CANTO AL RUISEÑOR
Feliz tú que no sabes
quién te dio las galas
que adornan tu plumaje.
Feliz tú que no preguntas
por el ritmo del viento,
ignoras qué significa
el tono gris de la distancia.
Todo lo vives en el vuelo,
lo sueñas en el canto,
en el instante mismo
que es el tiempo verdadero.
Tú no sabes de argumentos,
de retóricas, de falsas ilusiones.
Tu canto sólo revela
un milagro de luz en la tiniebla.
CRISTO EN LA CRUZ
Cristo en la cruz asume su tragedia,
padece en silencio el dolor de amar
y no tener respuesta,
sabe que morirá por ese amor.
Mi cruz es una espina leve
que yo mismo hundí en el corazón
con la necedad de mi delirio.
A Él lo acompaña la alegría de saber
que en tres días volverá a sonreír
a sus amigos y a las buenas mujeres
que nunca podrán olvidarlo.
Yo en cambio no he logrado
que mi dolor se ausente
a pesar de que otros labios,
otros brazos, otro cuerpo
han danzado al compás de mis reclamos.
No puedo bajar de la cruz
que impaciente construí
con la madera de un sueño
y el anhelo de ser un dios
con todo el poder de la palabra.
EL SILENCIO DE LAS COSAS
Para María Alejandra
Me conmueve el silencio de las cosas
que dejaste al partir.
Son tus cosas ahora unidas a las mías.
Presiento sus voces calladas en la sombra.
Quisiera tu voz en ellas,
no el silencio que aturde y desconcierta.
Siento los átomos de tu memoria,
un desfile de imágenes
felices unas, sumisas otras
en el lugar que las dejaste.
Ninguna devuelve tus palabras,
ni se atreve a confesarme
con el fulgor de la sonrisa
o la queja de una lágrima
cuánto te extraña cada día.
HABER SIDO OTRO
Haber sido otro,
un guerrero, por ejemplo.
Luchar no con palabras
en la oscuridad de la idea,
sino gozar el color apacible de la tregua
en los brazos de una cautiva bélica.
Haber sido otro
un adivino o un mago en la feria
de cualquier ciudad antigua.
Haber sido más inútil,
más libre,
más abstruso.
Haber sido de verdad uno mismo.
MEMORIA DEL FESTEJO
Con el paso del tiempo
sólo nos queda el fulgor
de una insólita alegría.
Halagos inéditos
revelados tras el rumor
de un silencio paciente.
El dolor presencia inevitable
no logra acallar
los ecos del festejo.
La ausencia propicia otro ritual
que la memoria recupera y celebra
la embriaguez y la magia
de haber sido fugazmente inmortales.
MI CORAZÓN
Mi corazón, fantasma errante
en el cielo de tus manos,
tú viajera de tantos horizontes,
mi anhelo verte una vez más
y no decirte nada.
Tomar tu cara entre mis manos
y con ingenua alegría
saber que aún me amas,
que nunca fue delirio
la canción soñada
ni fugaz la luz que me trajiste.
MI TRABAJO
Mi trabajo es dialogar con el silencio,
mi destino olvidar y escribir de nuevo,
salirme de mí mismo para injuriar el caos,
soñar, cantar y conmover,
suponer que el mundo me contempla,
creador iluso de metáforas insomnes,
de plegarias teñidas de violeta,
de ritmos suaves, oscuros, inaudibles.
Buscaré la cascada de sueños que me aturden,
imágenes perdidas en la sombra,
bestias heridas por un rayo de soberbia,
danzas que cautivan pájaros y nubes,
ritos y anatemas para el desterrado.
Voy por un cuerpo y no preciso el mapa,
voy por otro espíritu y sólo siento el vértigo;
desoigo el consejo de los sabios,
no pregones victoria si no estás alucinado.
Medito en la tarde que se apaga,
visito en soledad el festín de otros lugares,
hallo una rosa en un jardín lejano,
contemplo otro pacto de amor en la distancia,
concluyo sin voz, sin argumentos, callo.
MONÓLOGO
El precio pagado por mis errores
superó el abismo de la culpa.
Subsistí al margen de la dicha
sólo por lograr el incierto paraíso.
Canté todas las notas
de una música que salvó
del silencio y la tristeza.
Soñé siempre andar en otro cuerpo
menos confuso, menos expuesto
al temor y la impaciencia.
Logré llegar al límite de un cielo
gracias a la magia del tiempo
y audaces argumentos.
No me rendí a pesar de creer poco
en el valor de la victoria.
Sentí el fuego del amor en toda época,
no quise dejarlo ir sabiendo
que su halago me llevaba
al solaz de un reino que no existe.
Gané y perdí, pero siempre
quise ser el otro, un ser más alegre
que el ingenuo creador de este monólogo.
Tal vez mañana
(Para Santiago, mi hijo)
Mañana, o después, todavía
no podemos saberlo,
para ti seré solo un recuerdo.
Caminarás otras calles
donde nunca estuvimos.
Y otra será tu mirada sobre el mundo.
Mañana o después,
en mucho o poco tiempo,
-cómo podremos saberlo-
vendrás a recoger estos versos
que quizá sólo a ti
podrán decirte algo.
Apenas recordarás mi imagen,
mi presencia de vigía desvelado.
Entonces comprenderás,
tanto has comprendido,
que la alegría de tu existencia
sobrepasó todos los límites
TU AMOR, ARIADNA
Para Ariadna, ella sabe por qué.
Tu hilo de amor
no me salvó del laberinto.
Tu amor nunca pudo
librarme del naufragio.
Tu héroe se fugó
sin la victoria.
Cómo sabré si tu amor
fue un vestigio de locura,
otro delirio imaginado
que dejó sólo una lágrima
entre el sabor lúcido
del imposible olvido.

Yezid Morales Ramírez, Garzón, Huila, Colombia, poeta y pintor. Ha publicado el libro de poesía Pretextos para una Sonata, 1992. Fue incluido en la Antología de poetas del Huila, 1984. Autor de la novela En las praderas del Cielo, 2003. Participó en el colectivo "Memoria Secreta de la Infancia, Trilce editores", 2004, Matamundo, 2005 y en la obra Memorias, del Primer Encuentro Nacional de Escritores, 2005. Participante en la obra La tarde está como para cuentos, 2007.
Ocultos incidentes, 50 poetas colombianos y una antología, (antología personal) poesía, Caza de libros, Ibagué, 2010. Otra vez el silencio, poemas a la memoria de Lydia Silva, su esposa, Altazor editores, Bogotá, 2018.
En su calidad de pintor ha participado en numerosas exposiciones dentro y fuera de Colombia. Es 2º. Premio de Poesía en el Concurso Nacional de la Universidad de Nariño, 1981. Ganador de la convocatoria Fomcultura, modalidad poesía, con el libro Presagio, 1999. Premio Nacional de Poesía, "escrito a la manera de..." Homenaje a José Asunción Silva, Casa de Poesía Silva, Bogotá, 2009. Primer Premio Concurso Departamental de Poesía, "José Eustasio Rivera", Departamento del Huila, Neiva, 2009. Galardones CUN, versión VI, Mejor escritor regional, 2010. Además es licenciado en Diseño y Pedagogía del Arte, de la Universidad Nacional de Colombia. Ha sido Director del Instituto Huilense de Cultura, Director de la Escuela Superior de Artes Visuales y Director de la Biblioteca Departamental del Huila en Colombia.