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Óscar Vela

                Yo soy el fuego de Óscar Vela [1]

                                                     Por Antonio Sacoto 

Ph. D. Profesor City University N.Y.   



No es una novela de fácil lectura que le permite solazarse, degustar sin esfuerzo y participación, penetrar sin comprometer el intelecto en los laberintos de sus actantes, analizar sin pasión su temática y explorar técnicamente su estructura; no es novela de grandes pasiones: amor, odio, venganza, frustración, traición[2] etc., no es novela poética. Como nos viene a la memoria el juicio de Virginia Wolf cuando en 1925 escribió en su ensayo literario How to Read a Book: ”Leer  una novela es un arte difícil y complejo”. Casi 90 años después, la lectura de una obra se ha convertido todavía en una empresa más difícil dado el hecho que nuestro mundo contemporáneo se ve rodeado de la red, las tabletas, los I phones, la televisión, etc.  Yo soy el fuego es una novela inteligente, bien escrita, que capta y describe el medio burócrata en la actualidad, su idiosincrasia, su chismografía, sus afanes, su hipocresía en sus personajes, sus amores, sus aventuras y su misma vida sin metas, sin horizontes.

No tiene una estructura clara ni tampoco personajes protagónicos,  ni la trama una historia principal, sino más bien una serie de personajes con historias personales, en la que cada uno difiere de los otros personajes, al punto que se podría pensar en temas y personajes que se levantan en planos verticales; eso sí trenzados y así se va contorneando la silueta y los hechos. Por ejemplo, en un plano vertical estaría Ramiro Leone y todas las peripecias de su vida, en su casa, en la oficina, principalmente, en las calles, cafés cibernéticos, bares, etc., donde elabora sus maléficos planes. En este plano vertical se encuentran también sus compañeros de oficina que ocuparán un papel preponderante; igualmente el dueño del café cibernet; en otro plano vertical se encuentran el Dragón, Amandita, Eladio y otros: gente de circo y ambulante; en otro Duncan Cervantes, Jimmy Coral, Ángel Bermúdez, estos más bien en un plano onírico.

Los asuntos de cada uno de los planos verticales casi no tienen que ver entre sí, son independientes; lo que tienen de común es lo que se da a conocer de cada uno de los actantes a la misma hora, el mismo día, pero no porque les une el mismo tema, sino que en determinada hora, pero, repito, el mismo día, cada uno hace algo y, así, a veces se unen sitios como Buenos Aires, Quito, Guayaquil, Lima, como se desprende de las siguientes citas:

El 19 de febrero del 2008, la hora local 00h16,  Leone se encuentra en la barra de su bar favorito de la zona Rosa, en el Magic Bean (67). Quito

Hora 19h01 Duncan Cervantes es atrapado por el vértigo de un nuevo sueño (67). Quito

Hora 23h34 Beatriz Dietrich se encuentra en un boliche llamado Cromagnon, ubicado en Bartolomé Mitre y Ecuador (sabemos que se trata de Buenos Aires). (68)

Hora 21h41 Esta noche en cambio Carla Fainstein viaja en el asiento posterior contemplando a las aguas grises del río Guayas, a través de la ventanilla… se dirigen con su amante Argüello al lujoso Hilton. El chofer costeño nunca mira al retrovisor. (69)

Hora 23h13: Amanda Echegaray, a quien jamás se le ha borrado de su memoria aquella noche del 20 de julio del 2002, en la húmeda Lima. (69)

Hora 22h57 (en Quito) el Dragón cuenta las monedas que le ha producido su espectáculo nocturno. (69)

Hora 23h02 Eladio se encuentra en un andamio abandonado de dos pisos de altura. (68)

Hora 03h19 Rita Soto sueña que va a deambular muy lento… en la mansión del Tucán (Quito) (70)

Hora local 02h33 Julito debería estar dormido, pero él y Maribel, su travestí amante, están arrumacos, obscenos (70)

Hora 22h48 Ante la ausencia notoria de imágenes femeninas provocativas en su recuerdo, Jimmy Coral debe acudir cada noche a los más bajos sentimientos para conseguir una erección… (71)

Y así continúa con diferentes personajes en las diferentes verticales temáticas enunciadas, sin embargo no se saca a lucir con claridad qué les une a estos personajes ni a sus historias, salvo aquellos que están directamente envueltos en la vertical de Leone. Sin embargo la novela es profundamente interesante y se lee con el desafío que presenta la laberíntica y, a veces, esotérica temática, así como la de algunos misteriosos personajes.

Desgajamos el plano vertical de Ramiro Leone, el más amplio, completo y acabado como un total narrativo: la novela se abre en el capítulo 1, el 19 de abril del 2008, cuando nuestro antihéroe Leone está atado a una silla.

