
Mahmoud Darwish (Al-Birwa, 1941-Houston, Texas, 2008).
Hace 25 años me regalaron "La terre nous est étroite et autres poèmes" del poeta palestino Mahmoud Darwish. Aquella edición de Gallimard, 2000, reunía su obra escrita entre 1966 y 1999. Yo no conocía nada de la poesía palestina y este libro me abrió un mundo totalmente distinto. Todo allí era diferente, el amor, el dolor, el paisaje, los sentimientos, el peso de la vida, la fragilidad del tiempo... Un olivo nunca fue tan prístino y tan solitario, la aridez del horizonte quemaba el alma. Intenté traducir del francés un largo poema para leerlo en mi idioma y compartirlo. No sé en qué cajones o carpetas habrá quedado aquel texto que fotocopié en varios ejemplares y dejé en un evento cultural en la universidad. Algunos años después, Mahmoud Darwish leyó sus poemas en la Residencia de Estudiantes de Madrid en abril de 2006. Nunca había visto antes, ni vi después, un poeta rodeado de tantas medidas de seguridad. El salón estaba repleto. Verlo y escucharlo me causó una profunda emoción como a todos los que estaban allí. Al final del acto, me acerqué para que me firmara mi ejemplar de su inmenso y querido libro. Delante de mí estaba una joven española, el poeta le preguntó su nombre para la dedicatoria, ella respondió: "Milagros". Él la miró con esos ojos cansados e intensos y le dijo: "Un milagro es lo que yo necesito". Sus palabras me dieron toda la hondura y la tragedia de su vida. Un milagro. Sólo un milagro para él, para su pueblo.
Comparto este poema suyo en su homenaje y en el del pueblo palestino. La traducción es de María Luis Prieto.
Del muro de Sylvia Miranda, poeta peruana.
LA TIERRA SE ESTRECHA PARA NOSOTROS
La tierra se estrecha para nosotros.
Nos hacina en el último pasaje y nos
despojamos de nuestros miembros
para pasar.
La tierra nos exprime. Ah, si
fuéramos su trigo para morir y
renacer! Ah, si fuera nuestra madre
para apiadarse de nosotros! Ah, si
fuéramos imágenes de rocas que
nuestro sueño portará
cual espejos! Hemos visto los rostros
de los que matará el último de
nosotros en la última defensa del
alma.
Hemos llorado el cumpleaños de sus
hijos. Y hemos visto los rostros de los
que arrojarán a nuestros hijos
por las ventanas de este último
espacio. Espejos que pulirá nuestra
estrella.
Adónde iremos después de las
últimas fronteras? Dónde volarán
los pájaros después del último
cielo? Dónde dormirán las plantas
después del último aire?
Escribiremos nuestros nombres con
vapor
teñido de carmesí, cortaremos la
mano al canto para que lo complete
nuestra carne.
Aquí moriremos. Aquí o ahí... nuestra sangre
plantará sus olivos.
Mahmoud Darwish