Pablo Thiago Rocca


            Pablo Thiago Rocca
(Uruguay, 1965)

Escritor, crítico e investigador de arte. Director del Museo Figari (Montevideo, Uruguay). Vive en Salinas en la costa del Río de la Plata. Como poeta ha publicado cinco libros, un disco compacto y participado en diversas antologías, así como en los festivales de Asunción, Berlín, Buenos Aires, Montevideo y Rosario (Argentina). Con Nada (Premio 2008 del Municipio de Montevideo) inicia la trilogía heraclitana Las Vicisitudes del fuego. Textos suyos han sido traducidos al inglés, francés, italiano y alemán.

 


 

 

el escultor

 

no podría si quiera

soñar tu cara de esmeralda partida

y pulida con brutal esmero

ni limar silente las aristas de tu cuerpo

hasta que una delgada brisa

parecida al tiempo

esparciera ese aserrín perfecto de carpintero viejo

ese trabajo de dioses juntapapeleros

aunque fuese un verdadero escultor

escultor de la muerte que heredé

picapiedras pica papeles inamovibles como cadenas

aunque tuviera

la prueba de tu infamia

y los golpes los besos de un mar de desencuentros

me ayudaran a reconstruir

la fatiga de nuestro único sueño

y así sin embargo con el cincel de la imagen

como labrar el agua

no podría

 

            (de Poemas y otras mentiras, 1989)

 

 

  

edad del cuerpo

 

llueve sobre el mar

como una redundancia

 

estamos descalzos en el aguacero

hambrientos para la tarde

que es agua

 

fuimos hechos para cosas así

supongo

la arena se disuelve en la arena

el tiempo no guarda palabras

 

        (de El cuerpo y su sombra, 1997)

 

 

 la visita

 

con los primeros rumores llegan / a cobijarse junto

a la mesa de siempre: / a cada cual le toca su

hogaza de pan / a cada cual la cuchara / el cielo

oscuro de la copa

 

en la tarde tibia / bajo una luz incierta / sus ojos

tienen hambre / sus bocas tienen sed de lo nuestro

 

pero los muertos no hablan

reunidos como cardenales en torno a la mesa

 

alguno por un instante recuerda / la vieja mancha

en el mantel / el brote de laurel en la cocina

alguno quisiera decir / simplemente decir

y la pupila se le llena de día

 

desde los cuadros / otros muertos inmóviles

los miran sin ver / y todo pasa bajo una escarcha

de fuego y espasmo

 

pero pasadas las seis / algo cala hondo en sus espigas

algo que no puede ser luz / cala hondo

en las espigas de sus huesos / y la pregunta asciende

entonces / inútil como una grieta / hasta el filo

de las gargantas:

 

dónde?

dónde estamos?

 

yo espío detrás de las cortinas de la conciencia

y el velo de las cortinas respira

 

 

suburbana  

 

vivimos al margen de una ciudad / en retirada

una ciudad que se ha ido hacia vagones

tardecinos / en ferrocarriles que ya no pasan

nunca

 

vivimos en esta incandescente primavera / de los

muertos / consternados por el merecimiento 

de los vivos y el anuncio / de su brevedad

 

y vamos sin casa y sin objeto / deambulando por la

ruta ajena / malgastando las monedas de la dicha

en 3 ó 4 palabras inútiles / como por túneles

sangrientos / como por bocas despiadadas

 

que preguntan y preguntan y preguntan / por qué

vivimos así / desalmados / en los suburbios de dios 

como si nunca antes / como si tal cosa

 

            (de Los suburbios de dios, 2000)