Rubén Astudillo y Astudillo 


(El Valle, Azuay, 1938 -2003). Poeta, periodista y diplomático. Inició su carrera literaria con la fundación del grupo literario Amanecer y la publicación de la revista del mismo nombre, en Cuenca. En 1957 publica su primer poemario: Del crepúsculo, al que le seguirán Trébol sonámbulo (1958), Desterrados (1960). Posteriormente funda la revista literaria Syrma. En 1963 publica su poemario más conocido, Canción de lobos, con el que inicia en Ecuador lo que él llama poesía testimonialista. Ha publicado además, Las elegías de la carne (1968), El pozo y los paraísos (1969), La larga noche de los lobos (1973), Del aire, el fuego y los recuerdos (1976), Celebración de los instantes (China, 1987; Venezuela, 1989 ), El crepúsculo de los lobos (1993), Resplandor plural (1993), Los himnos del crepúsculo, El presente tomado y De la tierra, el fuego y los recuerdos (1995), Dos poemas dejados por la guerra (2002, conjuntamente con Walter Franco Serrano) y su libro póstumo Regreso al sol negro (2005). 




ORACIÓN PARA SER DICHA AULLANDO O TERCER INTENTO DE SALVACIÓN.

Arrastrados por el miedo le crearon los 
unos; por la pasión los
otros; alguien tal vez por cobardía; por la
soledad, muchos.

pero si yo pudiera; si este poder
nos dieran, lo haríamos tan solo por la 
pena.

cuánto debes sufrir en tu abandono,
pordiosero, limosnero
de nombres y de preces.
cuánto deben dolerte los 
mundos que no hiciste; los trapos de color
en donde
te han podrido; y, el aire consagrado
en donde tanta peste te
sobreapesta el 
agua.

no te odiara ni amara si existieras, (me han
dado la evidencia de que tu nunca fuiste,
-entre paréntesis-)
pero si es que existieras en verdad, te invitara
a que caigas y
nos llegues; te diera mi camisa y mis
zapatos; mi chompa; mi blue jean; y mis
pañuelos; mi modo de beber y mi
costumbre
de abrazar hasta olvidarme las esquinas, los
bares y las pistas.

hecho hombre y en ahora, te llamara a que
vivas
goces con nosotros, si alguien puede gozar
en estos
días.

así yo te proclamara. así
yo te creara.

con otro nombre te dibujara el mundo:
el que te han puesto
debe dolerte mucho. pesarte a cuchillazos. y a terrores.

yo te llamara amigo. es la única palabra
con que
puedo zurcirte los pedazos que 
restas: es la única lámpara con las manos
salvadas en esta gran resaca.

amigo, en nuestras jorgas fueras; asistieras
al cine; rodaras las aceras; con nosotros
conocieras el 
nombre de todas las palabras.

pienso que te estoy viendo y estallan las
mañanas del sueño
en media luna: sentado a nuestras mesas; 
con nuestros 
mismos tragos amasando tus mundos;
gimiendo el 
rock. oyendo los ladridos de amor del jazz;
con nuestros mismos gritos
dulcificando
el aire; con nuestros mismos pasos de 
veleros cansados
señalando la ruta que el sol debe
seguir, después de cada fiesta.

vieras que nuestra música es mejor que los
coros
de tanta virgen loca; de tanto anciano turbio;
de tanto
ángel sin sexo. que nuestro paraíso está aquí
y hundidos
vamos a sorbos largos en él y a trote
rojo como caballos ebrios, mientras la 
vida tiene sentido, únicamente, por estas
pequeñeces que te cuento y te 
invito: 
una canción, un árbol, una mujer, un bar,
una luz en la
selva, una vela en el 
agua.

si existieras, por la pena 
que causas, cuánta falta nos haces.

si hubieras, qué bien nos llevaríamos
contigo por
hombres, por solitarios, por abandonados.

lo malo es que no existes; yo tengo
esta evidencia y me ahogo gritándote
por la falta 
que me haces.