“Sumido en la obscuridad gracias a una venda que cubre sus ojos y obstruida también su boca, respira con cierta dificultad por la nariz, de inmediato el  humo  insufla su cuerpo como una inyección letal, sus pensamientos se muestran entonces tan confusos como las pequeñas y brillantes partículas de un caleidoscopio en constante agitación. En tal vértigo imaginario se ve asimismo como un animal encadenado surgiendo entre las nubes vaporosas de un truco de magia. Cuando intenta moverse, la silla a la que se encuentra atado resbala y cae con ella al piso, su cabeza golpea contra los tablones calientes, un dolor agudo lo estremece” (11).

Historia y personaje se concatenan al último capítulo de la novela 20 de abril del 2008, hora local 00h09: “las quemaduras de Ramiro Leone no son de gravedad, arden y escuecen la piel, pero es posible aguantar; total lo peor ya pasó, tras escapar del flagelo ha conseguido refugiarse debajo de un tobogán en el parque cercano”. Pero allí se da cuenta que también lleva consigo una mochila  en la que encuentra algunas de las fotografías de Argüello y Carla Fainstein con las que pensaba sobornarlos e igualmente encuentra un paquete envuelto con billetes de 100 dólares una suma total de 100.000 “Ahora sí se siente vivo aunque su cerebro está a punto de estallar, aunque se le nuble un poco la vista y lo envuelva una fría corriente interior” (294).

En un episodio aparte y posterior, con la misma fecha y la misma hora, 20 de abril, hora 00:09 “abrazado a la diosa fortuna que lo ha favorecido de modo enigmático, Ramiro Leone despierta sobresaltado dentro de aquel tobogán, ya ha cesado el dolor de cabeza y el ardor de sus brazos. Se encuentra confuso de que algo está cambiando en su interior, hay un  proceso de regeneración, profundos vacíos de conciencia, le envuelve una bruma extraña. Abre los ojos y a pesar de la negrura total, comprende que el destino ha jugado con fuego y lo ha convertido en un nuevo ser, es un súper hombre sin pasado”. (309) Cuando se calma, confirma que aquel nombre Ramiro Leone no existe jamás. (310)

A pesar de la negrura total, comprende que el destino le juega un ardid, le ha convertido en un nuevo ser, es un sobreviviente, un súper hombre sin pasado. Cuando se calma confirma que aquel nombre Ramiro Leone no existe jamás. Luego sorteará en su imaginación una serie de nombres que puede adoptar, entre ellos el de Ángel Bermúdez… que nos inquieta porque este nombre ha aparecido en correos electrónicos con Rita Soto. Al final de este largo capítulo se lo llevan posiblemente a algún sanatorio, en donde lo reciben con el saludo buenos días señor Bermúdez y apenas si entiende que ocupará la habitación del difunto señor Jimmy Coral, que en paz descanse, concluye la dama.(el 19 de febrero de 2008 a las 23h45 se da un episodio: Jimmy Coral tiene sueños…prende la computadora donde aparece por primera vez el nombre Ángel Bermúdez).(77) Este final nos sume en las tinieblas, la incertidumbre, se trata de dos finales ¿uno real y otro ficticio? El primero deja la novela abierta, que se puede continuar con otra historia y el segundo en un tenebroso mundo mágico que, a través de la novela, se sustenta la tesis de la trascendencia del alma. (Quizá por ello el autor agradece a Gil Dávalos por la lectura nueva y sus relatos inolvidables acerca del alma  y su trascendencia). Además, esto es un verdadero reto para que el lector trate de dilucidar: nosotros lo hemos hecho y confesamos que no damos con la clave todavía. Volvamos pues a Ramiro Leone y su vertiente temática. Este tipo de estructura que empieza por el final suele llamarse serpiente mordiéndose la cola, como sucede con la novela  La muerte Artemio Cruz, de Carlos Fuentes.

El día anterior, 19 de abril, por la noche, se incendia la discoteca en cuyo ático se encontraba secuestrado Ramiro Leone y en donde el sicario Flavio está a punto de darle el golpe de gracia, para cumplir lo acordado con Carla; pero súbitamente  éste es llamado a resolver problemas de los usuarios de la discoteca. En el capítulo 1 se retrocede o la historia empieza el primero de febrero del 2008. Un bufete de abogados donde trabaja Ramiro Leone, Carla Fainstein, Rita Soto,  Armando Argüello y otros, y desde este día se dará relación de los acontecimientos hasta el 20 de abril, es decir, 78 días, día por día, hora por hora y a veces minuto por minuto, salvo algunos retrocesos a fechas anteriores que recuentan un incendio en Buenos Aires(31 de diciembre del 2004), Mansión del Tucán, hacienda el Inca, Quito, 2 de febrero de 1968, y otro en Lima.

