
EL UNIVERSO DE JAVIER MATEO HIDALGO EN LA IMAGEN SONORA
POR PEDRO GARCÍA CUETO
Javier Mateo Hidalgo escribe un libro en la editorial Vitruvio, que merece toda nuestra atención, titulado La imagen sonora. En el prólogo Eugenio Rivera, llama travelling a este paseo por el mundo de la imagen. Muy apropiado, porque conviven muchos mundos en este libro de poemas, se trata de una proyección, porque Javier Mateo Hidalgo, como amante del cine, convierte todo lenguaje en imágenes.
En el apartado “El museo imaginado”, comento el primer poema, dedicado a Arantxa Aguirre, cuando dice:
“Es solo una sombra, / ocupa la estancia sin estar realmente en ella. / Existe como recuerdo de lo que fue, / más presente que nunca. / Al fondo apenas penetra la luz, / espera sin temer su desaparición”.
Y es la luz y la sombra un diálogo permanente, lo que nos alumbra y lo que nos ciega, el espacio donde deambulamos por el mundo. Javier Mateo Hidalgo pasea por el paisaje en un mundo de reflejos, porque todo se contempla desde lo que se puede vislumbrar que no es la claridad plena, sino el espacio que queda:
“Desde mi asiento / te observé, / no a ti sino a tu reflejo / en la ventana”.
Y en “Los restos del naufragio”, la infancia que vuelve, único edén al que pertenecemos, espacio donde todavía encontramos la dicha del instante, donde la vida es descubrimiento:
“Allí estaban todos de noche / y yo, escondido bajo la cama / tal vez no puedo dormir / porque estoy existiendo, ahora, / en los sueños de otros hombres”.
La vida como sueño, lo vivido y lo soñado, el tiempo que pasa, la infancia que nos acuna, el miedo ya hacia el mundo adulto, todo converge en la poesía de Javier Mateo Hidalgo.
Y en “Fábulas”, aparece la imagen sonora, la que nos desvela, la que nos asombra, la que nos descubre el reverso de la vida:
“El ojo mira a la mano. / Un impulso nervioso la ordena, / se apoya y se hunde. / Espuma blanca, todo lo envuelve / la imagen sonora”.
Como en una pantalla de cine, el mundo se ordena, cobra un sentido que no es el real, sino el que imaginamos, muchas veces más luminoso que la propia realidad.
Y en el apartado “Purgatorio”, se pregunta por qué debemos huir siempre, si el lugar que nos ocupa nos acoge y nos abraza:
“¿De qué sirve escapar eternamente? / El destino no entiende las distancias, / está en todas partes, como un Dios. / Comprende que tus ojos te observan / y que no existe escondrijo posible. / Ya eres viejo, mereces descansar”.
El “homo viator” converge con ese “carpe diem” que ha de dar sentido a la vida. Y la idea del pecado original que nos condena, porque llevamos la muerte a cuestas, el fracaso en la mirada.
Y en el epílogo, donde nos habla de la insistencia para que los poemas vieran la luz, se siente como el espectador que, por fin, ve la película de la vida, dirigida por él mismo, ese lenguaje, esas palabras, que nos acogen para seguir vivos.
Un libro que deslumbra, como la imagen sonora de la pantalla, solos y entregados al sueño de la imaginación, la mejor espera para la muerte, pero también el mejor asidero para la vida, un libro realmente magnífico.
TÍTULO: LA IMAGEN SONORA
AUTOR: JAVIER MATEO HIDALGO
EDITORIAL: VITRUVIO
AÑO: 2023