparece este poema en la Revista “Figaro”, de Carlos H. Endara, provocando un gran escándalo en Quito y obligado a pedir disculpas mediante carta a la opinión pública a través de Diario EL Comercio. El poema no consta en sus obras completas.