Durante estos días Ramiro Leone se ha dedicado con sigilo, con malevolencia, con premeditada alevosía, a un plan de extorsionar: tomar fotografías comprometedoras de sus colegas y gente de los cafés, manía que la practica con éxito desde el colegio. Usa una pequeña  cámara Nikon, que da unas espléndidas fotografías y que son unos magníficos acercamientos o close up. “La curiosa cara del abogado Rey,  como de cuy crudo, pálida, con dos ojillos negros e inexpresivos y labios casi inexistentes… una señorona a boca gata  retozando con la pereza de un hipopótamo recién almorzado… el imbécil de Patiño quemándose el cerebro frente a un expediente judicial… la trigueña de pelo grasoso mascando un lapicero… el culazo de la rubia teñida desbordándose por ambos costados de la silla giratoria…” (14).

El 8 de febrero Ramiro Leone irrumpe en el despacho del jefe, el doctor Argüello. “Desde el primer día que se quedó fascinado ante la hermosura de Carla Fainstein y escuchó el cuchicheo “es la amante del jefe… la amante del enano Argüello” (12) y quiso estar en alerta, a la pesca de algo; hurgar, fotografiar. No logró nada. A las 19:38 sale de la oficina y entra en el primer café, mientras navegaba en el internet entró un travestí al cibercafé y pudo olfatear que algo se traía entre manos. Así fue. En un recóndito del cibercafé vio y fotografió al dueño, el viejo Julito con el travestí, en un beso silencioso en la boca, caricias en la cabeza blanca… un abrazo, besos, un toqueteo de nalgas… suficiente para cagar al viejo, se dice Ramiro. Pero de allí cruza la calle y se va al edificio del bufete del Dr. Argüello, baja al parqueadero y al notar que los carros de Argüello y de Carla están aún allí deduce que en cualquier momento bajarán y por lo tanto se ubica de tal modo que puede tomar sus fotografías. A las 22h05 Leone se ubica detrás de un vehículo donde puede maniobrar. A las 22h10 se apagan las luces del establecimiento, a las 22h49, tras un sonido metálico de apertura de puertas, puede divisar que vienen los dos. La cámara capta en secuencia el agarre de manos, acoso de Argüello a Carla Fainstein, beso atropellado, tosco, insistencia de Argüello, risas, punteo significativo de Argüello, destrampe y lengüetada, decidida separación de Carla con mano derecha en señal de stop, ruego de Argüello por entrar juntos al vehículo, abrazo trasero de Argüello, posible agarre de tetas, despedida de tórtolos y Ramiro que dice “empezó el circo hijueputas” (49). Como se habrá observado ya, el autor anota horas y minutos del día, con la prolijidad del caso, como lo hacen los detectives y así la novela comparte del género policial.[3]

El 12 de febrero a las 22h31 coloca las fotografías en los sobres respectivos. Esto lo hace en la oficina, donde también se encuentra su compañera de trabajo Rita Soto y por ello el sigilo: “Sobre 1 Reciban las siguientes imágenes: beso solapado de Julito y travestí, abrazo de Julio a travestí, con agarre muy notorio de nalgas. Sobre 2 Aproximación nocturna en estacionamiento subterráneo de Argüello y Carla Fainstein tomados de la mano. Sobre 3 Beso escandaloso  de Argüello y Carla Fainstein contra la puerta lateral trasera del blazer de ella” (58).

El 21 y 22 de febrero, a las 22h0, Julio el viejo dueño del cibercafé recibe otro sobre anónimo, chantaje que demanda 500 dólares e instrucciones. “Entrega Parque Suecia, interior de basurero color verde, hora 24, ir solo” (83). Julito llama a Maribel, el travestí, su amigo, cuyo nombre es Horacio, para ponerle al tanto de sus ajetreos. Recoge el dinero del negocio siguiendo las instrucciones, lo deposita en una bolsa negra de basura y cierra el café. Pasa por un cajero automático y saca dinero que, igualmente, lo deposita en la bolsa y se dirige al sitio indicado. Ramiro Leone lo sigue a cierta distancia. Julio toma un taxi e igual lo hace Ramiro Leone. Ha dejado dinero en la bolsa y ha recogido las fotografías que no son originales sino copias. Luego cada uno a sus casas; Julito acosado por diarrea y las preguntas de su inquisitiva mujer por haber llegado tarde y Ramiro Leone a contemplar los billetes del buen éxito de su empresa. El 27 entra en la oficina a las 8h30, se da modos para penetrar en el despacho del jefe Argüello, quien nunca llega antes de las once, con el propósito de dejar el sobre anónimo entre su correspondencia. Así lo hace. Al día siguiente Argüello revisa las fotografías y sospecha de todos, incluso de la misma Carla Fainstein a quien él le ha puesto al tanto del chantaje con las fotografías comprometidas, Ramiro Leone se regodea solo por la mañana, recurre a su hábito silencioso: “se masturba dos veces” (114), empieza a hurgar el flash memory que extrajo de la computadora de Rita Soto y cree que por allí se encuentra otro posible chantaje.