lo malo es que no existes y ya ni nosotros
te podemos crear
para que no estés solo.
y lo peor de todo árbol que no
veremos, agua que no tendremos; nube
que no vendrás, es que así te creáramos
no fueras
sino otro de los tantos despojos
enfogatado en el 
alma; cada vez que te han creado
te han
muerto; nunca te han dejado niño;
han hecho que te olviden; te matarán de nuevo si es 
que vienes. quédate donde estás amigo, 
hermano, nadie.

a lo mejor tú eres ese sabor que busco desde
antes; desde
siempre, quédate donde estés; 
deja que nos hundamos; sálvate
tú siquiera; a lo mejor te amo; sin creer
en ti te amo a lo 
mejor, y grito
no quiero que te maten no existente.

más vale que no mueras otra vez,
ni que vengas.

a-y olvidado en la primera luna.
a-y hijo nuestro que no llegarás nunca.
a-y imposible porque así vinieras solo
nosotros somos los animales que 
sobreviven, quédate donde
estés. yo no quiero perderte. no quiero que te
maten. aun cuando te odie a veces, en otras
te amo tanto, carajo.

                                                        De Canción para lobos (1966) 


LAS ELEGÍAS DE LA CARNE

1

Tendida te recuerdo, como un charco de 
ron
sobre la hierba, y todo el aire
como una bocanada
de chesterfield besándote. Dónde
estarás, ahora, Maligna
entre
qué
muros, guardas tus
tragos lilas. Entre
tanto camino, cual el que todavía
conduce hasta la muerte
morada
de
tus piernas.

 

2

 

Antes, en dónde estabas. Dónde
la nave nueva
que salta de tus piernas. Al sur
de tus colinas se halla la patria
que amo; y cuando te
desnudo
surgen desde tu boca
los ríos
de mi pueblo. Listos a
derramarnos en una
muerte blanca nos vamos contra
el tiempo
sobre guitarras y uvas. La muerte
y sus
semillas galopan
con nosotros, mientras
nos agitamos. Dónde estarás
mañana.

 

5

 

En medio de las sábanas sus piernas, solían
incendiarse como un
neón, para el combate de los
frutos. Ardía el
vello
de
su
sexo curvo como una luna negra. Dura,
dorada, preparada, tierna
para la lluvia blanca, su arcilla
comestible
temblando como un
tajo de sed ardiendo
en agua. En qué metal sin
manos arderás esta noche.
Dónde
estarás
ardiendo.

 

15

 

Así
fuimos. Ahora
no son únicamente das calles,
que se
agrandan entre
los dos. Tampoco
son los días que
nos van
alejando
y absorbiendo hasta el nombre. Es
que ni siquiera
ahora
nos sabemos dónde. Es que no
adivinamos
a sabernos cómo. Es que ya
nunca nos cuándo.
Es
que yo
para ti. Es
que tú
para mí. Es
que los
dos pa ra
los
dos ya estamos
muertos. Ves? Me están oyendo. Ya
ni siquiera somos.

 

 

                                                        De Las elegías de la carne (1971)

 


LA LUNA DE XIAN: MEMORIAS Y PRESAGIOS

 Para María C. Súa

 

La misma luna que esta noche
cruza, con su mata
de estrellas, por encima
de los pinares de Xian, mañana alumbrará
los eucaliptos y las
capulicedas
de mi pueblo.

 

Su misma luz removerá las mismas
sombras y removiéndolas
renovará el viejo
pacto del cielo con la tierra, para que
"todo
aquí, abajo, ocurra como allá" en la
girante
cúpula de lo alto, donde las
fuerzas
primordiales
del universo cuidan para que "todo
resuene en
todo" y el resplandor de la armonía
universal siga su río de
infinito
número de veces circulares.

 

La luna de Xian y su mata de estrellas, riegan
en esta
noche la milenaria sangre del universo en este
lado de la tierra. Mañana desgarrarán sus venas de
paz astral sobre las altas cumbres
de los Andes. Mi corazón que es parte del mundo de
esas cumbres, se abre como una flor
innominada y les saluda.

                                                                            De Celebración de los instantes (1987)


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