Por la tarde, tras preparar una nueva entrega para el doctor Argüello, él prepara rápidamente el segundo aviso de pago para Julito. Va a una papelería y compra sobres y timbres, luego pasa por la oficina de correos donde los deposita: esa noche pasa por el bufete a las 7 y 30 p.m. y se percata de la visita de militares al doctor Argüello. De inmediato comprende la situación “a Ramiro Leone le entra un sudor frío por el trasero y le recorre el espinazo hasta la nuca. Comprende aterrorizado que toda esta parafernalia nocturna tiene que ver con las fotografías y los anónimos” (120).

Alrededor de las 9 pm empieza el acecho de Ramiro Leone al viejo Julito: lo vigila en el cibercafé, en las calles y sitios aledaños; de reojo ve al travestí apresurado y que viste un poncho negro con capucha. Aquí vamos a ver el juego de gato y ratón detectivesco, los referentes se desplazan escondiéndose el uno del otro.

Dos horas después de deambular por las calles de la zona Rosa, sin perder de vista un solo instante la añosa casa donde entró Julio, Ramiro Leone decide retirarse para culminar el operativo de intercambio. Apenas falta una hora para que el viejo le entregue el dinero y reciba las fotografías a cambio… en el piso octavo del bufete de abogados todavía hay luces encendidas, luego él continúa hacia el parque Suecia con una breve parada en la Brasil y para tirar el paquete de fotografías en el consabido basurero… la primera vez que mira el reloj faltan 35 minutos. Luego vuelve a consultar la hora otras 20 veces y mientras más lo hace más lento transcurre el tiempo (adviértase el juego de la filosofía del tiempo, cuando éste no es medido por los relojes u otro mecanismo, sino por la mente que, en este caso dilata el tiempo, de ahí la cantidad de veces que mira su reloj). Cuando falta un minuto para las 12, se acerca un taxi lentamente al parque, Ramiro Leone recostado en el asiento de su carro mira lo que pasa y se sorprende porque quien hace la entrega en ese instante es el travestí y no el propio Julito. Segundos después el vehículo desaparece. Todo parece estar en orden, da varios giros en su carro, desemboca en la avenida Brasil,” pero él nunca se percata de que cien metros atrás lo sigue un vehículo gris de cristales oscuros” (125). Cuando llega a su casa, como en otras ocasiones, glorioso abre el paquete pero solo encuentra un dólar, el resto son simples papeles cortados al tamaño exacto de los billetes. Pero además encuentra una nota amenazante, en la que le dice “Si vuelve a contactarme lo encontrarán pronto con moscas en la boca en medio de un callejón” (125). Este es uno de los episodios detectivescos más agitados y acelerados entre muchos que hay en la novela, en este juego de gato y ratón, porque ahora o desde ahora Ramiro Leone dejará de ser el gato y pasará a ser el ratón. Sus padres que salieron de vacaciones hacia el sur, mueren trágicamente en un accidente cerca de Vilcabamba, Loja, echo  que no le afecta en absoluto, el sepelio se efectúa el 31 de marzo, recibe las condolencias de amigos y familiares y cuando todos se han marchado es acosado por teléfono a pagar una serie de cuentas pendientes de su padre. Por esta situación escribe el primer anónimo de chantaje a Carla Fainstein, le envía las fotografías, pide 5.000 dólares en efectivo, lugar de entrega parque Gabriela Mistral, fecha y hora lunes 14 de abril a las 21h00 en punto, ir sola, entrega en bolso de basura negra, luego dirigirse a la Plaza Artigas en la Coruña y Doce de Octubre, donde por teléfono se le indicará entrega de mercadería, de no cumplirse estas condiciones su esposo tendrá todas las fotografías a las 22 y 10. Los anónimos de extorsión silban los oídos de Argüello, Carla Fainstein y Julito. El juego detectivesco en esta novela, como en ninguna otra ecuatoriana, se sostiene y es cada vez más interesante “el busca y te encuentro”, se maneja con destreza de maestro en el género. Las acciones se recogen el 14 de abril a las 15h01 cuando Ramiro Leone mira su reloj (técnica moderna) y observa que apenas han pasado 25 minutos desde que llegó al bar, hay luz en el piso ocho por lo que deduce que Carla Fainstein se encuentra en su puesto de trabajo. Se pregunta ¿habrá recibido el mensaje? El episodio continúa en otro pasaje minutos después, hora local 15h06 Carla ha recibido el anónimo en el computador “las dos fotografías son distintas a las que le habían llegado a Armando Argüello en el sobre. En éstas el rostro de Carla se encuentra en primer plano, una con los ojos cerrados comiéndose a besos a su amante. En la otra los tiene abiertos y la quijada sobre el hombro de él, quien le agarra el culo mientras lame su cuello” (157). A las 16h39 Carla sale del edificio y toma un taxi, él toma otro y la sigue. Antes de salir, en otro episodio a la hora local 15h09, Carla y Argüello se reúnen a puerta cerrada, él le pide tranquilizarse, sin embargo ella está nerviosa y casi violenta. “¿Quieres que me tranquilice?, le pregunta ella, eso sólo sucederá cuando ese hijueputa esté muerto o cuando mi cuenta corriente tenga el dinero suficiente para soportar el dolor de perder a mi familia por meterme con un cabrón como tú” (164). Carla se pierde, ella regresa al hogar pero  no advierte que hay un  fulano que la espía, se trata de Flavio, un detective privado. Maribel el travestí lo ha contratado y espera noticias al respecto. Ni corto ni perezoso, Flavio lo ha seguido días atrás y ha tomado algunas fotografías de  Ramiro Leone ingresando al edificio de Argüello, acechando a una señora sexy de vestido tafetán negro y otras, que no le dan sino como conclusión que éste es el tipo buscado por él. Flavio lo tiene en la mira.

Dame más tiempo, dice Flavio a sus compañeros de trabajo, lo mira paseando por la avenida Amazonas, dame más tiempo y esto es importante, al parecer hay otras víctimas. Estaciona su vehículo sin placas frente al cibercafé a 10 metros de Ramiro Leone. Flavio nuevamente comunica: el conejo (nombre que lo dan) se trama algo… le siguen hasta el parque Gabriela Mistral donde se debe hacer el depósito, pero tanto Leone perseguido ahora por Flavio, se detienen porque hay bastantes hombres cubiertos con capuchas negras (policías). Flavio deduce inmediatamente que este conejo se traía algo más, además ve una blazer nueva y una mujer hermosa que mira hacia el taxi de Leone. A las 21h48 Carla se retira y en su camino la detiene Flavio, quien le indica rápidamente que puede ayudarle en el asunto del chantaje pues sabe  quién es y así acuerdan una cifra razonable. Ramiro Leone, sabiéndose descubierto y perseguido pide al taxista que lo lleve a casa, pero luego recapacita que ese es el primer sitio donde lo buscarían y por consejo del taxista, que lo ve turbado, decide hospedarse en un hotelucho de 10 dólares diarios. Luego de algunas escenas en las que Flavio se introduce en la casa de Leone y allí encuentra un manantial de fotografías comprometedoras de varias personas, por lo que aduce que la cifra que él había pedido a Carla era irrisoria, dado el tamaño del conejo, lo que quiere decir de las fotos comprometedoras. Allá llega también el taxista que lo dejó en la hostal, se encuentra con Flavio y lo lleva a la hostal donde dejó a Leone. Allí Flavio atrapa a Leone. El viejo Julito no logró soportar los avatares del chantaje, soborno, posible exposición de fotografías y en la noche del 14-15 de abril falleció de un paro cardíaco. Ahora las exigencias de Flavio a Carla son mayores. En un mensaje de texto dice: “100.000 en 48 horas, adjunta una fotografía endiabladamente comprometedora, es la imagen de ella besando a Argüello en los labios, mientras él le agarra el culo” (126).  En otro mensaje, luego de haberlo atrapado al conejo, Flavio le comunica a Carla “el conejo está en la bolsa, señora mía… y usted dispone con qué receta le preparamos la presa. Sin más titubeos le amenaza suave pero firmemente en tres días le llamo mañana para acordar el modo de entrega” (227). Secuestrado Ramiro Leone se lo deposita en el ático de la discoteca Factory, cuyo evento de reapertura será el sábado 19 de abril. Allí permanece atado a una silla “Su boca está atorada con una pelota hecha de tela y papel. Saliva y traga con desesperación, siente que se ahoga, lo han amarrado sujetándole el pecho al respaldar y las piernas a las patas delanteras del asiento, los brazos descoyuntados hacia la espalda y presionados por gruesas correas…” (241). Allá llegará Carla a dejarle el dinero a Flavio por el cambio de las fotografías, pero antes, Carla tiene su encuentro con Argüello y esta vez ella es clara, lacónica  y tajante: “Necesitamos 150.000 en billetes, dentro de dos días… Argüello insiste en llamar a la policía, pero enfáticamente ella  le reprocha, una delicada amenaza: “ni se te ocurra, me advirtieron claramente que si hacemos algún contacto las fotografías saldrán publicadas en el internet… ella consigue la venia de Argüello para el dinero, pedido esta vez por Flavio, que resulta ser otro chantajeador”. Pero advierta usted que el dinero que se le había pedido a Carla era 100.000 dólares y el que ella  pide a su omoto amante Argüello, empapado en la plata de su mujer, no son ciento sino 150.000 mil dólares, porque a su vez ella pretende quedarse con cincuenta mil, es decir una secuencia de chantajeadores. Previo al acto de inauguración de la discoteca Factory, el 19 de abril del 2008, Carla visitó y comprobó al Conejo, secuestrado en el ático de la Factory, dejó el dinero, se marchó porque no pudo aguantar el olor a orinas, sudor que expelía Leone, y Flavio quedó en completar la obra con el golpe de gracia, sin embargo en esos momentos empieza la  algarabía de la discoteca, seguida del incendio en el que murieron 13 personas de acuerdo al listado de la prensa, entre ellos está Flavio, pero no se menciona a Ramiro Leone. Esta nota la lee Carla durante el desayuno del 20 de abril en su casa. Ramiro Leone, merced al incendio, logra zafarse de sus ataduras, lanzarse por una ventana y huir, luego como indicamos al principio se dan los dos episodios finales y la novela se empieza en la página 1, indicando la suerte del secuestrado Ramiro Leone. 

En esta vertiente de la novela Ramiro Leone se yergue como protagonista, fanfarrón, egoísta, un tanto chullesco, un maleante extorsionador de dinero, cuya vida deambula por los cafés, la oficina (no para trabajar, sino para husmear), la calle Amazonas, la zona Rosa y siempre buscando tomas fotográficas que comprometen a las personas. No hay afecto para sus padres, no tiene un solo amigo, no hay ni se indica que hubiese habido un amor, una pasión, tiende a los placeres solitarios in toto, es una vida solitaria, vacía de todo, no hay ilusiones ni metas, ni sentimientos. Ramiro viene a engrosar las filas de tantos personajes que se han dado a partir de la década del 80 en la literatura ecuatoriana, sin espesor filosófico, sin angustia existencial, sino más bien anodinos, áulicos, superficiales.  Con sindéresis, Eliécer Cárdenas anoto que estos personajes son ambiguos,  Los  autores no buscan en su mayor parte darnos perfiles acabados, sino más bien figuras huidizas, desvaídas, impotentes.[4] 

Sin ser una tipificación, el autor da las siluetas de Carla como una mujer hermosa, amante del jefe, el doctor Armando Argüello y, en consecuencia, se siente superior al resto de empleados. Su familia le vale un ápice, detesta a su marido, no se encuentran ni familiares ni amistades en su vida y, por supuesto, carece de sentimientos. Armando Argüello y los otros oficinistas representan simplemente sus papeles, sin altibajos: el chisme, la conversación de los empleados y el jefe en un sitial de preeminencia. Rita Soto es un personaje interesante pero misterioso y se lo da a conocer a través de planos oníricos. Es el único personaje que, además del plano vertical de la oficina, se encuentra también en los planos oníricos participando con otros actores, entre ellos Duncan Cervantes, Ángel Bermúdez, etc. Se da a conocer que ella sufre de algún trastorno mental, le atormentan mortíferos sueños saturados de sexo y orgías, de acuerdo al informe de la doctora Antonia Schuman, que anota el historial y la cita del 5 de febrero en la que ella refiere haber sufrido un accidente provocado por un rayo hace dos años, no recuerda la fecha con precisión, quizá abril del 2006, desde entonces sufre pesadillas constantes, excesivo dolor de cabeza, sudor por la noche. Cabría anotar que el personaje Duncan a quien no se lo nombra todavía no podía olvidar el 2 de abril del 2006 cuando también sufrió el rayo que cayó a sus pies. (Quizá esto les junta a estos dos personajes en el plano onírico). Ramiro Leone se ha robado el archivo de Rita Soto en el que se encuentra con un documento titulado Ángel Bermúdez y que ha sido modificado varias veces.

Rita viste acicaladamente, como una reina nocturna, dice Ramiro, es hermosa, rubia y culona. En la segunda visita a la doctora Schuman, Rita asegura que está viviendo la vida de otra persona. Fecha 20 de febrero y le da cita para el 25. El 21 de febrero hay una narración en tercera persona, de  sexo, violencia, golpes, la descripción nos hace pensar mucho en la influencia del libro  comercial  Fifty Shades of Grey de E.L. James, porque ella ha sido brutal, sádica y violentamente golpeada antes y durante el acto sexual como en el “best seller” mencionado, pero de escaso valor literario; estas son escenas comunes en el libro. Desde luego este tema se puede rastrear al marque de Sade y a la literatura griega y romana. Es que además en el escenario se encuentran “artefactos siniestros: cadenas, una fusta, un cuchillo curvo brillante y afilado, un hierro para marcar ganado” (129). Este personaje parece ser otro  “despiertas y tu cuerpo se encuentra empapado de sudor” (129) indicativo de que este acto se da en el nivel onírico. De la misma manera, cuando el hombre levanta el puno para golpearla, “descubres que tú no eres ese hombre que acaba de golpearla, que acaba de forzarla, que ha regado su simiente mórbida en su interior” (129) Eran las 4 y 28 de la mañana cuando despertó. A las 8 de la mañana pedía a su compañera de cuarto Nidia que llamara a la oficina para excusarla. “Le dolía intensamente todo el cuerpo a Rita; la cabeza le estallaba y tenía la boca seca… cuando se encontró a solas Rita retiró las sábanas y constató que sentía el cuerpo molido sobre todo en la cara, las piernas y los brazos, le dolía especialmente la parte baja de la espalda y le costó levantarse de la cama. Se sentó al borde antes de ponerse de pie  y sintió un ardor momentáneo en la nalga derecha y un dolor intenso en el ano” (131). Ella sabía que estaba atrapada en un sueño, que era esclava de otro cuerpo y que vivía otra historia, pero no sabía cómo deshacerse del sueño, de ese otro cuerpo y de la historia que le perseguía. “No sabía cómo se había visto involucrada en este sórdido mundo que la unía con dos hombres del pasado y una historia cargada de violencia y horror” (132). Recuerda también la imagen de un hombre amenazándola con un hierro incandescente, tomó un espejo para mirarse pero no encontró rastro alguno, sin embargo las yemas de sus dedos palpaban aquella marca del tamaño de su puño. Estos sueños, imágenes de violencia, bestiales y macabras, se van a continuar en otros episodios y ese es el misterio de la vida de Rita Soto: Este es el desafío de la novela para el lector.

El 21 de febrero a las 15 y 57 “cuando Rita Soto se disponía a abrir la puerta de su casa sintió que había entrado una vez más en aquel sueño pero todo era tan real…” (151). Un relámpago iluminó la escena y supo que aquel era el hombre que ella amaba, en la mansión del Tucán le vio al joven, se cruzan palabras de un encuentro amoroso, debemos huir, sin embargo ella repara que es imposible porque de todos modos nos encontrarán en nuestros sueños, es allí cuando en el silencio acogedor del enorme salón él dice mi nombre real es Duncan y ella Yo soy Rita (con lo que pensaríamos se trata de Duncan Cervantes). Al día siguiente el 22 de febrero a las 17 y 45 Rita toma un taxi y va a buscarlo a Ángel Bermúdez cuando ella llega y pregunta por él le contestan el señor Coral la está esperando, pero yo busco al señor Bermúdez insiste Rita, la enfermera vuelve a sonreír y se aleja diciendo mejor no vuelva a repetir ese nombre delante del interno. Se colige que se trata de un sanatorio por lo de enfermera e interno. Se trata nuevamente de un sueño, porque le despierta el timbrazo del teléfono y es su amiga precisamente quien dice a Rita espero que no hayas estado metida en otro de esos sueños… otros sueños y otros episodios igualmente violentos, raros, misteriosos, aquella confusión en la mente de Rita como de Duncan, que viven otras vidas, otros cuerpos, volviéndole a este nivel vertical narrativo bastante esotérico. Duncan es otro personaje que trae un tema bastante recurrente en la narrativa ecuatoriana actual: la migración de los padres a otros países, cuando sus hijos quedan al cuidado de sus abuelos, ese es el caso de Duncan, un joven de 16 años, que vive renegado con los abuelos, sin sentimientos ni afecto para sus padres, que desde la distancia se hacen un lavatorio de manos enviándole obsequios, dinero, hasta que al final él viaja a España, pero se queda en Madrid a trabajar en un puesto de ventas de libros y revistas y no va a Almería la ciudad en la que residen sus padres. Aquí se desarrollan las figuras simpáticas de sus abuelos.

Otro nivel narrativo vertical corresponde al Dragón, personaje bastante conocido en las calles de las ciudades latinoamericanas donde hace sus piruetas, entre ellas lanza llamas de la boca, después de una bocanada de gasolina y luego la escupe, hay muchas escenas sumamente interesantes. Eladio es otro de estos personajes “subía formando una pelota negruzca que rueda alrededor del ladrón, haciendo señas y ruidos en forma de palabras. Con el Dragón está Amanda y con ella van en busca del gran circo, donde podrán trabajar los dos. Eladio también se incorpora al grupo, porque según el Dragón es el mejor contorsionista del mundo, un hombre mono de verdad. Lo más importante de este grupo de acróbatas de la calle, aspirantes a trabajar en un gran circo, es la vida marginal: viven de las migajas que les  bota la gente que pasa en los carros o los transeúntes ante sus espectáculos, pernoctan en parques, bajo puentes o la copa de un frondoso árbol.

La  novela ha desplegado un magnifico manejo de las modernas técnicas  de ficción, advertidas en el desarrollo de este  estudio, como son las  enormes corrientes  narrativas en primera persona y tercera, a través de niveles  oníricos y de la imaginación, a través de sus propios personajes que a menudo llevan la posta del desarrollo de la novela, esto es decir, en temas y personajes, un sinnúmero de escenas simultaneas, de acercamientos y retrocesos. El punto de vista se pone en juego principalmente en la descripción de personajes y en los sitios de busca y escondite de perseguidor y perseguido; igualmente, se le ha dado un sentido filosófico al tiempo medido por las emociones y así se ha dilatado unas veces y en otras se la ha puesto en la vertiente de una catarata  El autor con valentía ha esgrimido desplazamientos innovadores en el desarrollo de la trama y ha incorporado lo misterioso y esotérico, temas en los que el escritor está  muy bien versado, brindando al lector un verdadero festín del que degustara cuando las ostras que envuelven asunto y personajes se desenvuelven.  La claridad y buen manejo del lenguaje no solo facilitan sino que levantan los quilates de esta novela. El lenguaje de sus personajes se ha captado con excelente propiedad, citamos como ejemplo, la frase del detective Flavio: “Señora mía, el  conejo esa en su bolsa; dígame con que receta la preparamos” (metáforas  que esconden eufemísticamente la palabra: aquí tenemos al chantajeador, dígame como lo matamos). Los artilugios de la novela policiaca y detectivesca están muy presentes.  Por todo lo anotado, Yo soy el fuego es una hermosa e interesante novela ecuatoriana, de entre las mejores, de este siglo contemporáneo.



 

Antonio Sacoto. Biblián, Ecuador, 1932. Hizo su carrera universitaria en los Estados Unidos, recibiendo su B.A. en 1962 y su M.A. Master Of. Art, en 1964, previa la presentación de sus tesis The Indian in the Ecuadorian Novel, en City College of the City University of New York y finalmente el galardón más preciado en el campo de las letras, el PH.D., en Columbia University of  New York en 1967. Ejerce la cátedra de Literatura hispanoamericana en su Alma Mater, City College, desde 1963, además se ha desempeñado como Director de Estudios Latinoamericanos (1970-75), Director del Departamento de Lenguas y Literaturas Romances (1976-82), desde 1981 es profesor en el Centro Graduado de City University of New York. Además ha dictado seminarios en la Universidad de Columbia, Barnard College, Hunter College, Universidad Católica de Quito, Universidad Andina de Quito, CCE de Ambato, CCE del Guayas, CCE de Cuenca, CCE de Manta, CCE de Babahoyo, en la Universidad del Azuay y en la Universidad de Cuenca y múltiples conferencias en Europa y los Estados Unidos.

Ha publicado una veintena de libros, desde El indio en el ensayo hispanoamericano hasta sus más recientes El cuento ecuatoriano 1970-2010, La novela ecuatoriana 2000, 14 novelas claves de la literatura ecuatoriana, 4ª edición 2012, pasando por su libro clásico Juan Montalvo: el escritor, el estilista, 3ª edición, 1996. Es además autor de unos 60 artículos publicados en las más prestigiosas revistas de México, Cuadernos Americanos; de España, Cuadernos Hispanoamericanos, de los Estados Unidos Revista hispánica moderna, Hispamérica, Hispania; de Columbia Razón y Fábula; de Ecuador Cultura, El Guacamayo y la serpiente, Revista del Guayas y muchas otras más. Los múltiples artículos publicados en El Universo de Guayaquil, El Comercio de Quito y El Mercurio de Cuenca, los recoge en sus libros Temas literarios 1996 y Nuevos temas literarios, 1998. Ha participado en numerosos congresos nacionales e internacionales sobre literatura ecuatoriana en particular e hispanoamericana en general. 



[1] Oscar Vela, Yo soy el fuego, Quito: Alfaguara, 2013. Novela ganadora del premio mejor novela 2013 en Ecuador. Citas de esta obra se indicaran con la página correspondiente.

[2] William Faulkner, al recibir el premio Nobel de literatura en Estocolmo, Suecia, indico que los temas de la ficción deben ser el honor, la heroicidad, el amor, la muerte…entre otros.

[3] El género detectivesco y policial ha tomado auge en la ficción ecuatoriana de los últimos años; pensamos en la hermosa noveletta, Callada como la muerte de Abdón Ubidia, Miércoles Santo de Iñigo Salvador Crespo, El viaje del padre Trinidad de Eliécer Cárdenas, El conejo ciego de Miguel Ángel  Chávez. Para conocer más sobre este tema, he consultado  The Gentle  Art of Murder  de  Earl Bargainer, donde se hace un penetrante análisis de la obra de Agathe Christe quien exige de sus protagonistas: pasión, observación cuidadosa y minuciosa y en la trama, lógica y orden. El crítico señala como antecedente la obra de Edgar Allan Poe.  Igual piensa Arthur Conan Doyle, el creador de Sherlock Holmes quien además anota como características del investigador: frialdad, incisivo y lleno de ironía.

[4] Eliécer Cárdenas, “El personaje de la actual narrativa ecuatoriana”.  Letras del Ecuador, No.181, Enero de l998., p.63

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